BBC
Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

Los familiares de enfermos de Alzehimer narran su experiencia con la enfermedad

Los familiares detallaban algunos aspectos de la enfermedad y elogiaban la gran labor del Centro de Día de Astorga. A las autoridades le pedían más medios “porque todos seremos mayores y no sabemos lo que nos deparará el futuro”.

 

 

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La principal carácterística que presenta esta enfermedad, según narraban los familiares de los enfermos a los medios de comunicación en una de las actividades planeadas para la semana del Alzehimer, es que “es una enfermedad difícil de aceptar para los que rodeamos al enfermo”.

 

Pepe “el maña” relata cómo su mujer, enferma de Alzheimer, acudió tres días al Centro de Día y después le amenazó si trataba de seguir llevándola. “Dejó de venir al centro hasta que la situación en casa era insoportable, y mis hijos, y sobre todo el médico, la convencieron para volver a acudir ‘al colegio’ de nuevo”.

 

Y es que casi todos los enfermos llaman al centro ‘el colegio’, pues a él acuden a trabajar realizando ejercicios memóristicos y de mejora de las habilidades motoras.

 

Pepe también narraba que a raíz de la enfermedad de su mujer se le pasaron “cosas muy malas por la cabeza, hasta cogí depresión”. La Asociación de Familiares de Enfermos Alzehimer de Astorga y Comarca le ayudó a superarla. “Ahora lo único que me preocupa es poner guapa a mi mujer, pues sé que en el centro está bien atendida, viene contenta y la tratan con cariño”.

 

Otro familiar anónimo relataba que tomó la decisión de contar con el servicio del Centro de Día gracias a los médicos. “Siempre hemos estado juntos, no tenemos hijos y le costó mucho separarse de mí”. Las cuidadoras señalan que el enfermo no para de llamar a su mujer ya que todavía se encuentra en una fase inicial de la enfermedad. 

 

“El tenerlo en el centro me ha dado la libertar de poder hacer cosas normales con tranquilidad, como la cama, la compra o la comida sin estar pendiente de él. Sé que está en buenas manos”.

 

La ‘Señora de Ángel’ narra cómo su marido se levanta temprano por las mañanas para “ir a clase”. Ángel también se encuentra en una fase inicial de la enfermedad y, aunque en casa “no hacía nada” las actividades que realizan en el centro le ayudan a estar más activos.

 

Esta es otra de las características de los que padecen Alzheimer, pues en los primeros estadios de la enfermedad se aíslan, duermen durante el día y les cuesta salir a la calle, especialmente por las tardes, cuando sus mentes están más cansadas.

 

La ‘Señora de Ángel’ narra que empezó a sospechar de la enfermedad de su marido cuando dejó de orientarse con los horarios “hay días que piensa que la tarde es la primera hora de la mañana”.

 

Otra afectada de la enfermedad decía “mi experiencia se resume en una frase de una canción: no puedo vivir sin ti, no hay manera” y es que la enfermedad de su madre ha modificado la vida de tres personas “vivíamos en ciudades diferentes, pero ahora hemos vuelto los tres a vivir a casa de nuestros padres”. Y es que, en muchos casos, el centro alivia la vida de los familiares a compaginar su trabajo con el cuidado de los seres queridos.

 

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“Mi madre era muy activa, con la enfermedad paró un poco el ritmo, pero las actividades que realiza ahora le ayudan a mantener las facultades que conserva. Además, la experiencia del centro es muy positiva e imprescindible después de dos años en él, tanto para el enfermo como para la familia”.

 

La rutina de acudir al centro cada día ayuda a los enfermos, quienes en muchos casos se comportan como niños. Es por eso que hay que tratarlos con muchísimo cariño e intentar comprender sus actuaciones en vez de enfadarse.

 

Esta es otra de las características que señalaron todos los familiares de los afectados, que en el Centro de Día de Astorga los tratan muy bien. “En siete años que lleva aquí mi madre no he visto ni una mala palabra ni un mal gesto, y sé que todos tenemos días malos en los que se nos puede acabar la paciencia” apuntaba un familiar de una de las mujeres más veteranas en el centro.

 

Precisamente ella conoció la existencia del centro por una vecina que le animó a conocerlo. Como apuntaba  la trabajadora social María José, “la mayoría de los que vienen a ver al centro se sorprenden de la cantidad de actividades que hay para que los enfermos trabajen su memoria”. También animaba a conocer un servicio público en el que 19 personas trabajan y que muchos vecinos de la ciudad desconocen. “Que vengan a visitarnos en las jornadas de puertas abiertas”, apuntaba.

 

Otro de los presentes narraba que su experiencia en el centro es de apenas un mes, pero que en este tiempo ya se ha dado cuenta de la vuelta que le ha dado la vida. “Mi madre ahora está mucho más espabilada y ayuda a que la familia descanse: trabajamos fuera y nos vamos arreglando como podemos, pero con la colaboración del centro y de los vecinos”.

 

Otro de los aspectos que resaltaban varios de los famliares es la colaboración de la sociedad con los enfermos de Alzheimer. En muchos casos son los vecinos al tanto de la enfermedad los que dan la voz de alarma.

 

Los familiares de los enfermos le mostraron un “eterno agradecimiento” a los trabajadores del centro por su cariño, comprensión, paciencia y amabilidad para con los enfermos. “Yo estoy tranquila porque sé que ella está bien atendida”, indicaba una de las familiares.

 

Y es que el Alzheimer es una enfermedad que afecta ya a más de diez millones de personas en Europa y que crece cada año. Por ello, los familiares hicieron un llamamiento a las autoridades competentes para que colaboren con quienes realmente lo necesitan.

 

Como indicaba otra de las familiares, “las autoridades deben acordarse de esta enfermedad porque todos seremos mayores y no sabemos lo que nos deparará el futuro”.

 

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