León ruge: “El nacimiento del Parlamentarismo es mío”
![[Img #48593]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/03_2020/4229_2020031202325239099.jpg)
Nos encontramos ante el siempre polémico dato histórico de la ‘Cuna del Parlamentarismo’.
La organización ONCE saca un boleto de lotería en homenaje al primer Parlamento del Mundo, título que ostenta, y reclama cuando se lo arrebatan, la ciudad de León que en su gran época de Reino, allá por los años 1188, reinando Alfonso IX, convocó las primeras Cortes Parlamentarias.
Los leoneses se arrebatan enfurecidos y piden que la ONCE rectifique, porque a pesar de que en el boleto se lee en grandes letras “León cuna del Parlamentarismo” lleva además un sello pequeño que dice “Cortes de Castilla y León”. Esta ocurrencia de la ONCE aparece en unos momentos poco oportunos para un diálogo feliz entre Castilla y León ya que lo que persistió de aquel importante Reino de León, la otrora ‘Región de León’ conformada por León, Zamora y Salamanca, no está nada conforme con la asimilación que se le hizo a Castilla en la última conformación administrativa de las regiones del Reino. León no quiere ser comunitario con Castilla, porque Castilla le trata mal y León ha sido un reino muy importante en la Historia de este país y no quiere ser segundón ni ninguneado. No señor.
Así que León está despertando de su letargo y empieza a rugir con cierta irritación. Quiere recuperar el dominio de sus dominios. Su condición de ‘rey de la selva’, y de Reino de León, le confiere potestad para pedir su independencia de Castilla. La quiere rugiendo y sin rugir.
La Historia dice que Alfonso IX de León convocó en San Isidoro, en 1188, a los representantes de los distintos estamentos sociales: el clero, la nobleza y el pueblo, de todas las ciudades que conformaban su reino, que se extendía por Galicia, Asturias y Extremadura, para debatir asuntos de Estado, siendo, según conocemos, esta convocatoria de las Cortes de León de 1.188 las primeras Cortes Parlamentarias del mundo mundial. Hecho histórico que siempre se han adjudicado los ingleses porque sí, aunque ellos hasta el siglo XIII no tuvieron algo parecido a un Parlamento.
Pero eh aquí que el historiador medievalista Claudio Sanchez Albornoz, que era de Ávila, asegura que un año antes que en León, en 1187, el rey Alfonso VIII de Castilla, a la sazón primo de Alfonso IX de León, estableció unas primeras Cortes en Soria, en el pueblo de San Esteban de Gormaz. Parece ser que el rey castellano quiso entonces conocer la opinión de su pueblo ante un tema de unión de coronas por casamiento de su hija y convocó a los representantes de las ciudades de su reino además de a todos los poderes facticos para debatir dicha cuestión constituyendo así el Primer Parlamento del mundo. Con diferencia de un año y con la misma sabia familiar ¿Castilla o León? ¿León o Castilla? ¿De quién es el honor? Un ingrediente más para añadir al furioso rugido que León dirige a Castilla. Ahora Alfonso VIII le quiere arrebatar el mérito a su primo y vecino Alfonso IX.
Extrapolando el lugar exacto del nacimiento la cuestión es que el hecho histórico de tanta importancia como el de haberse dado en nuestro país el primer Parlamento del mundo sea un acontecimiento tan poco conocido no ya sólo por los de fuera sino por los propios españoles.
Como muestra Rajoy en su etapa de Presidente de gobierno cuando quiso halagar a los ingleses, en una visita institucional a Londres. En su discurso celebró estar en la ‘cuna del Parlamentarismo’. Inadmisible ignorancia. Gran error patrio. Vergüenza. Como es natural León se le echó encima y no le quedó más remedio que rectificar publicamente.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no tenemos idea de nuestras hazañas, de nuestros logros, de nuestros méritos y si las tenemos no las ponemos en valor? ¿Por qué nunca valoramos lo propio y sí lo ajeno? Se habla siempre de la envidia nacional, dentro de casa nadie puede ni debe sobresalir, y si sobresale a ignorarlo. Todos iguales pero poniendo el rasero por abajo, no por arriba (en cuanto a inteligencia no en cuanto a economía).
