Esteban Carro Celada
Sábado, 09 de Mayo de 2015

El entorno familiar del Maragato Cordero

Comenzamos una nueva entrega de los inéditos de Esteban Carro Celada en los que trata de las relaciones familiares del Maragato Santiago Alonso Cordero. Tal vez de la suma de los fragmentos que vayamos publicando, más adelante podamos editar una biografía. Vamos a necesitar para ello apoyos más que morales.

 

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La principal fecha de alegría en la biografía del Maragato es la de su bautismo. Nacido el día 10 de marzo, bajo el signo zodiacal de piscis, tres días más tarde, el 13 se celebró el bautismo con toda la solemnidad del agua, de los óleos, de la buena confitada. “Padrino roñoso mete la mano en el bolso”. Era el año 1793.  Se le puso por nombre Santiago Ramón Alonso Cordero, como su padre y en herencia muchas de sus cualidades. Su madre era Mmaría Antonia, como se llamará después su primera mujer. Los abuelos no pudieron hacer arrumacos al muchachuelo ni calarse el sombrero más nuevo de maragato ni dar la zapateta en el baile que se hizo en la era tras la garambaina festejeril, bajo el aleteo de la lluvia marzal y de los vientos engendradores de retamilla en la todavía no inaugurada primavera. En el cementerio están ya Esteban Alonso y Santiago Cordero. Pero para contarlo, las abuelas.


-Qué nieto más guapo éste, dice la Pascuala Franco que también sería madrina. María Rodríguez vendrá desde Val de San Lorenzo.  Con la abuela paterna hizo de padrino Don Tirso Cordero, también del Val de San Lorenzo, cura por entonces de Villardeciervos.
-Me presenté en un momento desde el pueblo.

 

Por cierto que el cura que lo bautizó fue el de Santiago de Millas, Don Saturnino Angulo, que se equivocó  al transcribir el nombre de la abuela paterna y puso el de María Ares y se ve todavía la corrección en el folio en el folio 209 vuelto del libro de Bautizados de la Iglesia de Santiago de Millas, que se hizo siendo cura Don Santiago Zivea, año 1727.

 

De otra alegría tenemos documento oficial. De su boda primera, celebrada el uno de junio de 1817. Su novia es María Antonia Rodríguez. Se le dispensó de un impedimento de triplicado tercero con cuarto grado y por cuarto grado de consanguineidad. La boda se hizo según el rito maragato. El rastro los días antes con abundante paja. Las estipulaciones de los padres, la bendición paterna, el acompañamiento de los amigos de Cordero, el picaporte bien batido, los granos de la fecundidad. Después los mozos del caldo harían sus oficios. Se entregaron flanes a la puerta y roscones espléndidos de varios pisos y por la Vía sacra bajaron al pueblo desde la iglesia románica barrida en lo alto, desde cuya torre se ven las murallas de Astorga. Se corrieron los bollos y ganó un forastero de Villalibre. A la ‘tarcica’ la bailina, la entradilla y el canto de la peregrina. 


Una boda, la del Maragato, celebrada según el ritual más tradicional. Él sabía distinguir lo característico. A sus 24 años había recorrido toda Astorga. Por cierto que a la hora de la misa y de las velaciones estaban presentes varios curas amigos. Ya el libro de casados en que se asienta su partida lo había abierto Antonio Franco Alonso, cura primo suyo. Pero los tres testigos, a más de otros curas presentes, fueron Tirso Cordero cura de Morales de Valverde y otros presbíteros como Rosendo Maestre y Tirso Franco. Los casó Nicolás Rodríguez, también cura del pueblo y tío de la novia. La comida fue un cocido maragato de los de época, en el que no faltó un detalle.


La flor de la arriería maragata se juntó para este hecho comentado y sonadísimo en ese año de 1817, cuando ya el novio habría contado a María Antonia varias veces su entrevista con Fernando VII y que el rey, deseado y castizo había hallado campechano a este embragado maragatillo que viste y calza…

 

 

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Pronto nacerían María Antonia y María Victoria, bautizos bien sonados.


