Sobrevivir
![[Img #48760]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/03_2020/2838__dsc0004.jpg)
Es la idea que nos han metido en la cabeza con esta pesadilla del coronavirus. Todo el día andamos pendientes de la información, que nos llega más que quintuplicada por los medios y encima se agrava por las redes. Si la analizamos hay que eliminar la información reiterada hasta el escándalo y la mala información porque es falsa o nos llega con mucha farfolla que es todo menos información. Lo que consigue este proceso es llenarnos la cabeza de paja, que abulta, y de plomo, que pesa, y de datos que no nos sirven para nada más que para llenarnos de stress. El problema no está en que los medios reincidan en la información. Su meta es informar de lo que interesa y el coronavirus manda, pero no que nos sometamos a este caudal sin medida. Como papanatas.
Nadie puede sostener que los rayos X sean malos como medio de diagnóstico. Lo que es malo es su uso sin precauciones y el abuso de los mismos. Lo mismo ocurre con los consejos que nos dan para lo que debemos hacer y no hacer. Se nos dice lo necesario y lo innecesario y escuchamos y escuchamos hasta lograr sentirnos angustiados.
Empezando por si el camino elegido para combatir el coronavirus es el apropiado o hay mejores. Hasta esto es cuestionable porque había que empezar por dudar de la gravedad de la enfermedad, pues no era más grave que otras que padecemos, ni tan mortal. Perogrulladas aparte, no ha sido así. Las medidas que se iban tomando deberían estar dirigidas a prevenir a los posibles pacientes en situación de riesgo sin crear alarmismo para no colapsar la sanidad hasta el extremo de que pudieran morir por falta de una posible atención adecuada pacientes que no hubieran peligrado.
Si lo caótico de la información, la dada y la ingerida, ha sido grave, las redes no han sido mejores. Las tonterías y disparates que nos han obligado a percibir todavía han sido peor y la mayor parte del histerismo social ha venido por ahí. Si hemos guardado la distancia social para evitar los contagios hemos descuidado los flancos de protección elemental y hemos facilitado inocentemente el histerismo, mucho más grave.
La conclusión a estas alturas de la película, cuando ni sabemos si vamos por la mitad o estamos en el primer rollo, es que hay que seleccionar la información. Que proceda de un medio adecuado y no de las belenes estaban o los eduardos inda de turno. De esta misma fuente escuchar lo necesario sin que nos lleve a la indigestión; y de las redes, por encima de la función social que ejerzan, son más las tonterías que te llegan que lo que merezca escucharse. Por supuesto no dar crédito a los argentinos de turno y a sus imitadores que te endilgan la pseudo-ciencia como si fueran panaceas.
En conclusión: Información de una fuente solvente y racionada para no agobiarte y ante las redes mascarillas para ojos y oídos que es por donde te llega el contagio. Vida sana, que empieza por la alimentación y sigue por el ejercicio y menos lobos. Cada uno sabe lo que ha de hacer y lo que no y que no te embauquen. El espíritu crítico siempre ha de ser el primer filtro y si careces de él no te meterán gato por liebre sino ratas. Como ocurre con la política que si escuchas lo que te apetece te acaban endilgando una moto, que es la suya y tú para nada la necesitas.
Se necesita ser demócrata y aceptar la democracia en que el poder lo otorga la mayoría y que los que ahora mandan es porque mayoritariamente se les ha dado ese poder, pero de la misma forma se les puede quitar. Quien no lo tiene que no venda burras y menos descalificando sin razones a quienes lo tienen y lo ejercen. Si lo han perdido que se aguanten, que no era suyo; aunque se lo crean. Si es porque ya no pueden meter mano a la caja, que se fastidien. Los que se comportan así es porque no consiguieron el poder y los que les escuchan y repiten tantas sandeces, tampoco son demócratas y por eso se retroalimentan.
La democracia permite decir majaderías. Por eso se escuchan tantas. Una elemental solución es los whatsapps a raya. Aunque tengas más de doscientos sin leer. Predecir el tiempo es una ciencia, pero hacerlo a día pasado es de necio con retranca. Aunque el que lo hace no lo sepa, los demás, si son inteligentes, lo saben. Hay que tener criterio para discernirlo y no repetirles. Esa es otra forma de no ser demócrata… Lo que queda por aprender.
