Samuel Yebra Pimentel
Sábado, 08 de Diciembre de 2018

Aunque sean los menos (Sobre la bandera española)

[Img #40728]

 

 

A menudo una bandera es un trapo, otras veces es un símbolo; un trapo que es un símbolo. Aunque resulte de todo imposible sonarse los mocos en un símbolo, a no ser de manera simbólica. Es tan posible hacer un símbolo de una sonadura como de una asonada. 


Es cierto que salvo ensuciar el trapo no todos estarían de acuerdo en lo que eso significa, pues para empezar, no todos los símbolos dicen lo mismo a distintos colectivos o personas.


De  esta manera, “me cago en tus muertos” resulta un hecho imposible, pues sería ensuciar a toda la humanidad antecedente. Un imposible que pretende ofender al contrario, ofendiéndose de paso a uno mismo o a una misma. Algo mental o vocal, y visto lo de arriba, también escrito.


Una bandera mal que nos pese es un trapo de colores, y como en la tauromaquia forzamos el engaño en el pañuelo, o acudimos de cuerpo enceguecido hacia él. Ya sabemos que como símbolo el trapo de colores es convencional y como tal a gusto de los ‘convinientes’.


Tomemos en primer lugar el significante, eludiendo la interpretación mentalista de arriba. Primero el trapo de colores, luego su significación, tan solo una función que nos remite a un sentimiento estereotipado; aquí entra en juego como tercer elemento el intérprete. Y es entonces cuando el sentido universal de esta telita, si alguna vez lo fue, desaparece. Pues, aunque el ‘logos’ fuera universal, que no lo es, cada uno actuaríamos como si tuviéramos entendimiento propio.


Sobre símbolos y significados diversos no andamos escasos en Astorga ¿Qué es lo que cualquier astorgano o astorgana se representa cuando dice Astorga? Vaya usted a saber. De entre los símbolos más antiguos el estandarte de Clavijo, que aún hoy recibe trato de Capitán General, aunque no ejerza. Emblema de liberación de las cien doncellas mártires castellanas entregadas a los muslimes. De remangado y fantasmal brazo acudieron algunas. ¡Válame el cielo! Y de mártires a oca, las Mártires de Somiedo, o el Húsar Tiburcio. Otros símbolos más o menos desacatados y de pertenencias más abarcadores son en Astorga las banderas de la comunidad y la española, en sendas y alícuotas y equidistantes rotondas.


Ya he dicho que no se puede besar un símbolo, o al menos lo que este representa, pues aunque se declare colectivo, no lo es. Lo que es lo es en la mente de cada individuo, si es que esta pudiera ser algo unificado, que tampoco lo es. Pero, no compliquemos las cosas sin necesidad. La colectividad del símbolo lo es si muchos lo tienen en mente, pero esto no significa identidad, además toda la identidad supone inmediatamente la distinción.


Besamos o escupimos un trapo de colores y se entiende desprecio o amor por eso que signifique, pero solo significa lo mismo de manera análoga. Cabe juzgar las intenciones en ambos casos, y con esas podemos querer despreciar un sentido que no es el nuestro, tomando uno adoptivo, el del otro a quien pretendamos vejar. Signo de dioses o de bestias, “como una pieza aislada en los juegos”.


Su representación arbitraria permite que cualquier símbolo pueda sustituirse por otro, un significado por otro significado. Una tela, una palabra se desplaza con otra y así se decolora la plaza o adquiere nuevo colorido. Así, a libre arbitrio colectivo.


Viene esto a cuento porque en España hay demasiado ‘banderío’ y desencuentro con el tema de las banderas, y muy en concreto con la española. Un malentendido que proviene de que la 'telita' fue emblema de la dictadura.


No ha sido aún posible del todo dar el paso para un nuevo valor y mucha gente quedó anclada en ese significado antiguo.


Podíamos haber diseñado un nuevo estandarte. No se hizo. Ahora sería contraproducente la marcha atrás. No se puede pensar en la bandera republicana, ni aunque algún día llegáramos a serlo.


Mientras la bandera española no se recupere para la mayoría va a haber quienes la usurpen como signo propio, en un uso ‘guerracivilista’, envenenador (ya lo hay).


Quienes defienden, contra académicos, que un lenguaje inclusivo favorece la igualdad en la sociedad -al fin y al cabo en lenguaje que utilicemos facilita un modo de pensar-, deberían, siguiendo este pensamiento, defender que una bandera de todos allanaría el entendimiento entre españoles.


Si lo importante del símbolo es lo que entendemos y no su materialidad, la reapropiación de ese símbolo propiciaría la concordia.


En otro caso, eludido de la discusión, como en la falta de matices de la Ley de Igualdad de Género, como en el caso del problema real de la inmigración etcétera, asuntos que preocupan a los españoles, acabarán siendo, lo estamos viendo, y de la peor manera, estandarte de quienes se declaran más españoles que nadie, aunque sean los menos.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.