La Casa-Museo de Castorina ¿Sueño o realidad?
Rescatamos este artículo publicado en 2016 en la revista 'La llave del Camino' por Victoria Ylla.
![[Img #41909]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/5034_casa-museo-castorina-5.jpg)
Castorina abre las puertas de su casa natal como un proyecto de musealización de la herencia artística familiar y espacio expositivo de su obra. La escultora pone en manos del alcalde de la ciudad, Arsenio G. Fuertes, la posibilidad de incrementar el patrimonio artístico y cultural con un nuevo museo en Astorga
Dar forma a la piedra virgen y hacerla parir aún es el oficio mágico de Castorina. Un trabajo duro para una mujer que peina día a día sus hebras de escarcha a sus 87 años, no siendo obstáculo en su creación sus manos doloridas por la artrosis para seguir esculpiendo maternidades. Pero ahora, cuando la vida parece que ya le ha traído todo: la felicidad, el dolor, la sonrisa y el llanto, la escultora se enfrenta a la gran obra de su sentimiento.
Su legado escultórico tiene su espacio. No hay que crearlo, no es necesario inventarlo porque ya existe, reinventar otro mundo para guardar el arte de Castorina sería crear un mundo inconcluso.
La escultora abre las puertas y ventanas de su casa natal, aquella de su niñez, que fue testigo de su despertar como mujer y artista. El hogar de los abuelos y padres necesita despertar para cerrar el ciclo vital y creativo de la artista. La Casa-Museo de Castorina puede ser una realidad para esta ciudad que vive de su patrimonio histórico, monumental y cultural.
![[Img #41908]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/4946_casa-museo-castorina-4.jpg)
Un amplio espacio cargado de vivencias y recuerdos que conserva el aliento de tres generaciones puede ser otro atractivo más que muestre el pasado y el presente. Una casa en el centro de Astorga que albergó una pequeña fábrica de gaseosas en la que quedan algunas de aquellas máquinas consideradas hoy como joyas de la antigua industria. La sala de la escuela de dibujo que, como dice Castorina, destetó a Astorga, la galería, cinco alcobas con sala cada una de ellas con la personalidad y elementos de la pianista-escultora, el pintor del retrato y el paisajismo, el profesor de dibujo, la bordadora, la biblioteca y el patio que cobijaba al caballito con el que hacían el reparto de gaseosas.
“No quiero montes ni morenas”, confiesa Castorina. “Desde la humildad con la que siempre he enfrentado mi vida y mis obras hoy vengo a ofrecer el tesoro de mi infancia y juventud. La casa de mis abuelos, donde vivieron después mis padres y mis hermanos. Fue un magnífico hogar, amplio, luminoso, lleno de vida y de arte. Sus salas son hermosas y cuando abro sus ventanas toma forma la gran herencia artística que mi padre y mis hermanos dejaron en ella”.
El tiempo no siempre corre a favor. El reloj es implacable y hace viejo al lienzo, el mueble, el libro y el piano y debe darse prisa. No desea lucrarse, solo intenta hilvanar y ordenar sus sentimientos y obra.
Castorina confía en que la propuesta sea valorada por el equipo municipal y encuentren el camino para hacer posible este sueño como nuevo atractivo del panorama cultural astorgano.
![[Img #41910]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/548_casa-museo-castorina-1.jpg)
Retrato de la calle del Piano
La calle era conocida como la calle del Piano, así dieron en llamar a la que hoy todos conocemos como Magín García Revillo. Mi alcoba aún está en el primer piso y en su sala contigua duerme el piano desafinado de mi niñez y mi juventud. En primavera y verano las grandes ventanas se abrían y el sonido protagonizaba el vuelo melódico en la pequeña calle. Días y horas donde se bordaban melodías inspiradas en el olor a aceite de linaza que definían los pinceles de mi padre y mis hermanos. Aunque en la oscuridad todo sigue estando allí, en la casa de mis abuelos. Los cuadros siguen vistiendo las pareces, lienzos enrollados que esperan sus marcos, dibujos decorativos en los muros de la sala, en el pasillo, centenares de libros que atesoran miles de historias y sentimientos, muebles robustos y fieles que papá construyó inspirado en el sueño modernista. Mi casa fue humilde frente a la riqueza del valor de las monedas, por este motivo hoy es rica, porque su valor se cuenta desde el sentimiento y el arte.