Casi diez años más tarde se producía un terrible suceso en el hogar del maragato. Ya la muerte había hecho presencia en varias ocasiones con alguno de sus hijos; pero ahora su mujer estaba enferma. Acudían de Astorga médicos a curarla y otras veces era ella la que se trasladaba en una carreta o con los carromatos cimbreantes de los maragatos. Se había casado a los 19 años, y a los 28 , el 29 de febrero de 1828 se entierra la conjunta de Santiago Alonso Cordero. Es enterrada en la línea S, séptima dos días luego de fallecer. Santiago Alonso Cordero andaba en sus negocios por algún camino de España, sin saber del desenlace. Entre Patricio Rubio y su vicario, Juan María Mondelo le dieron sepultura eclesiástica. La intimidad de Don patricio con el Maragato ya era proverbial. Fue él quien a última hora le dio la extremaunción. Sonaron las campanillas del viático por la calle. Lloriquearon como aturdidas aquellas niñas pequeñajas, María Antonia, la mayor; Bernardina Antonia, María Fromer y Victoria Margarita. Solo sobrevivirán la primera y la última.


A pesar de no estar el Maragato, los curas de su familia organizan un entierro donde se ve el reguero de blanco de las 26 sobrepellices de otros tantos curas de los pueblos cercanos y de Astorga.

 

Ya el Maragato entonces era una notabilidad provincial lleno de amigos, aguerrido en el liberal mundo, en la milicia constitucional…


El gori gori y los responsos duraron casi una hora. El responso ‘Dies irae’ y el ‘Libera me Domine’ sonaban gemebundo, tumefactos, como venidos de una ultratumba en aquel mes de febrero.

 

Acudieron al entierro los cuatro niños pobres vestidos al efecto con ropilla mercada en la calle Bodegones de Astorga. Al final se repartió limosna y pan. Vinieron las cofradías de Val de San Lorenzo y Valdespino, a más de ir en formación todas las del pueblo.
- No he visto un entierro como aquel, comentaba cincuenta años después una persona que lo presenció.


Entre los sacerdotes presentes se distribuyeron 254 misas de tres reales. El Maragato no llegó a Santiago de Millas sino casi dos meses después, y por entonces habló con su amigo Patricio Rubio. Quería completar lo que habían dispuesto sus tíos y el cura párroco. Por este motivo se amplió el número de misas a rezar en 96 más, con idéntico estipendio al entregado en el entierro, pero a más de eso pidió 12 votivas cantadas con vigilia. Una pareja para cada uno de estos altares en la iglesia parroquial y en cada una de las ermitas de los barrios de Santiago de Millas. Cristo de la Veracruz, San Antonio de Padua y Ánimas, Santísimo Sacramento, San Ramón, Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora del Rosario. También quiso que se hiciera un Auto General con seis sacerdotes, y ya dejó pagado para el año siguiente un cabo de año en que pretendía que hubiera al menos 12 sacerdotes.


Pero entre su boda y la muerte de su primera esposa, su hermano Clemente había cantado misa , Francisco, su otro hermano había celebrado sus bodas y su hermana Antonia Alonso Cordero se había casado con Bernardino Franco, con quien el Maragato va a congeniar muy bien y cuyos hijos primogénitos estaban destinados a unirse en matrimonio. 


En la boda de su hermana, 1818, oficia como testigo principal el ya conocido párroco de Morales de Valverde, Tirso Cordero, acompañado de de tres testigos clericales, Tirso García Franco, párroco de Villalís, el de Castrotierra, Antonio Franco, y el de Santiago de Millas Nicolás Rodríguez, emparentado con ellos.

 

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Cuando Santiago Alonso Cordero se case por segunda vez en 1837, quien estará presente a su boda va a ser su hermano Clemente, canónigo por entonces de la catedral de Zamora. También hubo impedimentos de consanguinidad con su nueva esposa Francisca María García, hija de Tomás García y Teresa Rodríguez.  Es la víspera de la fiesta del pueblo. Hay jolgorio, pero no tanto como la vez primera. El pueblo está en plena recolección. Se presiente el merodeo de los gallegos para que los contraten en la faena de la siega.

 

-Boda, que se casa Santiago Cordero.
Y estallan los cohetes y el sol arría banderas bajo las acacias y junto al crucero de la carretera. Fueron testigos Antonio Franco, Manuel Rodríguez Alonso, Jerónimo Alonso, y hasta de Boisán, Francisco Martínez gran amigo del Maragato. Su hijo Andrés casará con María Victoria. La dispensación de su Santidad en cuanto al matrimonio consistió por una parte en tercer grado con cuarto y por otra, cuarto con cuarto.


Recorreremos a través de leves documentos y cartas del propio Maragato, de sus hijos e hijas y de otros familiares, para tratar de urdir el entramado menudo de algo de su vida. Si siempre es difícil el historiar la vida de un hombre, lo es mucho más en esta ocasión que se enhebra los aspectos humanos más menudos. No me interesan aquí los grandes acontecimientos, sino el pode reconstruir ese entorno suyo de cuya suma de millones de actos se compone la vida. habrá que seleccionar y lo haremos…

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