"Es la hora. ¡Silencio! "
La Semana Santa ha comenzado este Viernes Santo con la procesión de la Cofradía de las Damas de la Piedad. Astorga Redacción dará cumplida cuenta de cada una de los actos procesionales. Este año, las fotografías de los desfiles irán acompañadas de textos de los pregones que abrieron las Semanas de Pasión de los años 1990 al 2000, a excepción de esta primera información, que se acompaña de un fragmento del pregón de Enrique Martínez Prieto, pregonero de este año. También incluiremos en cada ocasión, otro breve texto de escritores contemporáneos en lengua no española: José Saramago, Norman Mailer, Eric-Emmanuel Schmitt, Gore Vidal, Roberto Pazzi, Nikos Kazantzakis, Giovanni Papini, Geza Vermes, Jacques Duquesne, Pär Lagerkvist, Robert Graves, Anthony Burguess, Lanza del Vasto etc
![[Img #42869]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/1339_414.jpg)
Extracto del pregón de Enrique Martínez
(...)
El crepúsculo ha encendido las primeras luminarias de la noche como el monaguillo enciende las velas del altar antes de Misa.
Son menos cinco. Reuniones en los cabildos, los últimos ensayos, los encargos de las flores, las listas de porteadores terminando de cuadrar a los suplentes. Las presidencias completando con esfuerzo sus acompañamientos. El cartel, el Pregón, la dominica...
![[Img #42863]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/4637_348.jpg)
![[Img #42862]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/8479_343.jpg)
¡Salimos!, le dice el sacristán al preste. Es la hora. ¡Silencio! Nuestra Semana Santa comienza como lo hace la Eucaristía, con los ritos iniciales. Se recoge el corazón y se disponen alma y cuerpo.
Todo empieza con la señal de la cruz. "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Los operarios del Ayuntamiento alzan la cruz, que, en la Plaza Mayor, será estos días nuestra mejor bandera. La cruz que abre y preside nuestras procesiones. Todo lo que va después, se hace en el nombre del Dios Trinidad. ¡Para su gloria! Y nos marcamos con la cruz. Como se marca el buen paparrón antes de salir. Como se marcaban nuestros mayores al paso de las imágenes sagradas.
Ha comenzado la Misa. Y lo primero es pedir perdón. Lo hacemos el Viernes de Dolores. “Para celebrar dignamente estos sagrados misterios... ”. "Yo confieso... ”. El Viacrucis de las Damas de la Virgen de la Piedad nos enseña a empezar por el principio.
Con el corazón contrito. "Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad”.
![[Img #42864]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/2709_350.jpg)
![[Img #42865]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/8450_374.jpg)
Así el Viernes de dolores
de Fátima saldrá Cristo.
Rezaremos estaciones
de un Viacrucis que han escrito
los dolores de este mundo.
Acostado en tu suplicio,
nos enseñas a elevar
la mirada al infinito.
![[Img #42866]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/8052_384.jpg)
![[Img #42867]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/9484_365.jpg)
![[Img #42871]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/2618_395.jpg)
Fragmento de José Saramago, de 'El Evangelio según Jesucristo' (282, 284)
Respiró Dios profundamente, miró alrededor la niebla, y murmuró, en tono de quien acaba de hacer un descubrimiento inesperado y curioso, No lo había pensado, esto es como estar en el desierto. Volvió los ojos a Jesús, hizo una larga pausa, y luego, como quien se resigna ante lo inevitable, empezó, La insatisfacción, hijo mío, fue puesta en el corazón de los hombres por el Dios que los creó, hablo de mí, claro, pero esa insatisfacción, como todo lo demás que los hizo a mi imagen y semejanza, fui yo a buscarla adonde ella estaba, en mi propio corazón, y el tiempo que ha pasado desde entonces no la ha hecho desvanecerse, al contrario, parece como si el tiempo la hubiera hecho más fuerte, más urgente, de mayor exigencia.
Dios hizo aquí una breve pausa, como para apreciar el efecto de la introducción, y luego prosiguió, Desde hace cuatro mil cuatro años, soy el Dios de los judíos, gente de natural conflictivo y complicada, pero con la que, haciendo balance de nuestras relaciones, no me quejo, una vez que me toman en serio y así se mantendrán a lo largo de todo lo que puede alcanzar mi visión del futuro, Estás, pues, satisfecho, dijo Jesús, Lo estoy, y no lo estoy, o mejor dicho, lo estaría si no fuera este inquieto corazón mío que todos los días me dice, Sí, señor, bonito destino, después de cuatro mil años de trabajo y preocupaciones, que los sacrificios en los altares, por abundantes y variados que sean jamás pagarán, sigues siendo el Dios de un pueblo pequeñísimo que vive en una parte diminuta del mundo que creaste con todo lo que tiene encima, dime tú, hijo mío, si puedo vivir satisfecho teniendo esta, por así llamarla, vejatoria evidencia todos los días ante los ojos, Yo no he creado ningún mundo, no puedo valorarla, dijo Jesús, Sí, no puedes valorarla, pero sí puedes ayudar, Ayudar, a qué, A ampliar mi influencia para ser dios de mucha más gente, No entiendo, Si cumples bien tu papel, es decir, el papel que te he reservado en mi plan, estoy segurísimo de que en poco de más de media docena de siglos, aunque tengamos que luchar, yo y tú, con muchas contrariedades, pasaré de dios de los hebreos a dios de lo que llamaremos católicos, a la griega.
