¿Te apetece una manzana?
![[Img #40262]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/11_2018/6063_mercedes.jpg?42)
Este año el otoño ha llegado generoso en manzanas. Los árboles están rebosantes de ese fruto tentador causante de todos los males desde la pérdida de aquel maravilloso paraíso que dicen que existió alguna vez.
Curiosamente el otro día hablando a un amigo de la abundancia, en cantidad y variedad, de manzanas este año por estas tierras, me surgió el comentario de que Adán lo hubiera tenido difícil para elegir la manzana seductora por la que fuimos arrojados del Edén. Más tarde, pensando en lo que le había dicho, empecé a dudar si fue Adán el que sedujo a Eva con la manzana pecadora o fue Eva la que indujo a Adán con sutiles sugerencias a desobedecer las normas establecidas y, por ende, ser la culpable de nuestros perpetuos sufrimientos.
La duda me llevó a sumergirme en una deducción razonadamente lógica y llegué a la conclusión de que el detalle gracioso que le había dicho a mi amigo incurría en un grave error sobre la génesis del comportamiento humano, mi subconsciente había elaborado su propia leyenda. ¿Quién a lo largo de las historias de la Historia ha sido una figura maliciosa, libertina, deshonesta, interesada y bruja? Evidentemente la mujer. ¿Cómo, entonces, en la crónica de los principios de los tiempos de la humanidad va a ser el hermoso, noble y franco Adán el culpable de que nos hayan expulsado, a todo el género humano, y para siempre, del gran Paraíso Terrenal y nos hayan condenado a ser todos tan rufianes y suframos tanto en lugar de estar paseándonos bajo los árboles cargados de sabrosos frutos y jugando con gran jolgorio a la gallinita ciega en praderas floridas, cómo en los idílicos jardines del Palacio de Versalles del caprichoso rey francés Luis XIV? No, no, evidentemente me equivoqué, responsabilicé a Adán de un papel que no le habían asignado para su gloria futura.
Qué curioso que yo hubiera olvidado este significativo, poderoso y decisivo dato en el desarrollo de la humanidad habiendo ido a un colegio de monjas y de misa diaria.
Y… dándole vueltas a este grave problema de mi memoria en cuestión tan relevante para el credo universal acabo viendo con claridad que los importantes, y cada vez más constantes , movimientos reivindicativos para conseguir la recolocación de la mujer en el lugar que le corresponde por ley natural y por justicia social, han ido calando poco a poco (quizás, a lo peor, demasiado poco a poco) y filtrándose profundamente en mi imaginería histórica hasta hacerme creer que en el principio de los tiempos fue el hombre Adán el perverso y el provocador de todos los males universales.
Esto tiene una lectura fantástica, y es que verdaderamente algo está cambiando para aquel sexo débil porque está germinando otra historia desde las profundas capas de nuestro (mujeres) subconsciente.
Parece una tontería pero me da cierta tranquilidad espiritual, cierto sosiego, el poder pensar que podemos pensar que “no fuimos nosotras”.
En general las manzanas suelen gustar a todo el mundo. A las mujeres, por supuesto, y si son rojas y brillantes nos pueden parecer absolutamente atractivas y seductoras (las manzanas), y si ofrecemos alguna de esas sabrosas joyas a un hombre será seguramente por un gesto de amor, de generosidad y de felicidad de compartir, y no de inmoralidad, depravación o hechicería. No, ese sambenito que nos han colgado de ser culpables de que la humanidad no sea feliz eternamente por causa de que la mano pecadora de Eva ofreció una apetitosa manzana y causara una perturbación tal en el noble espíritu del apuesto Adán que no pudo negarse a morder aquel dulce regalo…, no, ese sambenito ya puede ir derrumbándose.
A partir de aquel hecho insólito del Paraíso es un formato recurrente en cuentos y leyendas el relacionar a una manzana, habitualmente roja, con algún acto perverso de alguna mujer pérfida. La manzana envenenada como instrumento de astucia femenina para fines siniestros ha sido una constante literaria, como pi para los matemáticos.
