Antonio Colinas
En este artículo, el escritor Luis Alberto de Cuenca asegura que "a sus setenta años recién cumplidos, Colinas es un clásico de nuestra literatura última"
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Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) ha escrito en alguna parte: “Todo en la vida es dualidad que se deshace en los momentos en los que alcanzamos la plenitud, en los instantes de armonía”. En esos momentos el tiempo se detiene y es sustituido por el Tiempo con mayúscula, que transcurre de otra manera no ribereña con la muerte, y las dos máscaras —“el otro, el mismo”, que diría Borges— se funden en un solo rostro, y en el silencio resultante se desvela lo misterioso. De esos “instantes de armonía” se ha venido ocupando la producción lírica del gran autor leonés a lo largo del último medio siglo.
A sus setenta años recién cumplidos, Colinas es un clásico de nuestra literatura última. Inició una carrera poética impregnada de aquel culturalismo reinante en los años 70 del pasado siglo, pero no sucumbió del todo a sus encantos, reservando una amplia parcela de su producción al desarrollo de una obra personalísima y ajena a los vaivenes de la moda. En ella, reflexión y sensibilidad se dan la mano, y conocimiento y comunicación son cómplices íntimos en la empresa de alumbrar un mundo que armoniza contrarios como tarea primordial, llevada a cabo por Antonio con una asombrosa lucidez y con una extraordinaria capacidad de generar resultados estéticos sobresalientes. ¡Feliz cumpleaños, querido Antonio! Recibe un fuerte abrazo de admiración y de cariño de tu viejo amigo
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Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) ha escrito en alguna parte: “Todo en la vida es dualidad que se deshace en los momentos en los que alcanzamos la plenitud, en los instantes de armonía”. En esos momentos el tiempo se detiene y es sustituido por el Tiempo con mayúscula, que transcurre de otra manera no ribereña con la muerte, y las dos máscaras —“el otro, el mismo”, que diría Borges— se funden en un solo rostro, y en el silencio resultante se desvela lo misterioso. De esos “instantes de armonía” se ha venido ocupando la producción lírica del gran autor leonés a lo largo del último medio siglo.
A sus setenta años recién cumplidos, Colinas es un clásico de nuestra literatura última. Inició una carrera poética impregnada de aquel culturalismo reinante en los años 70 del pasado siglo, pero no sucumbió del todo a sus encantos, reservando una amplia parcela de su producción al desarrollo de una obra personalísima y ajena a los vaivenes de la moda. En ella, reflexión y sensibilidad se dan la mano, y conocimiento y comunicación son cómplices íntimos en la empresa de alumbrar un mundo que armoniza contrarios como tarea primordial, llevada a cabo por Antonio con una asombrosa lucidez y con una extraordinaria capacidad de generar resultados estéticos sobresalientes. ¡Feliz cumpleaños, querido Antonio! Recibe un fuerte abrazo de admiración y de cariño de tu viejo amigo