![[Img #42868]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/530_404.jpg)
Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan. El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo mejor que hay para difundir una creencia y enfervorizar la fe. Las dos palabras, mártir, víctima, salieron de la boca de Dios como si la lengua que dentro tenía fuese de leche y miel, pero un súbito hielo estremeció de horror los miembros de Jesús, como si la espesa niebla se cerrara sobre él, al tiempo que el Diablo lo miraba con expresión enigmática, mezcla de interés científico e involuntaria piedad. Me dijiste que me darías poder y gloria, balbuceó Jesús, temblando aún de frío, Lo daré, lo daré, pero recuerda lo que acordamos en su día, lo tendrás todo, pero después de tu muerte, Y de qué me sirven poder y gloria si estoy muerto, Bien, no estarás precisamente muerto, en el sentido absoluto de la palabra, pues, siendo tu mi hijo, estarás conmigo, o en mí, aún no lo tengo decidido de manera definitiva, En ese sentido que dices, qué es no estar muerto, Es, por ejemplo, ver, para siempre, cómo te veneran en templos y altares, hasta el punto, puedo adelantártelo ya, de que las personas del futuro olvidarán un poco al Dios inicial que soy, pero eso no tiene importancia, que lo mucho puede ser compartido y lo poco no se debe.
Jesús miró a Pastor, lo vio sonreír, y comprendió. Ahora entiendo por qué está aquí el Diablo, si tu autoridad se prolonga a más gente y a más países, también se prolongará el poder de él sobre los hombres, pues tus límites son sus límites, ni un paso más, ni un paso menos. Tienes toda la razón, hijo mío, me alegro de tu perspicacia, y la prueba de eso la tienes en el hecho, en el que nunca se repara, de que los demonios de una religión no pueden tener acción alguna en otra religión, como un dios, imaginando que hubiera entrado en confrontación directa con otro dios, no lo puede vencer, ni por él ser vencido.
![[Img #42870]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/5785_456.jpg)
![[Img #42872]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/7858_470.jpg)
Y mi muerte, cómo será. A un mártir le conviene una muerte dolorosa, y si es posible, infame, para que la actitud de los creyentes se haga más fácilmente sensible, apasionada, emotiva, No vengas con rodeos, dime cuál va a ser mi muerte, Dolorosa, infame, en la cruz, como mi padre. Tu padre soy yo, no lo olvides. Si puedo aún elegir un padre, lo elijo a él, aun habiendo sido él, como fue, infame una hora de su vida. Has sido elegido, no puedes elegir, Rompo el contrato, me considero desligado de ti, quiero vivir como un hombre cualquiera. Palabras inútiles, hijo mío, aún no te has dado cuenta de que estás en mi poder y de que todo-, esos documentos sellados a los que llamamos, acuerdo, pacto, tratado, contrato, alianza, en los que figuro yo como parte, sólo podían llevar como cláusula, con menos gasto de tinta y papel, una que prescribiese, sin más fiorituras. Todo cuanto la ley de Dios quiera, es obligatorio, las excepciones también, ahora, hijo mío, siendo, en cierta y notable manera, una excepción, acabas siendo tan obligatorio como lo es la ley, y yo que la hice. Pero, con el poder que sólo tú tienes, no sería quizá mucho más fácil, y éticamente más limpio, que fueras tú mismo a la conquista de esos países y de esa gente. No puede ser, lo impide el pacto que hay entre los dioses, ése, sí, inamovible, nunca interferirse directamente en los conflictos, me imaginas acaso en una plaza pública, rodeado de gentiles y paganos, intentando convencerlos de que el dios de ellos es un fraude y de que el verdadero dios soy yo, ésas no son cosas que un dios le haga a otro, aparte de que a ningún dios le gusta que vayan a hacer en su casa aquello que sería incorrecto que fuera a hacer él en casa de los otros. Entonces, os servís de los hombres, Sí, hijo mío, sí, el hombre es, podríamos decir, palo para cualquier cuchara, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a obedecer, lo mandan para allá y él va, le dicen que se pare, y se para, le ordenan que vuelva atrás, y él retrocede, el hombre, tanto en la paz como en la guerra, hablando en términos generales, es la mejor ocurrencia que hayan tenido los dioses, Y el palo de que yo fui hecho, para qué cu¬chara va a servir, siendo tu hijo como soy. Serás la cuchara que yo meteré en la humanidad para sacarla llena de hom¬bres que creerán en el dios nuevo en el que me voy a convertir. Llena de hombres para devorarlos, No precisa que lo devoren quien a sí mismo se va a devorar.
