Texto y fotos: Jesús GG
Domingo, 14 de Julio de 2013

Años 50, paloteos, baile y... granizo


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En Veguellina, lo más importante por lo poco esperada que era, fue la gran tormenta que hubo. Con sus rayos, truenos y granizos se encargó durante buena parte del tiempo de animar la plaza y las terrazas de los bares. Empezó con una sinfonía de viento casi huracanado al que siguió un trueno que venía precedido por la estupenda iluminación ofrecida por un rayo, terminando con la amenización a cargo del granizo. Esto por lo que se refiere a la actuación  de los elementos de la naturaleza que no habían sido contratados por el excelentisimo Ayuntamiento de Villarejo de Órbigo.

A continuación y una vez dejado libre la plaza comenzaron los danzantes de Pobladura de Pelayo García y los componentes de la Barbacana de Villarejo a tomar sus puestos para mostrar al público asistente sus danzas ancestrales y sus bailes, acompañados estos por la música esta vez de la chifla y el tamboril. "Y ahora vamos a bailar"....decía Jacinto el de Pobladura, y recitaba el nombre de la danza que el del tamboril y la chifla se encargaban de tocar.

Pero resulta que él no bailaba, eran sólo los danzantes los que lo hacían, y así toda la tarde. Entre danza y danza Jacinto decía: "Y ahora mientras descansamos los danzantes de la Virgen de las Angustias (así se llaman los de Pobladura) les dejamos con los de la Barbacana".

Jacinto fue terrible, porque él no bailaba, pero decía vamos a bailar, y descansaba pero los que realmente estaban cansados eran los danzantes que no paraban de palotear.

Mientras todo esto ocurría, la tarde no dejaba de amenzar con el agua, por lo que temiéndose lo peor (no poder actuar) en un descuido de Jacinto, cogió el micrófono uno de los hermanos (son gemelos y yo no se quien es quien) del grupo 'Mágicos70' (todo junto se escribe) y dijo así más o menos: "Querido público respetable, debido a que se nos adelantó la tormenta, y los danzantes y los de la Barbacana ya actuaron, nosotros, los 'Mágicos70', que nos han dejado para el final, como igual no tenemos tiempo, actuaremos debajo de los soportales que hay aquí detrás del templete que nos han montado. Estaremos un poco más apretados pero ya tocaremos piezas agarradas para que podáis bailar pegados y haya sitio para todos". Siguió diciendo: "Podréis también cantar y escuchar la música de aquellos años que nosotros interpretaremos, así que ya saben ustedes querido público respetable, no se vayan que a las once y media en punto, empezamos la juerga....". Y continuó diciendo que todo esto lo hacían previa negociación con la señora, señorita concejala de no se qué. Porque el escenario que les habían puesto estaba lleno de agua y con los cables por allí podían saltar chispas.

Chispas podían saltar si no suelta el micro, por que Jacinto el de Pobladura, Miguel Blanco el de la Barbacana, se lo arrancaron de las manos como diciendo "suelta la gallina que no es tuya". Y es que claro, éste se les coló en su actuación (no estaba previsto como la tormenta) y se temían de que no les dejara seguir con el repertorio.

Al final de la actuación los danzantes de Pobladura, hartos de tanto baile, tiraron los palos al aire y se pusieron a bailar en corro alrededor de la plaza de Veguellina, dejando a los sufridos espectadores  casi arrinconados. Alguno de éstos estaban vestidos de aquella época, otros (la mayoría) no; pero casi todos estaban debajo de los paraguas suyos o del que estaba al lado.

Por lo demás el mercado medieval, poco negocio tuvo. La gente no paraba a mirar los productos que allí se ofrecían, y los mercaderes hartos de ver pasar a cuatro despistados con ganas de hacer fiesta, recogieron sus productos y cerraron los chiringuitos, allí quedaron cuatro  vespas de aquellos años, dos viejos carros, un trillo y una grada de aquellas que eran tiradas por algún animal, por que a veces el burro iba detrás de ella agarrado.
Las terrazas vacías de consumidores, y las camareras asustadas de las máquinas de 'afotar' que iban a venir en el futuro.

Y ... todo esto dio de si la tarde: mucha letra y poca actuación.


La fiesta de los años 50 en imágenes
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