Ser y estar
![[Img #48758]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/03_2020/185__dsc0008.jpg)
Qué importante es saber dialogar para entenderse. Qué importante tener un espíritu abierto al espejo que los otros nos reflejan de nosotros. Porque ¿somos quienes creemos ser, quienes queremos ser o quienes los otros creen que somos? El reflejo que hacemos de nosotros no siempre coincide con nosotros y es importante y necesario estar atentos a los reflejos que nos vienen del exterior porque nos servirán para conocernos un poco más a nosotros mismos. Saberse mirar en los distintos espejos de la vida nos dará la dimensión de nosotros. No vale creernos estupendos si luego actuamos como pésimos. No vale ser simpático de cara a la galería y antipático de puertas para adentro. No vale ensalzar la necesidad de comunicación si luego uno se niega a dialogar. Aunque todos tenemos contradicciones hay algunas básicas que no son sostenibles. Importante la armonía entre Ser y Estar.
Los payasos dedicados a hacer reír a la gente suelen ser personas muy tristes que lavan su tristeza en la risa de los demás. Los tímidos suelen ser muy descarados y atrevidos, es su manera de esconder su timidez. Los miserables hacen de vez en cuando grandes gestas para dar el pego de grandes hombres. Los mediocres suelen creerse superiores y actuar como si lo fuesen. Los incultos les gusta creerse intelectuales con dos cosas que han aprendido y que utilizan de carta de presentación. Los tiernos pueden mostrarse duros para protegerse. Los infelices hacen el esfuerzo de parecer felices para no suscitar pena. Y así. ¿Somos lo que sentimos que somos o lo que mostramos que somos? Seguramente somos las dos cosas y muchas más.
Nos encontramos en un momento humanamente importante. Ante la tragedia ha aflorado la solidaridad, la entrega, el afrontar el peligro personal por el bien común. Se ha puesto en marcha el Ser generoso de cada quien. Gran satisfacción y profunda emoción provoca el ver y escuchar tanto movimiento desprendido de la gente, de mucha gente, de casi toda la gente. Esta tragedia que estamos viviendo con el coronavirus ha hecho aflorar el lado caritativo, noble, valiente de las personas, muchas de las cuales seguramente no sabían que tenían esa respuesta bienhechora entre sus cualidades pero ante la situación límite en la que nos encontramos se les ha despertado el escondido lado humanitario.
Todo el mundo se ha unido en una emocionante participación. Los unos en vivo y en directo, otros a través de la red elaborando prácticos remedios caseros y dándolos a conocer, o cultivando nuestro espíritu con pensamientos filosóficos propios o ajenos, haciéndonos pensar o haciéndonos reír. Todo es bueno y necesario para pasar este largo y expectante confinamiento.
Desde aquí quiero agradecer a todos y cada uno de los que dan rienda suelta a alguna de sus facetas de su ‘ser’ por y para ‘estar’ comunicando y comunicado con el resto de los humanos necesitados de TODO.
Esta dramática situación del mundo ha recolocado a la humanidad en un significativo punto que podría ser de partida para nuevos tiempos: la prioridad de los valores humanos por encima de los financieros. Ojala se aprovechen estas vivencias para ello.
O témpora o mores
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Qué importante es saber dialogar para entenderse. Qué importante tener un espíritu abierto al espejo que los otros nos reflejan de nosotros. Porque ¿somos quienes creemos ser, quienes queremos ser o quienes los otros creen que somos? El reflejo que hacemos de nosotros no siempre coincide con nosotros y es importante y necesario estar atentos a los reflejos que nos vienen del exterior porque nos servirán para conocernos un poco más a nosotros mismos. Saberse mirar en los distintos espejos de la vida nos dará la dimensión de nosotros. No vale creernos estupendos si luego actuamos como pésimos. No vale ser simpático de cara a la galería y antipático de puertas para adentro. No vale ensalzar la necesidad de comunicación si luego uno se niega a dialogar. Aunque todos tenemos contradicciones hay algunas básicas que no son sostenibles. Importante la armonía entre Ser y Estar.
Los payasos dedicados a hacer reír a la gente suelen ser personas muy tristes que lavan su tristeza en la risa de los demás. Los tímidos suelen ser muy descarados y atrevidos, es su manera de esconder su timidez. Los miserables hacen de vez en cuando grandes gestas para dar el pego de grandes hombres. Los mediocres suelen creerse superiores y actuar como si lo fuesen. Los incultos les gusta creerse intelectuales con dos cosas que han aprendido y que utilizan de carta de presentación. Los tiernos pueden mostrarse duros para protegerse. Los infelices hacen el esfuerzo de parecer felices para no suscitar pena. Y así. ¿Somos lo que sentimos que somos o lo que mostramos que somos? Seguramente somos las dos cosas y muchas más.
Nos encontramos en un momento humanamente importante. Ante la tragedia ha aflorado la solidaridad, la entrega, el afrontar el peligro personal por el bien común. Se ha puesto en marcha el Ser generoso de cada quien. Gran satisfacción y profunda emoción provoca el ver y escuchar tanto movimiento desprendido de la gente, de mucha gente, de casi toda la gente. Esta tragedia que estamos viviendo con el coronavirus ha hecho aflorar el lado caritativo, noble, valiente de las personas, muchas de las cuales seguramente no sabían que tenían esa respuesta bienhechora entre sus cualidades pero ante la situación límite en la que nos encontramos se les ha despertado el escondido lado humanitario.
Todo el mundo se ha unido en una emocionante participación. Los unos en vivo y en directo, otros a través de la red elaborando prácticos remedios caseros y dándolos a conocer, o cultivando nuestro espíritu con pensamientos filosóficos propios o ajenos, haciéndonos pensar o haciéndonos reír. Todo es bueno y necesario para pasar este largo y expectante confinamiento.
Desde aquí quiero agradecer a todos y cada uno de los que dan rienda suelta a alguna de sus facetas de su ‘ser’ por y para ‘estar’ comunicando y comunicado con el resto de los humanos necesitados de TODO.
Esta dramática situación del mundo ha recolocado a la humanidad en un significativo punto que podría ser de partida para nuevos tiempos: la prioridad de los valores humanos por encima de los financieros. Ojala se aprovechen estas vivencias para ello.
O témpora o mores






