JM López
Martes, 15 de Julio de 2014

Madina FC 0 / Sánchez SD 3

Mientras en las viejas colonias del algodón seguían con fervor inusitado las cornadas de los sanfermines, en esta tierra del pánico el aparato socialista ha perdido al niño mimado. Alemania gana el mundial y Pedro Sánchez, como en los mejores tiempos de torpedo Müller, le coloca a su adversario más cercano, Johao Madina, un tres cero que ha vuelto a poner sobre el tapete las distancias que separan los anhelos de las bases y las triquiñuelas de los aparatos. El tercero en el tablero ha permitido, al menos, quitar de la vitrina al objeto decorativo catalogado como corriente, IS, hasta la fecha limitado a los convites de los comités como simple oyente y moliente.

 

Al socialismo español le han tenido que dar detrás de las orejas hasta que los sabañones se han convertido en fístulas ahítas de pus, como la jeta de Sting en la gran película de David Lynch –Dune- para frenar en seco ante el inminente desmoronamiento del tejado y de toda la estructura. Puestos a divagar, la ceremonia de un militante un voto es una vieja cantinela que ha estado en boca de casi todos los dirigentes socialistas, tanto en aquella primera etapa que se gestó en su origen en Córdoba, como en el cercano ensayo de Zapatero en el país de las maravillas, cuyo resultado es de sobra conocido. Pero nadie se lo tomaba muy en serio hasta que apareció un joven de apellido eclesiástico que ha comenzado a recoger los deseos de millones de desencantados con tanta inanición y demasiada palabrería.

 

El curso escolar, y el político, está a la vuelta de la esquina y las maquinarias comienzan a engrasar los motores en el último tramo de agosto, porque de aquí a mayo no queda mucho margen. En pocos meses sabremos si solo sonaban falsas campanas o al final el lobo se merienda en un periquete la tajada del bipartidismo. ¡Que viene el lobo!

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