Pero yo creo que influye en gran medida la enorme desidia de conocimiento en la que estamos sumergidos por obra y gracia de las ‘fantásticas’ leyes educativas a lo largo y ancho de nuestra Historia- También creo que influye esa especie de hidalguía, que debemos llevar en el ADN, que ven en nosotros los forasteros y que nos lleva, a los españoles, a valorar poco lo valorable y mucho lo insignificante.
Por nuestras venas corren grandes hazañas pero muy poco espíritu comercial, de marketing. El ‘vender y venderse’ es algo que los ingleses y franceses saben muy bien hacer y lo han hecho estupendamente a lo largo de su Historia. Sea o no sea cierto lo que promulgan lo proclaman a cuatro vientos y acaba siendo ley conocida por todos. Son comerciantes materiales y espirituales. Pero nosotros, con nuestra esencia de grandes dignidades, hemos adolecido de un espíritu práctico, mercantil, beneficioso, esas son cosas que no entran en el espíritu hidalgo.
El que León (¿o Soria?) sea la Cuna del Parlamentarismo tenía que aprenderse desde pequeño en todos los colegios, ser parte del orgullo nacional, y por supuesto del local. Gritarlo a cuatro vientos. Claro que de qué nos va a servir ese glorioso curriculum viendo la indigna derivación a la que hemos llegado, los pocos principios que mantienen nuestros políticos y nuestra política y los bochornosos y mediocres debates parlamentarios.
Pero León ha empezado a rugir y va a rugir cada vez más fuerte. Pide su reconocimiento parlamentario y su independencia de la ‘injusta’ Castilla que además de ningunearle parece que le quiere arrebatar su honorable legado histórico. Gggggg.
O témpora o mores
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Nos encontramos ante el siempre polémico dato histórico de la ‘Cuna del Parlamentarismo’.
La organización ONCE saca un boleto de lotería en homenaje al primer Parlamento del Mundo, título que ostenta, y reclama cuando se lo arrebatan, la ciudad de León que en su gran época de Reino, allá por los años 1188, reinando Alfonso IX, convocó las primeras Cortes Parlamentarias.
Los leoneses se arrebatan enfurecidos y piden que la ONCE rectifique, porque a pesar de que en el boleto se lee en grandes letras “León cuna del Parlamentarismo” lleva además un sello pequeño que dice “Cortes de Castilla y León”. Esta ocurrencia de la ONCE aparece en unos momentos poco oportunos para un diálogo feliz entre Castilla y León ya que lo que persistió de aquel importante Reino de León, la otrora ‘Región de León’ conformada por León, Zamora y Salamanca, no está nada conforme con la asimilación que se le hizo a Castilla en la última conformación administrativa de las regiones del Reino. León no quiere ser comunitario con Castilla, porque Castilla le trata mal y León ha sido un reino muy importante en la Historia de este país y no quiere ser segundón ni ninguneado. No señor.
Así que León está despertando de su letargo y empieza a rugir con cierta irritación. Quiere recuperar el dominio de sus dominios. Su condición de ‘rey de la selva’, y de Reino de León, le confiere potestad para pedir su independencia de Castilla. La quiere rugiendo y sin rugir.
La Historia dice que Alfonso IX de León convocó en San Isidoro, en 1188, a los representantes de los distintos estamentos sociales: el clero, la nobleza y el pueblo, de todas las ciudades que conformaban su reino, que se extendía por Galicia, Asturias y Extremadura, para debatir asuntos de Estado, siendo, según conocemos, esta convocatoria de las Cortes de León de 1.188 las primeras Cortes Parlamentarias del mundo mundial. Hecho histórico que siempre se han adjudicado los ingleses porque sí, aunque ellos hasta el siglo XIII no tuvieron algo parecido a un Parlamento.
