María José Cordero
Sábado, 15 de Febrero de 2020

Cantata del Éxodo

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Hace la friolera de veinticuatro años, compuse una Cantata para orquesta de cuerda, coro de voces mixtas y percusión, denunciando, o mejor dicho, horrorizada por el conflicto en Ruanda entre las dos etnias del país: los hutus y los tutsis.

 

El genocidio ruandés de 1994, fue algo espantoso, increíble y sin conciencia. Se pensó que, después del exterminio de judíos y otras etnias minoritarias por el régimen nazi, no se volvería a presenciar un horror tal.

 

Dada la estadística y el ‘corto’, pero escalofriante periodo de tanta barbarie, (tres meses), se produjeron 800.000 muertos en cien días o, lo que es lo mismo, 330 muertos por hora, o cinco muertos por minuto.

 

El número de refugiados en países como Tanzania, Uganda, Burundi…hizo que el mundo divisara el horror de 2 millones de personas, huyendo despavoridas de sus casas. En periódicos como el ABC y El País, las fotografías de las agencias Reuter y Efe, dieron fe del incontrolado éxodo que helaba la sangre en las venas y te sentías incapaz e indefenso para entender tanta crueldad.

 

¿Ha cambiado algo el mundo? ¿Los generadores de odios, movidos por intereses meramente comerciales, han cejado en su empeño de controlar, apropiarse de riquezas y colocar gobiernos a su antojo? ¿Las mafias del poder, a nivel mundial, han conseguido que todas las riquezas del mundo pasen a sus manos? ¿Cuándo pararán?

 

Para ello promueven guerras, aniquilan a quien haga falta y explotan a poblaciones cada vez más empobrecidas. Pero hay una palabra que los define por encima de cualquier otra: La avaricia. Nunca se hartan, no tienen fin. Si los Estados no frenan esas ansias crueles de amasar fortunas, a costa de cualquier pueblo o nación del mundo, esto seguirá así hasta la eternidad. Seguirán muriendo inocentes en África, en Sudamérica, en el Oriente medio, o en el Oriente Próximo…la historia se repite. Podemos contemplar como Siria está devastada; como los países del sur de América que intenta sacar la cabeza, enseguida les montan un buen pifostio para que las grandes petroleras sigan a su ritmo de producción, pese a quien pese; o las industrias madereras, o las de extracción de wólfram, coltan, etc, etc.

 

El día 14 de septiembre, del presente año, en el Auditorio de León, la Orquesta de Cámara, ‘Ibérica’, me hace el inmenso honor de ‘reestrenar’ mi ‘Cantata del Éxodo’, con texto de Jesusa Lobo, la cual le añade el dramatismo necesario para sacudir conciencias, un texto íntegro, lleno de verdad. La música arropará en ese trance todo lo que sentí en aquellos años y todo lo que veo que continúa en este mundo, en la actualidad. Siempre pienso que hay más gente buena que mala. Más bondad que maldad o barbarie, pero hay que estar vigilantes, el horror no es un sistema de vida. Como decía Thomas Man, “la guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.” Y Erasmo de Rotterdam añadió: “La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa.”

 

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