Mercedes Unzeta Gullón
Sábado, 31 de Octubre de 2020

La libertad de expresión francesa

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Estoy realmente indignada y estupefacta. ¿Por qué la falta de respeto se traduce en libertad de expresión? No todo cabe bajo el paraguas de esa libertad. Uno puede opinar lo que quiera de lo que sea pero lo que no debe es burlarsede las creencias ajenas o ridiculizar públicamente a  personajes esenciales para otras culturas. Se puede opinar, se puede discutir, pero no burlarse, porque aunque entre dentro de la ‘libertad de expresión’ no entra dentro de la empatía, ni del respeto, ni de la educación, ni además de la estrategia política.

 

Desde hace años la revista Charlie Hebdo viene publicando artículos y portadas hostigando y ridiculizando creencias religiosas y políticas de extrema derecha. En 2009 su director afirmaba que el punto de vista editorial reflejaba “todos los componentes del pluralismo de la izquierda, e incluso abstencionistas”.

 

Y dentro de esta línea editorial entra el constante azote al mundo musulmán. Ya en el 2006 sacaba en portada a un Mahoma lamentándose bajo estas palabras “es difícil ser amado por idiotas”, y un día después publican polémicas imágenes sobre los musulmanes que habían sido publicadas en otros periódicos. Y siguen publicando con periodicidad portadas irreverentes como la del 2013 en la que un musulmán recibe disparos bajo el lema: “el Corán es una mierda, no detiene las balas”.  Y llegamos al 2015 con la portada sobre Mahoma que desató la terrible matanza en la redacción del periódico con el fallecimiento de 12 personas, provocó la máxima alerta en París, rehenes judíos, incidentes en escuelas francesas, ataques a mezquitas, reacciones de países musulmanes, ataques a embajadas…, muchas muertes innecesarias. Aquella portada fue una pólvora que incendió los belicosos espíritus irritados por tanto escarnio público. Portada que,a pesar de todo el drama que provocó, la revista la vuelve a publicar este septiembre último durante el proceso judicial de 14 personas implicadas en aquel atentado, bajo el titular “Todo por esto”. Me parece de nuevo otra innecesaria provocación.

 

Luego el profesor, a mi parecer muy poco prudente, en un escenario ya tensionado, utiliza de nuevo esas portadas ofensivas como muestra de ‘libertad de expresión’ teniendo en su clase jóvenes musulmanes, que por mucha deferencia que tuviera al anticiparles que podían salir de clase si pensaban que se iban a sentir ofendidos, el sólo hecho de avisarles de una posible ofensa entiendo que ya resultaba ofensivo en sí mismo. La reacción fue inmediata. Otro fanático resentido actúa, no contra la libertad de expresión sino contra lo que considera un enorme ultraje, y le da muerte.

 

Y vuelta de nuevo a otra escalada de violencia provocada por la revista. Macrón, muy lógicamente, manifiesta su horror ante tal suceso pero… se le ocurre hablar de los musulmanes en general y de nuevo apoyar a la revista en particular. Grave error. Los musulmanes, que son muchos, se levantan en airadas protestas, tremendamente ofendidos con las palabras del presidente francés. Y se arma nuevamente la marimorena política, religiosa y civil. Y en este momento aparece en el escenario levantisco Erdogán, el presidente turco, ofendido también con Macrón. Entonces no se le ocurre otra cosa al Charlie Hebdo que echar más leña a un fuego en plenas llamas y ridiculiza a Erdogán en una caricatura en paños menores y mencionando al profeta en situación irreverente. Naturalmente sube el nivel de excitación violenta y, como era de esperar, aparece otro extremista que ataca en Niza y mata a varias personas dentro de una iglesia.

 

Los musulmanes en general tienen una devoción fanática a su profeta y a su Corán, y una sensibilidad religiosa muy a flor de piel y de cuchillo. Creo muy necesario tener en cuenta esto. A nadie le gusta que ridiculicen públicamente a algún ser querido y a ellos tampoco. Otra cuestión es la intolerante reacción, y esa ya va anunciada.

 

¿Qué persigue el periódico  Charlie Hebdo con estas portadas sobre el mundo musulmán que sacan en su periódico satírico? Por muy periódico irreverente e inconformista que le guste ser, y por muy satírico y muy francés que sea, me parece que utiliza la libertad de expresión de una manera bastante políticamente inconsciente y socialmente agresiva.

 

¿Yo me pregunto qué piensa el director del periódico cuando ve que sus portadas crean una oleada de violencia y un reguero de muerte? ¿qué siente? ¿seguirá contento por haberse expresado libremente? Por lo que parece que el caos que desata su libertad no le provoca inhibición sino todo lo contrario. Y me sorprende que el Presidente de la Republica le apoye públicamente porque le da respaldo para seguir sembrando el odio y la violencia con su ‘libertad de expresión’.

 

Pero m¿Qué se espera de estas provocaciones aparte de la satisfacción de ser irreverentemente gracioso para quien las hace? Pues yo creo que con un poco de inteligencia puede esperarse que el mundo musulmán no tenga ese mismo sentido del humor que el Charlie Hebdo, tampoco lo tengo yo y disto mucho de ser musulmana, y puede ‘hasta incluso’ esperarse una reacción de violencia teniendo en cuenta los radicalismos en ese colectivo religioso. No parece posible ni creíble que sea eso lo que  busque esta revista. Entonces ¿qué?

 

Cuando hablan de los atacantes musulmanes hablan de ‘terroristas’ pero yo creo que no es el adjetivo adecuado para estos jóvenes locos. Los terroristas sólo quieren sembrar el terror y estos fanáticos de su religión matan por venganza. Son eso ‘fanáticos’, exaltados extremistas, intolerantes. Y resulta fácil llegar a la conclusión de que es mucho más sabio no provocarles. El humor es muy subjetivo y en aras de la libertad no es bueno ni equitativo ni saludable insultar y provocar el odio, ese es un humor muy negro.

 

En su momento el presidente del Consejo del Culto Musulmán francés manifestó, con mucho criterio, que su organización repudiaba “el tono burlón del semanario hacia el islam y el profeta” pero reafirmaba “con fuerza su oposición total a todos los actos y formas  de violencia” mientras que los ministros franceses hacían ostentación de apoyo al semanario y su libertad de burla. Eso parece que animó a la revista a seguir publicando irreverencias y humillaciones hacia la sensibilidad musulmana con lo que consiguió que, llegado el momento, el gobierno francés se viera obligado a cerrar embajadas, consulados, centros culturales y escuelas internacionales en 20 países árabes. ¿Les compensa ese tipo de libertad? Parece que les compensa.

 

“Están mostrando su propia vulgaridad y falta de moral. Un ataque a los derechos personales no es humor ni libertad de expresión”, acaba de manifestar el portavoz de la presidencia turca

 

“No culpo a los musulmanes por no reírse de nuestros dibujos”, dijo el editor de la revista en el 2012, “vivo bajo la ley francesa no bajo la ley del Corán”. Y la ley francesa parece que da prioridad a los agravios y desprecios bajo el paraguas de la libertad ante una violencia desatada.

 

Liberté, égalité, fraternité. Vive la France

 

O témpora o mores

 

Ya voy cogiendo mi pulso. Me dicen que el virus se ha ido, no sé a dónde pero ya me ha abandonado. Aleluya. Ahora queda eliminar el rastro que ha dejado, pero eso es ya cuestión de tiempo. Aleluya.

 

 

 

 

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