![[Img #41911]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/2845_casa-museo-castorina-11.jpg)
![[Img #41909]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/5034_casa-museo-castorina-5.jpg)
Castorina abre las puertas de su casa natal como un proyecto de musealización de la herencia artística familiar y espacio expositivo de su obra. La escultora pone en manos del alcalde de la ciudad, Arsenio G. Fuertes, la posibilidad de incrementar el patrimonio artístico y cultural con un nuevo museo en Astorga
Dar forma a la piedra virgen y hacerla parir aún es el oficio mágico de Castorina. Un trabajo duro para una mujer que peina día a día sus hebras de escarcha a sus 87 años, no siendo obstáculo en su creación sus manos doloridas por la artrosis para seguir esculpiendo maternidades. Pero ahora, cuando la vida parece que ya le ha traído todo: la felicidad, el dolor, la sonrisa y el llanto, la escultora se enfrenta a la gran obra de su sentimiento.
Su legado escultórico tiene su espacio. No hay que crearlo, no es necesario inventarlo porque ya existe, reinventar otro mundo para guardar el arte de Castorina sería crear un mundo inconcluso.
La escultora abre las puertas y ventanas de su casa natal, aquella de su niñez, que fue testigo de su despertar como mujer y artista. El hogar de los abuelos y padres necesita despertar para cerrar el ciclo vital y creativo de la artista. La Casa-Museo de Castorina puede ser una realidad para esta ciudad que vive de su patrimonio histórico, monumental y cultural.
![[Img #41908]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/4946_casa-museo-castorina-4.jpg)
Un amplio espacio cargado de vivencias y recuerdos que conserva el aliento de tres generaciones puede ser otro atractivo más que muestre el pasado y el presente. Una casa en el centro de Astorga que albergó una pequeña fábrica de gaseosas en la que quedan algunas de aquellas máquinas consideradas hoy como joyas de la antigua industria. La sala de la escuela de dibujo que, como dice Castorina, destetó a Astorga, la galería, cinco alcobas con sala cada una de ellas con la personalidad y elementos de la pianista-escultora, el pintor del retrato y el paisajismo, el profesor de dibujo, la bordadora, la biblioteca y el patio que cobijaba al caballito con el que hacían el reparto de gaseosas.
“No quiero montes ni morenas”, confiesa Castorina. “Desde la humildad con la que siempre he enfrentado mi vida y mis obras hoy vengo a ofrecer el tesoro de mi infancia y juventud. La casa de mis abuelos, donde vivieron después mis padres y mis hermanos. Fue un magnífico hogar, amplio, luminoso, lleno de vida y de arte. Sus salas son hermosas y cuando abro sus ventanas toma forma la gran herencia artística que mi padre y mis hermanos dejaron en ella”.
El tiempo no siempre corre a favor. El reloj es implacable y hace viejo al lienzo, el mueble, el libro y el piano y debe darse prisa. No desea lucrarse, solo intenta hilvanar y ordenar sus sentimientos y obra.
Castorina confía en que la propuesta sea valorada por el equipo municipal y encuentren el camino para hacer posible este sueño como nuevo atractivo del panorama cultural astorgano.
![[Img #41910]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/548_casa-museo-castorina-1.jpg)
Retrato de la calle del Piano
La calle era conocida como la calle del Piano, así dieron en llamar a la que hoy todos conocemos como Magín García Revillo. Mi alcoba aún está en el primer piso y en su sala contigua duerme el piano desafinado de mi niñez y mi juventud. En primavera y verano las grandes ventanas se abrían y el sonido protagonizaba el vuelo melódico en la pequeña calle. Días y horas donde se bordaban melodías inspiradas en el olor a aceite de linaza que definían los pinceles de mi padre y mis hermanos. Aunque en la oscuridad todo sigue estando allí, en la casa de mis abuelos. Los cuadros siguen vistiendo las pareces, lienzos enrollados que esperan sus marcos, dibujos decorativos en los muros de la sala, en el pasillo, centenares de libros que atesoran miles de historias y sentimientos, muebles robustos y fieles que papá construyó inspirado en el sueño modernista. Mi casa fue humilde frente a la riqueza del valor de las monedas, por este motivo hoy es rica, porque su valor se cuenta desde el sentimiento y el arte.
![[Img #41911]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2019/2845_casa-museo-castorina-11.jpg)






