Samuel Yebra Pimentel
Sábado, 20 de Octubre de 2018

Una pintada recorre Astorga

 

#39975

 

 

Como en 'El gato negro' de Poe, existiría en Astorga una Justicia Suprema que terminaría por equilibrar el dolor infligido mediante la pena impuesta. Esta es la pretensión de algunos o algunas, que de no cumplirse, se tirarán al monte. Una justicia de suma cero que pondría las cosas en su lugar natural contra esa absurdidez de ser reo y no recibir castigo bien contado y bien medido. No les va a servir la justicia humana, fuera la que fuese, civil o eclesiástica, por blandengue y excesivamente compasiva, ya que evitaría resarcir aquel dolor desmedido y que aún perdura con otro de igual cuantía. Como si estas cosas pudieran ser contadas.

 

“Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido.” Eso es lo que parece expresar una de las víctimas de José Manuel Ramos Gordón en el Seminario Menor de La Bañeza; la que envió la denuncia al Papa Francisco. ¿No podría expresar esto mismo, dentro de su gran culpa, el señor Ramos Gordón?

 

La empatía se da para con las víctimas, vengan de donde vengan, y para con sus secuelas de la agresión; pero esta empatía, en justicia, jamás debiera servir como encubrimiento de venganza.

 

¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en el momento en el que cometió una acción tonta, malvada, por la simple razón de que no debía cometerla?”, se preguntaba Poe.

 

Esos recuerdos 'taladrarán' también la mente de Ramos Gordón; pues, no lo concibo en el mal por el mal, salvo en el improbable anhelo de vejarse a sí mismo. 

 

La víctima, las víctimas, que en esta relación agresor/víctima llevan las de perder, merecen nuestra máxima consideración y comprensión. Pero más allá del acto criminal son también reas de pasión, simulación y cegueras. Es el momento en que se piensa que lo irreparable podría ser arreglado con una cierta cantidad de dinero. ¿Será esta ilusión una consecuencia de la tortura psíquica que no ceja y que debilita un modo ordenado de pensar? 

 

¡Allá cada cual con sus cuitas!

 

Sea quién fuere, o quienes fueren, no les hartaría el dinero ¿O sí?. Ya que parecen dispuestos o dispuestas a que el dolor no solo lo sea de conciencia, o de desprestigio, o a causa del exilio, con condena de diez años a vivir en monasterio anejo a la diócesis. 

 


Ramos Gordón, sin saberlo, “también había emparedado al gatazo negro en la tumba de su crimen...” Aquella delatora vocecilla olvidada que le acusa al Papa Francisco y lo echa a los leones.

 

¿Quién ha tramado la astucia de que el pederasta sienta en sus propias carnes los desvelos, los ‘taladramientos’ vitales del niño que teme al llegar la noche sus manos viciosas? ¿Quiénes y con qué sentido la serie de pintadas que vienen sucediéndose en Astorga, anunciando su presencia en la Casa Sacerdotal? Seis o siete van por el momento. Cada una debe de conmocionar a la víctima. La primera en la Casa Sacerdotal, pronto borrada. Otra en la Calle Husar Tiburcio. Una tercera en una pared muy visible colindante a ‘Mercadona’ que permaneció varios meses. ¿Cuándo será la siguiente? ¿Será hoy otra vez?, se preguntará Ramos Gordón al caer de la tarde. (Lo mismo se preguntaban sus víctimas.)


La última fue ayer, viernes 19 de Octubre de 2018, en la calle Leopoldo Panero, treinta y cinco años desde el último sobeteo. Al aproximarse a la amarilla superficie, se veía por encima de la pintada, estatuaria, una cara lasciva, desbordante de placer y de dolor, (como tantas caras que en los últimos tiempos emergen lapidarias en Astorga, en misterio con las de Belmez) la cara de Ramos Gordón a la edad en que asaltaba los barracones infantiles del Seminario.

 

En esta ocasión, como en las otras cinco, los acosadores o acosadoras se equivocaban de modo y de lugar. El ensalmo que hacía juicio severísimo se esfuma no como debiera por motivos humanitarios, sino porque rompe en espectáculo. (Y de paso descalabra el espectáculo de la 'rutilla de la independencia'.)

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.