"Aunque..."
![[Img #44167]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/06_2019/2893_jose-manuel-10658610_10203828648894086_7520782665182290315_o.jpg)
Una palabra entonces, una sonrisa no bastan.
Y estoy triste, triste de que sea cierto.
“Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento”; aunque “todos los amarillos de este otoño” se vayan; aunque “a mi niña golondrina me la vuelvan” y se hunda “volando en el cielo”; aunque sea mera fantasía que “si salgo un día a la vida mi casa no tendrá llaves: siempre abierta, como el mar, el sol y el aire”; aunque esté “este corazón ya tan herido”; aunque las oscuras golondrinas que vuelvan “en tu balcón sus nidos a colgar”, no sean “aquellas que aprendieron nuestros nombres”; aunque sea “tan corto el amor y tan largo el olvido”; aunque pueda ser que tu amor se resquebraje a veces, se cuartee, y sea “un amor virtual, una apariencia, un espejismo, un embeleco, una ilusión, el sueño de una sombra, un delirio, una quimera”; aunque “donde hay rosas hay espinas”; aunque haya “algo en las palabras, que ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no” sea “verdad que el viento se las lleva tan fácilmente como dicen”; aunque dé lo mismo “que brille el sol o que arpegie la lluvia sobre el cristal, que todo sea mentira o que todo sea verdad”; aunque ya no creamos “que un cielo en un infierno cabe”; aunque la Luna venga “a la fragua con su polisón de nardos ” y por el cielo vaya “con un niño de la mano” ; aunque la vida, al final, “se resuelva siempre en un fracaso”, en una tragedia, “que es la muerte”, esa sombra que siempre nos acompaña, que nunca podremos pisar; al contrario, que será ella quien acabará envolviéndonos y sumiéndonos en las tinieblas, donde ya no se ve, ni se es. Y aunque, después de la muerte, se quede “mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco”, y “los pájaros cantando”; aunque “al fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo”, nadie se acuerde; y aunque, acordándose alguien, eso no sea más que “la triste ceniza del recuerdo, nada más que ceniza, nada más”. Y aunque “Él vaya con otra por la eternidad”… Haya “cielos dulces…´”Y él sea con otra por la eternidad”.
Con todo, “no te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños”. Hay que seguir avanzando: caminando, nadando, batiendo las alas. No podemos bajar los brazos, dejarnos caer y quedar tirados en el polvo del camino, pudriéndonos sin más. “No te rindas, por favor no cedas”. Porque “aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños”; porque “cada día es un comienzo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, porque yo te quiero”; porque “habrá un amarillo por siempre en la memoria”, que “será una miel benéfica para ese corazón ya tan herido; porque tu amor “nunca se rompe” y “resiste la presión del odio, y perdona, y olvida, como olvida y perdona a la noche la mañana”; porque las rosas tengan espinas, no por eso dejan de ser hermosas; porque “te digo adiós, y acaso te quiero todavía”, y “toda la vida siga pensando en ti”; porque “pronunciar las palabras muy despacio, letra a letra, sílaba a sílaba”, hace que “su sonido nos llegue al corazón y se haga entraña en nosotros, como también su luz y el sentido que albergan”; porque cuando está la muerte tú ya no estás y cuando tú estás la muerte aún no ha llegado, y así “la muerte no es nada para nosotros”; porque al menos “en el rincón de aquel mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostálgico”; porque hay alguien que puede decir: “Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero.”
![[Img #44167]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/06_2019/2893_jose-manuel-10658610_10203828648894086_7520782665182290315_o.jpg)
Una palabra entonces, una sonrisa no bastan.
Y estoy triste, triste de que sea cierto.
“Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento”; aunque “todos los amarillos de este otoño” se vayan; aunque “a mi niña golondrina me la vuelvan” y se hunda “volando en el cielo”; aunque sea mera fantasía que “si salgo un día a la vida mi casa no tendrá llaves: siempre abierta, como el mar, el sol y el aire”; aunque esté “este corazón ya tan herido”; aunque las oscuras golondrinas que vuelvan “en tu balcón sus nidos a colgar”, no sean “aquellas que aprendieron nuestros nombres”; aunque sea “tan corto el amor y tan largo el olvido”; aunque pueda ser que tu amor se resquebraje a veces, se cuartee, y sea “un amor virtual, una apariencia, un espejismo, un embeleco, una ilusión, el sueño de una sombra, un delirio, una quimera”; aunque “donde hay rosas hay espinas”; aunque haya “algo en las palabras, que ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no” sea “verdad que el viento se las lleva tan fácilmente como dicen”; aunque dé lo mismo “que brille el sol o que arpegie la lluvia sobre el cristal, que todo sea mentira o que todo sea verdad”; aunque ya no creamos “que un cielo en un infierno cabe”; aunque la Luna venga “a la fragua con su polisón de nardos ” y por el cielo vaya “con un niño de la mano” ; aunque la vida, al final, “se resuelva siempre en un fracaso”, en una tragedia, “que es la muerte”, esa sombra que siempre nos acompaña, que nunca podremos pisar; al contrario, que será ella quien acabará envolviéndonos y sumiéndonos en las tinieblas, donde ya no se ve, ni se es. Y aunque, después de la muerte, se quede “mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco”, y “los pájaros cantando”; aunque “al fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo”, nadie se acuerde; y aunque, acordándose alguien, eso no sea más que “la triste ceniza del recuerdo, nada más que ceniza, nada más”. Y aunque “Él vaya con otra por la eternidad”… Haya “cielos dulces…´”Y él sea con otra por la eternidad”.
Con todo, “no te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños”. Hay que seguir avanzando: caminando, nadando, batiendo las alas. No podemos bajar los brazos, dejarnos caer y quedar tirados en el polvo del camino, pudriéndonos sin más. “No te rindas, por favor no cedas”. Porque “aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños”; porque “cada día es un comienzo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, porque yo te quiero”; porque “habrá un amarillo por siempre en la memoria”, que “será una miel benéfica para ese corazón ya tan herido; porque tu amor “nunca se rompe” y “resiste la presión del odio, y perdona, y olvida, como olvida y perdona a la noche la mañana”; porque las rosas tengan espinas, no por eso dejan de ser hermosas; porque “te digo adiós, y acaso te quiero todavía”, y “toda la vida siga pensando en ti”; porque “pronunciar las palabras muy despacio, letra a letra, sílaba a sílaba”, hace que “su sonido nos llegue al corazón y se haga entraña en nosotros, como también su luz y el sentido que albergan”; porque cuando está la muerte tú ya no estás y cuando tú estás la muerte aún no ha llegado, y así “la muerte no es nada para nosotros”; porque al menos “en el rincón de aquel mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostálgico”; porque hay alguien que puede decir: “Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero.”