Pero eh aquí que el historiador medievalista Claudio Sanchez Albornoz, que era de Ávila, asegura que un año antes que en León, en 1187, el rey Alfonso VIII de Castilla, a la sazón primo de Alfonso IX de León, estableció unas primeras Cortes en Soria, en el pueblo de San Esteban de Gormaz. Parece ser que el rey castellano quiso entonces conocer la opinión de su pueblo ante un tema de unión de coronas por casamiento de su hija y convocó a los representantes de las ciudades de su reino además de a todos los poderes facticos para debatir dicha cuestión constituyendo así el Primer Parlamento del mundo. Con diferencia de un año y con la misma sabia familiar ¿Castilla o León? ¿León o Castilla? ¿De quién es el honor? Un ingrediente más para añadir al furioso rugido que León dirige a Castilla. Ahora Alfonso VIII le quiere arrebatar el mérito a su primo y vecino Alfonso IX.
Extrapolando el lugar exacto del nacimiento la cuestión es que el hecho histórico de tanta importancia como el de haberse dado en nuestro país el primer Parlamento del mundo sea un acontecimiento tan poco conocido no ya sólo por los de fuera sino por los propios españoles.
Como muestra Rajoy en su etapa de Presidente de gobierno cuando quiso halagar a los ingleses, en una visita institucional a Londres. En su discurso celebró estar en la ‘cuna del Parlamentarismo’. Inadmisible ignorancia. Gran error patrio. Vergüenza. Como es natural León se le echó encima y no le quedó más remedio que rectificar publicamente.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no tenemos idea de nuestras hazañas, de nuestros logros, de nuestros méritos y si las tenemos no las ponemos en valor? ¿Por qué nunca valoramos lo propio y sí lo ajeno? Se habla siempre de la envidia nacional, dentro de casa nadie puede ni debe sobresalir, y si sobresale a ignorarlo. Todos iguales pero poniendo el rasero por abajo, no por arriba (en cuanto a inteligencia no en cuanto a economía).
Pero yo creo que influye en gran medida la enorme desidia de conocimiento en la que estamos sumergidos por obra y gracia de las ‘fantásticas’ leyes educativas a lo largo y ancho de nuestra Historia- También creo que influye esa especie de hidalguía, que debemos llevar en el ADN, que ven en nosotros los forasteros y que nos lleva, a los españoles, a valorar poco lo valorable y mucho lo insignificante.
Por nuestras venas corren grandes hazañas pero muy poco espíritu comercial, de marketing. El ‘vender y venderse’ es algo que los ingleses y franceses saben muy bien hacer y lo han hecho estupendamente a lo largo de su Historia. Sea o no sea cierto lo que promulgan lo proclaman a cuatro vientos y acaba siendo ley conocida por todos. Son comerciantes materiales y espirituales. Pero nosotros, con nuestra esencia de grandes dignidades, hemos adolecido de un espíritu práctico, mercantil, beneficioso, esas son cosas que no entran en el espíritu hidalgo.
El que León (¿o Soria?) sea la Cuna del Parlamentarismo tenía que aprenderse desde pequeño en todos los colegios, ser parte del orgullo nacional, y por supuesto del local. Gritarlo a cuatro vientos. Claro que de qué nos va a servir ese glorioso curriculum viendo la indigna derivación a la que hemos llegado, los pocos principios que mantienen nuestros políticos y nuestra política y los bochornosos y mediocres debates parlamentarios.
Pero León ha empezado a rugir y va a rugir cada vez más fuerte. Pide su reconocimiento parlamentario y su independencia de la ‘injusta’ Castilla que además de ningunearle parece que le quiere arrebatar su honorable legado histórico. Gggggg.
O témpora o mores