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Es la idea que nos han metido en la cabeza con esta pesadilla del coronavirus. Todo el día andamos pendientes de la información, que nos llega más que quintuplicada por los medios y encima se agrava por las redes. Si la analizamos hay que eliminar la información reiterada hasta el escándalo y la mala información porque es falsa o nos llega con mucha farfolla que es todo menos información. Lo que consigue este proceso es llenarnos la cabeza de paja, que abulta, y de plomo, que pesa, y de datos que no nos sirven para nada más que para llenarnos de stress. El problema no está en que los medios reincidan en la información. Su meta es informar de lo que interesa y el coronavirus manda, pero no que nos sometamos a este caudal sin medida. Como papanatas.
Nadie puede sostener que los rayos X sean malos como medio de diagnóstico. Lo que es malo es su uso sin precauciones y el abuso de los mismos. Lo mismo ocurre con los consejos que nos dan para lo que debemos hacer y no hacer. Se nos dice lo necesario y lo innecesario y escuchamos y escuchamos hasta lograr sentirnos angustiados.
Empezando por si el camino elegido para combatir el coronavirus es el apropiado o hay mejores. Hasta esto es cuestionable porque había que empezar por dudar de la gravedad de la enfermedad, pues no era más grave que otras que padecemos, ni tan mortal. Perogrulladas aparte, no ha sido así. Las medidas que se iban tomando deberían estar dirigidas a prevenir a los posibles pacientes en situación de riesgo sin crear alarmismo para no colapsar la sanidad hasta el extremo de que pudieran morir por falta de una posible atención adecuada pacientes que no hubieran peligrado.
Si lo caótico de la información, la dada y la ingerida, ha sido grave, las redes no han sido mejores. Las tonterías y disparates que nos han obligado a percibir todavía han sido peor y la mayor parte del histerismo social ha venido por ahí. Si hemos guardado la distancia social para evitar los contagios hemos descuidado los flancos de protección elemental y hemos facilitado inocentemente el histerismo, mucho más grave.
La conclusión a estas alturas de la película, cuando ni sabemos si vamos por la mitad o estamos en el primer rollo, es que hay que seleccionar la información. Que proceda de un medio adecuado y no de las belenes estaban o los eduardos inda de turno. De esta misma fuente escuchar lo necesario sin que nos lleve a la indigestión; y de las redes, por encima de la función social que ejerzan, son más las tonterías que te llegan que lo que merezca escucharse. Por supuesto no dar crédito a los argentinos de turno y a sus imitadores que te endilgan la pseudo-ciencia como si fueran panaceas.
En conclusión: Información de una fuente solvente y racionada para no agobiarte y ante las redes mascarillas para ojos y oídos que es por donde te llega el contagio. Vida sana, que empieza por la alimentación y sigue por el ejercicio y menos lobos. Cada uno sabe lo que ha de hacer y lo que no y que no te embauquen. El espíritu crítico siempre ha de ser el primer filtro y si careces de él no te meterán gato por liebre sino ratas. Como ocurre con la política que si escuchas lo que te apetece te acaban endilgando una moto, que es la suya y tú para nada la necesitas.
Se necesita ser demócrata y aceptar la democracia en que el poder lo otorga la mayoría y que los que ahora mandan es porque mayoritariamente se les ha dado ese poder, pero de la misma forma se les puede quitar. Quien no lo tiene que no venda burras y menos descalificando sin razones a quienes lo tienen y lo ejercen. Si lo han perdido que se aguanten, que no era suyo; aunque se lo crean. Si es porque ya no pueden meter mano a la caja, que se fastidien. Los que se comportan así es porque no consiguieron el poder y los que les escuchan y repiten tantas sandeces, tampoco son demócratas y por eso se retroalimentan.
La democracia permite decir majaderías. Por eso se escuchan tantas. Una elemental solución es los whatsapps a raya. Aunque tengas más de doscientos sin leer. Predecir el tiempo es una ciencia, pero hacerlo a día pasado es de necio con retranca. Aunque el que lo hace no lo sepa, los demás, si son inteligentes, lo saben. Hay que tener criterio para discernirlo y no repetirles. Esa es otra forma de no ser demócrata… Lo que queda por aprender.