Y llegando a este punto universal de malignidad femenina me viene a la cabeza una excepción. El protagonismo de una importantísima manzana envenenada que acabó con un hombre importantísimo para la humanidad pero desconocido también para la humanidad. Alan Turing, el matemático inglés que tuvo un papel fundamental, en la segunda Guerra Mundial, a la hora de descifrar las claves de los mensajes nazis, y quien ya en 1942 había descubierto las bases principales para el funcionamiento de las computadoras actuales (Microsoft nació en 1975). A Alan Turing, a pesar de todos sus méritos, la moralina británica le condenó por homosexualidad en 1952 y en 1954 apareció muerto junto a una manzana mordida que estaba envenenada con cianuro.
No está claro quien puso el cianuro en la manzana pero por una vez no endilgaron esa maldad a una mujer a pesar de que el arma homicida fuera legendariamente su instrumento de delito. Ufff, nos salvamos de ser también las causantes de un retraso de 20 años en la existencia de la informática en nuestras vidas. Una cosa menos a nuestras espaldas.
Dicen que la manzana icónica de Apple, con su mordisco incluido, es un homenaje al gran matemático Turing, quien curiosamente empieza a ser revindicado ahora en las altas esferas pensantes. Se han encontrado nuevos cuadernos suyos en los que se descubre sus teorías biológicas sobre el desarrollo de los organismos complejos. Así que, además de sentar las bases de la inteligencia artificial, desarrolló una novedosa teoría biológica. ¡Y murió por un mordisco de manzana!
En fin, volvamos al fruto y a sus benéficas posibilidades. Este año, por Navidad, podremos disfrutar comiendo pudin de manzana, tartas de manzana, suflé de manzana, compota de manzana, manzanas al horno con canela, sin canela…, en abundancia y con la garantía saludable, para cada quien, de su cocinero.
Que quede claro. Adán mordió lo que quiso morder por voluntad propia, sin ningún sortilegio femenino. Había una serpiente por ahí enredando entre las ramas de los manzanos. Eva también mordió porque estaba contenta y feliz. Pero, responsables del caos del mundo: No fuimos nosotras.
O témpora, o mores.
![[Img #40262]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/11_2018/6063_mercedes.jpg?42)
Este año el otoño ha llegado generoso en manzanas. Los árboles están rebosantes de ese fruto tentador causante de todos los males desde la pérdida de aquel maravilloso paraíso que dicen que existió alguna vez.
Curiosamente el otro día hablando a un amigo de la abundancia, en cantidad y variedad, de manzanas este año por estas tierras, me surgió el comentario de que Adán lo hubiera tenido difícil para elegir la manzana seductora por la que fuimos arrojados del Edén. Más tarde, pensando en lo que le había dicho, empecé a dudar si fue Adán el que sedujo a Eva con la manzana pecadora o fue Eva la que indujo a Adán con sutiles sugerencias a desobedecer las normas establecidas y, por ende, ser la culpable de nuestros perpetuos sufrimientos.
La duda me llevó a sumergirme en una deducción razonadamente lógica y llegué a la conclusión de que el detalle gracioso que le había dicho a mi amigo incurría en un grave error sobre la génesis del comportamiento humano, mi subconsciente había elaborado su propia leyenda. ¿Quién a lo largo de las historias de la Historia ha sido una figura maliciosa, libertina, deshonesta, interesada y bruja? Evidentemente la mujer. ¿Cómo, entonces, en la crónica de los principios de los tiempos de la humanidad va a ser el hermoso, noble y franco Adán el culpable de que nos hayan expulsado, a todo el género humano, y para siempre, del gran Paraíso Terrenal y nos hayan condenado a ser todos tan rufianes y suframos tanto en lugar de estar paseándonos bajo los árboles cargados de sabrosos frutos y jugando con gran jolgorio a la gallinita ciega en praderas floridas, cómo en los idílicos jardines del Palacio de Versalles del caprichoso rey francés Luis XIV? No, no, evidentemente me equivoqué, responsabilicé a Adán de un papel que no le habían asignado para su gloria futura.
Qué curioso que yo hubiera olvidado este significativo, poderoso y decisivo dato en el desarrollo de la humanidad habiendo ido a un colegio de monjas y de misa diaria.
