Eloy Rubio Carro
Domingo, 04 de Diciembre de 2016

El cuádruple mortal de Salva y de Tomás

 

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Casi media hora se hicieron esperar los ‘Ejercicios para equilibristas’, Sin Red', en los que participarían los acróbatas Salvador Calvo y Tomás Néstor Martínez, y todo ello por incomparecencia del saltimbanqui Nº 1, Tomás Néstor.

 

Sabíamos, los que de alguna forma frecuentamos a Tomás Néstor, que estaba afinando su cuádruple mortal en el trapecio volante, y temimos por un accidente. Los últimos días lo habíamos visto preocupado, siempre a la mano el manual de Strehly, donde leía los pormenores del mortal. Strehly plantea dividir en fases el aprendizaje: “Cuando se ha asimilado el primer tiempo, se pasa al segundo. El tercero es el más fácil de conseguir ya que se desagrupan instintivamente las piernas en el momento en que se siente la inclinación hacia el suelo. Quien realiza bien el primero de los tiempos, pero es insuficiente en el segundo, se expone a caer sobre la nuca.” (Strehly G.o.c. p 117)

 

Mirábamos furtivamente la hora, hasta que Bal Ferrero, Concejal de Cultura de Villarejo de Órbigo, disculpó la ausencia y dilató la presentación reclamando al alcalde de la localidad, Joaquín Llamas, que había sido compañero de infancia de Salvador Calvo. Se entretuvo el señor alcalde en algunas divertidas anécdotas infantiles y de otros encuentros posteriores… En ello estábamos, cuando oímos ruido de un corredor que venía jadeante por el lateral de la sala, y el estrépito jubiloso al coronar la meta. Era el contertulio ausente, Tomás Néstor, disfrazado de correveidile o de chisme con mochila, vaya usted a saber. Enseguida tras breve saludo se sentaron a la mesa y Salva poniéndose en lo peor dijo: “Ahora es cuando hay que empezar a temblar”. “No, respondió Tomás Néstor, todos han salido vivos”. No aclarando si despellejados o no.

 

 

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Enseguida Tomás Néstor, amamantado en los happenings estivales del poeta Tirso Priscilo se salió con una coplilla, una variante de: 'El abuelo fue picador…', en adaptación a la profesión de corredor de fondo; una coplilla con abundantes chascarrillos, cuyo autor era el propio Salvador Calvo... 'El abuelo Salva fue corredor'. Montaña arriba y monte abajo, como si de Heráclito se tratara, vienen a ser lo mismo en esta coplilla. ¿Ahora qué, estás  camino abajo, no?, le dijo de sopetón Tomás.  “Lo de abuelo -respondía Salva- viene de que me relaciono con corredores mucho más jóvenes que yo…” Enseguida comenzaban con el examen de geografía, materia en la que Salva se confesaría doctor…Algunos países, sin sacar el globo terráqueo, de los que enumeró Tomás en público: Argelia, Nanibia, Cabo Verde, Bhután, Vietnam, Camboya, Kazajistan, China, Nepal, Mongolia, Isla Reunión, Brasil, Chile, Ecuador, Costa Rica, Australia y los países de Europa y los lugares próximos, de los que no cumple por lo abundosos hacer referencia. “Empezaste en el asfalto, te echaste al monte y no has bajado”, seguía Tomás con el azuze.

 

Entonces afloraron los recuerdos de unas cuantas carreras: Isla Guadalupe, Anapurna, El Gran Cañón del Colorado, la gran Muralla China, con infinitud de peldaños donde hasta el aliento se pierde, el lago Baikal, la Jungla, "y el enorme cariño con que pareces recordar el Tor de Geants", citó Tomás con ademanes de la carda: “Se me hinchan los cojones de ver el puto circo en que se ha convertido esto”…Bueno, pero desde entonces las cosas han mejorado mucho, respondía Salva templando gaitas…

 

Continuaba la crítica sin pelos en la lengua, a los usos y los abusos que se vienen haciendo del deporte, cuando hay mucho dinero de por medio. “Las carreras más auténticas tienen detalles muy especiales. Pero muchas de ellas se han convertido en un circo”, apostillaba Salvador Calvo.

 

 

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Salieron a colación entonces algunas de las condiciones en las que Salva había iniciado sus carreras: tres costillas rotas en Bhután y con dos fisuras en Argentina… “A mí me gusta salirme de las rutas ya trazadas, buscar otras alternativas; y hay  muchas sendas antiguas que se han dejado de usar. Y si no las hay las haces”, frase de Salva Calvo que compendia toda una manera de ser-en-el-mundo.

 

“La jungla, el desierto, los bosques tropicales y en mitad del camino hay una cascada y allí te tumbas todo entero…” Supimos por este comentario de Tomás que se trataba de una foto que le hicieron en Camboya, mientras descansaba del calor insoportable, para segur corriendo.

 

Una fórmula matemática, ya que tenemos que abordar a la persona como ahora se estila, multidisciplinarmente,  es la que le suelta a bocajarro Tomás: “Motivación + Necesidad = Triunfo”. A esta fórmula habría que añadirle la coletilla siguiente: “A la mierda todo, haré de mi vida como una segadora o una cosechadora, me llevaré de esta vida todo lo que se me ponga por delante de mí”, esto era no más una cita extraída por el picajoso de Tomás, para romper de manera inmediata con la fórmula, revelándonos una filosofía moral de supervivencia, al tiempo que nos lleva a los orígenes rurales de Salvador. Tomás Néstor proseguía con su filosofía a martillazos.

 

Se hizo entonces un descanso, una especie de NODO en mitad de la película. Vimos un vídeo sobre la experiencia de Salva y Nary Ly, (la joven que entrena Salvador) en Kenia. Vimos cómo viven, cómo entrenan, cómo comen los mejores corredores de fondo del mundo, “Entonces te das cuenta de la tontería que tenemos los corredores europeos y americanos”, comentaba Salva.

 

Finalizado el vídeo, salieron en la conversación infinidad de anécdotas, como cuando trataba de ascender el Muztagh Ata, una montaña de 7546 metros, muy cerca de la frontera con Tajikistan, al sur de China, en la cordillera del Caracul. Instalado en una mísera aldea de adobes y yurtas, retrepada al monte, a 4500 metros de altura, bebiendo del lago Caracul. Una fila de gente vino a pedirle ayuda a sus males y Salva les repartió su abundante botiquín. El día en que ya se iba se le presenta una delegación de la aldea con una niña de 12 años como regalo y pago de su caridad…Tuvo que irse al día siguiente sin el regalo, por la puerta trasera.

 

Tormentas de nieve, desorientación, frío congelante, pasar por ríos helados que pueden resquebrajarse, mosquitos que te comen, arañas, serpientes por todos los lugares. “¿Qué hago yo aquí? Me lo he preguntado muchas veces; pero sigues, una y otra y otra y otra…”, reflexionaba Salvador Calvo para todos los asistentes.

 

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Hubo un momento especial para hablar de Nary Ly, la atleta que entrena Salva y que consiguió ir a los olímpicos de Río de Janeiro representando a su país, Camboya.

 

Nary fue rescatada de un campo de refugiados de Vietnam por una familia francesa. En la actualidad, luego de haber trabajado en el Instituto Pasteur, es una investigadora en el Mounth Sinaí en EEUU. “Quiere demostrar a su país que la gente puede conseguir muchas cosas, estudiando, entrenando y trabajando”, decía Salvador Calvo, cepedano por más señas, cosas que él tiene demostrado sobradamente. 

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