Eloy Rubio
Viernes, 29 de Noviembre de 2019

Las arquitecturas de Botines y El Palacio solo pueden comprenderse mirando las estrellas

Este viernes han comenzado las jornadas sobre la Catedral de Astorga organizadas por la Sociedad para el Fomento de la Cultura de Amigos del País de León. La cita cultural continúa este sábado con el concierto del Coro de Cámara Cappella Lauda dirigido por David de la Calle, a las 19,30 horas en la seo.

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César García Álvarez comenzó su conferencia ‘Gaudí entre Astorga y León. Claves simbólicas del Palacio Episcopal y la Casa Botines’ desmintiendo las etiquetas tradicionales de la creatividad gaudiniana: que si modernismo, que si neogótico que no tendrían encaje en el pensamiento de Gaudí.

Seguidamente realizó un paralelismo entre el Palacio de Botines de León y el Palacio Episcopal de Astorga. Comparó y superpuso los planos de ambas construcciones que parecieron casi exactos.

 

También dio cuenta de la transmutación cuasi alquímica que realizaría el arquitecto en su creación. Esta operación constaría de cuatro factores: la naturaleza, imaginación, geometría y el espíritu que armoniza a esos tres contrarios a través del símbolo. Es después de sacrificios y ordalías mentales, y del dolor como catalizador, del que surgiría la visión angelical.

César García comentó seguidamente los símbolos del Palacio de Botines al que comparó con un edificio renacentista francés situado al noroeste de León y habló de una serie de símbolos en el edificio leonés. Símbolos de fusión: desde el dragón incorporado en la portada o la serpiente que dentellea al león en el enrejado que corona la entrada. Seremos devorados por el edificio. O el Torreón de Botines que semeja también otra cabeza de dragón y el espinazo recorriendo el tejado o apuntando al cielo punto por punto en la constelación de Draco. Este dragón que Gaudí extrajo de la leyenda de San Jorge en el relato de Jacobo de la Vorágine y que vinculaba a la ciudad de León.

 

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En la conferencia del experto, también se dio a conocer a la transformación espiritual que Gaudí sufrió en Astorga, con intensificación de los sentimientos religiosos a la par de la transformación paralela de su concepción arquitectónica.

Hablando de Botines y del Palacio Episcopal dijo que había que mirar a los cielos para comprenderlos, que había una ubicación exacta de las estrellas coincidiendo con los límites de ambos edificios. “Una arquitectura solo puede ser contemplada mirando las estrellas”, añadía. “Botines es un palacio celestial. Todo Botines es un observatorio astronómico orientado hacia el cielo.”

Sobre el Palacio Episcopal de Astorga dijo que era un ensayo de las ideas que luego llevaría a cabo en la Sagrada Familia. Que fue concebido formando una unidad estructural con la Catedral colindante. Entre las realidades simbólicas destacó que el Palacio realiza una meditación de resumen de la historia de la Iglesia en relación con la historia astorgana... Con una entrada en forma de mitra multiplicada por tres, en su obsesión por la Trinidad. Con una de las bóvedas compuesta por azulejos machacados, en intento de humillar el material y recomponerlo; significando la ruptura (caída) y reconstrucción (ascensión) con una repugnancia por la belleza perfecta, como una soberbia de querer ser más que la creación manifestada en la vida.

 

 

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El edificio del Palacio habría que leerlo de abajo a arriba. Siendo la cripta un resumen de la primera arquitectura cristiana. Representaría la edad del Padre en un esquema trinitario.


El piso primero con un tratamiento más ordenado del ladrillo representaría desde la Edad Media hasta la Modernidad. La luz ya invade aunque desde ventanales de medio tamaño, la luz no ciega. Con abundantes referencias simbólicas de origen pitagórico: la ‘tetratkys’ armonizando en el Pantocrátor. Los quince misterios del rosario.

La parte superior del edificio representa al Espíritu. Con un festival numerológico mezclado con las ideas gaudinianas. Florecimiento de todos los espíritus y creyentes que auguran la Iglesia futura hasta la parte superior representativa de la Jerusalén celeste (estamos ante una arquitectura del espíritu) “Los Ángeles que hubieran rematado el edificio, estarían dispuestos para rendir pleitesía a una aguja muy elevada, aunque nunca por encima de las torres de la catedral”. 

 

 

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También señaló que la torre del Palacio de Astorga apunta a la de San Patricio de Dublín. San Patricio que expulsó a las serpientes de Irlanda.


En fin, que Astorga y su Palacio vino a ser un experimento iniciático e inicial para lo que luego sería la Sagrada Familia

 

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