![[Img #42869]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/1339_414.jpg)
Extracto del pregón de Enrique Martínez
(...)
El crepúsculo ha encendido las primeras luminarias de la noche como el monaguillo enciende las velas del altar antes de Misa.
Son menos cinco. Reuniones en los cabildos, los últimos ensayos, los encargos de las flores, las listas de porteadores terminando de cuadrar a los suplentes. Las presidencias completando con esfuerzo sus acompañamientos. El cartel, el Pregón, la dominica...
![[Img #42863]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/4637_348.jpg)
![[Img #42862]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/8479_343.jpg)
¡Salimos!, le dice el sacristán al preste. Es la hora. ¡Silencio! Nuestra Semana Santa comienza como lo hace la Eucaristía, con los ritos iniciales. Se recoge el corazón y se disponen alma y cuerpo.
Todo empieza con la señal de la cruz. "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Los operarios del Ayuntamiento alzan la cruz, que, en la Plaza Mayor, será estos días nuestra mejor bandera. La cruz que abre y preside nuestras procesiones. Todo lo que va después, se hace en el nombre del Dios Trinidad. ¡Para su gloria! Y nos marcamos con la cruz. Como se marca el buen paparrón antes de salir. Como se marcaban nuestros mayores al paso de las imágenes sagradas.
Ha comenzado la Misa. Y lo primero es pedir perdón. Lo hacemos el Viernes de Dolores. “Para celebrar dignamente estos sagrados misterios... ”. "Yo confieso... ”. El Viacrucis de las Damas de la Virgen de la Piedad nos enseña a empezar por el principio.
Con el corazón contrito. "Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad”.
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Así el Viernes de dolores
de Fátima saldrá Cristo.
Rezaremos estaciones
de un Viacrucis que han escrito
los dolores de este mundo.
Acostado en tu suplicio,
nos enseñas a elevar
la mirada al infinito.
![[Img #42866]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/8052_384.jpg)
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Fragmento de José Saramago, de 'El Evangelio según Jesucristo' (282, 284)
Respiró Dios profundamente, miró alrededor la niebla, y murmuró, en tono de quien acaba de hacer un descubrimiento inesperado y curioso, No lo había pensado, esto es como estar en el desierto. Volvió los ojos a Jesús, hizo una larga pausa, y luego, como quien se resigna ante lo inevitable, empezó, La insatisfacción, hijo mío, fue puesta en el corazón de los hombres por el Dios que los creó, hablo de mí, claro, pero esa insatisfacción, como todo lo demás que los hizo a mi imagen y semejanza, fui yo a buscarla adonde ella estaba, en mi propio corazón, y el tiempo que ha pasado desde entonces no la ha hecho desvanecerse, al contrario, parece como si el tiempo la hubiera hecho más fuerte, más urgente, de mayor exigencia.
Dios hizo aquí una breve pausa, como para apreciar el efecto de la introducción, y luego prosiguió, Desde hace cuatro mil cuatro años, soy el Dios de los judíos, gente de natural conflictivo y complicada, pero con la que, haciendo balance de nuestras relaciones, no me quejo, una vez que me toman en serio y así se mantendrán a lo largo de todo lo que puede alcanzar mi visión del futuro, Estás, pues, satisfecho, dijo Jesús, Lo estoy, y no lo estoy, o mejor dicho, lo estaría si no fuera este inquieto corazón mío que todos los días me dice, Sí, señor, bonito destino, después de cuatro mil años de trabajo y preocupaciones, que los sacrificios en los altares, por abundantes y variados que sean jamás pagarán, sigues siendo el Dios de un pueblo pequeñísimo que vive en una parte diminuta del mundo que creaste con todo lo que tiene encima, dime tú, hijo mío, si puedo vivir satisfecho teniendo esta, por así llamarla, vejatoria evidencia todos los días ante los ojos, Yo no he creado ningún mundo, no puedo valorarla, dijo Jesús, Sí, no puedes valorarla, pero sí puedes ayudar, Ayudar, a qué, A ampliar mi influencia para ser dios de mucha más gente, No entiendo, Si cumples bien tu papel, es decir, el papel que te he reservado en mi plan, estoy segurísimo de que en poco de más de media docena de siglos, aunque tengamos que luchar, yo y tú, con muchas contrariedades, pasaré de dios de los hebreos a dios de lo que llamaremos católicos, a la griega.
Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan. El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo mejor que hay para difundir una creencia y enfervorizar la fe. Las dos palabras, mártir, víctima, salieron de la boca de Dios como si la lengua que dentro tenía fuese de leche y miel, pero un súbito hielo estremeció de horror los miembros de Jesús, como si la espesa niebla se cerrara sobre él, al tiempo que el Diablo lo miraba con expresión enigmática, mezcla de interés científico e involuntaria piedad. Me dijiste que me darías poder y gloria, balbuceó Jesús, temblando aún de frío, Lo daré, lo daré, pero recuerda lo que acordamos en su día, lo tendrás todo, pero después de tu muerte, Y de qué me sirven poder y gloria si estoy muerto, Bien, no estarás precisamente muerto, en el sentido absoluto de la palabra, pues, siendo tu mi hijo, estarás conmigo, o en mí, aún no lo tengo decidido de manera definitiva, En ese sentido que dices, qué es no estar muerto, Es, por ejemplo, ver, para siempre, cómo te veneran en templos y altares, hasta el punto, puedo adelantártelo ya, de que las personas del futuro olvidarán un poco al Dios inicial que soy, pero eso no tiene importancia, que lo mucho puede ser compartido y lo poco no se debe.
Jesús miró a Pastor, lo vio sonreír, y comprendió. Ahora entiendo por qué está aquí el Diablo, si tu autoridad se prolonga a más gente y a más países, también se prolongará el poder de él sobre los hombres, pues tus límites son sus límites, ni un paso más, ni un paso menos. Tienes toda la razón, hijo mío, me alegro de tu perspicacia, y la prueba de eso la tienes en el hecho, en el que nunca se repara, de que los demonios de una religión no pueden tener acción alguna en otra religión, como un dios, imaginando que hubiera entrado en confrontación directa con otro dios, no lo puede vencer, ni por él ser vencido.
![[Img #42870]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2019/5785_456.jpg)
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Y mi muerte, cómo será. A un mártir le conviene una muerte dolorosa, y si es posible, infame, para que la actitud de los creyentes se haga más fácilmente sensible, apasionada, emotiva, No vengas con rodeos, dime cuál va a ser mi muerte, Dolorosa, infame, en la cruz, como mi padre. Tu padre soy yo, no lo olvides. Si puedo aún elegir un padre, lo elijo a él, aun habiendo sido él, como fue, infame una hora de su vida. Has sido elegido, no puedes elegir, Rompo el contrato, me considero desligado de ti, quiero vivir como un hombre cualquiera. Palabras inútiles, hijo mío, aún no te has dado cuenta de que estás en mi poder y de que todo-, esos documentos sellados a los que llamamos, acuerdo, pacto, tratado, contrato, alianza, en los que figuro yo como parte, sólo podían llevar como cláusula, con menos gasto de tinta y papel, una que prescribiese, sin más fiorituras. Todo cuanto la ley de Dios quiera, es obligatorio, las excepciones también, ahora, hijo mío, siendo, en cierta y notable manera, una excepción, acabas siendo tan obligatorio como lo es la ley, y yo que la hice. Pero, con el poder que sólo tú tienes, no sería quizá mucho más fácil, y éticamente más limpio, que fueras tú mismo a la conquista de esos países y de esa gente. No puede ser, lo impide el pacto que hay entre los dioses, ése, sí, inamovible, nunca interferirse directamente en los conflictos, me imaginas acaso en una plaza pública, rodeado de gentiles y paganos, intentando convencerlos de que el dios de ellos es un fraude y de que el verdadero dios soy yo, ésas no son cosas que un dios le haga a otro, aparte de que a ningún dios le gusta que vayan a hacer en su casa aquello que sería incorrecto que fuera a hacer él en casa de los otros. Entonces, os servís de los hombres, Sí, hijo mío, sí, el hombre es, podríamos decir, palo para cualquier cuchara, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a obedecer, lo mandan para allá y él va, le dicen que se pare, y se para, le ordenan que vuelva atrás, y él retrocede, el hombre, tanto en la paz como en la guerra, hablando en términos generales, es la mejor ocurrencia que hayan tenido los dioses, Y el palo de que yo fui hecho, para qué cu¬chara va a servir, siendo tu hijo como soy. Serás la cuchara que yo meteré en la humanidad para sacarla llena de hom¬bres que creerán en el dios nuevo en el que me voy a convertir. Llena de hombres para devorarlos, No precisa que lo devoren quien a sí mismo se va a devorar.