Y… dándole vueltas a este grave problema de mi memoria en cuestión tan relevante para el credo universal acabo viendo con claridad que los importantes, y cada vez más constantes , movimientos reivindicativos para conseguir la recolocación de la mujer en el lugar que le corresponde por ley natural y por justicia social, han ido calando poco a poco (quizás, a lo peor, demasiado poco a poco) y filtrándose profundamente en mi imaginería histórica hasta hacerme creer que en el principio de los tiempos fue el hombre Adán el perverso y el provocador de todos los males universales.
Esto tiene una lectura fantástica, y es que verdaderamente algo está cambiando para aquel sexo débil porque está germinando otra historia desde las profundas capas de nuestro (mujeres) subconsciente.
Parece una tontería pero me da cierta tranquilidad espiritual, cierto sosiego, el poder pensar que podemos pensar que “no fuimos nosotras”.
En general las manzanas suelen gustar a todo el mundo. A las mujeres, por supuesto, y si son rojas y brillantes nos pueden parecer absolutamente atractivas y seductoras (las manzanas), y si ofrecemos alguna de esas sabrosas joyas a un hombre será seguramente por un gesto de amor, de generosidad y de felicidad de compartir, y no de inmoralidad, depravación o hechicería. No, ese sambenito que nos han colgado de ser culpables de que la humanidad no sea feliz eternamente por causa de que la mano pecadora de Eva ofreció una apetitosa manzana y causara una perturbación tal en el noble espíritu del apuesto Adán que no pudo negarse a morder aquel dulce regalo…, no, ese sambenito ya puede ir derrumbándose.
A partir de aquel hecho insólito del Paraíso es un formato recurrente en cuentos y leyendas el relacionar a una manzana, habitualmente roja, con algún acto perverso de alguna mujer pérfida. La manzana envenenada como instrumento de astucia femenina para fines siniestros ha sido una constante literaria, como pi para los matemáticos.
Y llegando a este punto universal de malignidad femenina me viene a la cabeza una excepción. El protagonismo de una importantísima manzana envenenada que acabó con un hombre importantísimo para la humanidad pero desconocido también para la humanidad. Alan Turing, el matemático inglés que tuvo un papel fundamental, en la segunda Guerra Mundial, a la hora de descifrar las claves de los mensajes nazis, y quien ya en 1942 había descubierto las bases principales para el funcionamiento de las computadoras actuales (Microsoft nació en 1975). A Alan Turing, a pesar de todos sus méritos, la moralina británica le condenó por homosexualidad en 1952 y en 1954 apareció muerto junto a una manzana mordida que estaba envenenada con cianuro.
No está claro quien puso el cianuro en la manzana pero por una vez no endilgaron esa maldad a una mujer a pesar de que el arma homicida fuera legendariamente su instrumento de delito. Ufff, nos salvamos de ser también las causantes de un retraso de 20 años en la existencia de la informática en nuestras vidas. Una cosa menos a nuestras espaldas.
Dicen que la manzana icónica de Apple, con su mordisco incluido, es un homenaje al gran matemático Turing, quien curiosamente empieza a ser revindicado ahora en las altas esferas pensantes. Se han encontrado nuevos cuadernos suyos en los que se descubre sus teorías biológicas sobre el desarrollo de los organismos complejos. Así que, además de sentar las bases de la inteligencia artificial, desarrolló una novedosa teoría biológica. ¡Y murió por un mordisco de manzana!
En fin, volvamos al fruto y a sus benéficas posibilidades. Este año, por Navidad, podremos disfrutar comiendo pudin de manzana, tartas de manzana, suflé de manzana, compota de manzana, manzanas al horno con canela, sin canela…, en abundancia y con la garantía saludable, para cada quien, de su cocinero.
Que quede claro. Adán mordió lo que quiso morder por voluntad propia, sin ningún sortilegio femenino. Había una serpiente por ahí enredando entre las ramas de los manzanos. Eva también mordió porque estaba contenta y feliz. Pero, responsables del caos del mundo: No fuimos nosotras.
O témpora, o mores.






