Esteban Carro Celada
Domingo, 31 de Mayo de 2015

El entorno familiar del Maragato Cordero ( IV )

Cordero presiona a su hija María Antonia para que lleve con ella a sus 'tiernecitos nietos' a su residencia de Lisboa, donde ya va para tres años que está exiliado.

 

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La carta siguiente de María Antonia no se hace esperar en su vuelo a Lisboa:

 

“Mi adorado papá: su entrañable carta del 16 vino a enajenar el corazón de la hija que le ama y engrandecer mi alma y espíritu, por ver ya cerca el día que voy a besarle entre mis débiles brazos; yo no me separaré jamás de sus disposiciones, así es que emprendo mi viaje con la hija del señor Infantes, mi hermanita Victoria y Joaquinito. Con el mayor gusto hago a usted la visita, papá idolatrado, porque así es mi deber; voy llena de satisfacción, porque cumplo una justa promesa de visitar al papá de los papás, al papá más entrañable de sus hijos. El día 29 del corriente salimos en la diligencia para Badajoz y mediante que Yelbes está cerca, punto donde piensa usted salir a esperarnos, pequeños son los momentos que me restan para verme entre sus amorosos brazos, si bien cada minuto se me hace un año. También le llevaría sus nietecillos, pero conoce usted son demasiado tiernecitos y que siendo bastante largo el camino, podría perjudicarles en su salud; ruego a usted, papá querido dispense le falte en esto, la hija que le ama, besa y abraza, María Antonia”.

 


Unos días antes le había escrito otra en la que le habla de la determinación de hacer el viaje por Badajoz y se refiere al tema sobre el que aconsejó Ramón Vázquez, a propósito de las jaranas de Victoria:

 


“Mi idolatrado y amante papá: recibí sus entrañables cartas fecha 9 y 16 del pasado, a las que no he contestado antes por estar bastante ocupada con motivo de hallarme sin ninguna muchacha, después de mi última venida de la Granja de San Ildefonso; por la primera veo los dulces consejos que usted me da; ha enajenado mi corazón de una manera inexplicable y cuente usted con que los cumpliré a todo trance, ya porque es un deber el hacerlo así, como por la obediencia que le tengo y tendré siempre, porque nada puede ser más sano y útil a una hija que los consejos de su padre, y de un padre como usted mucho más.


“Quedo en verdad complacida con el perdón que hace usted a mi hermanita, justa recompensa de un padre amoroso, y porque doy a usted un millón de gracias, besos y abrazos como prenda de mi tierna gratitud; vi la carta que dirigió usted por conducto de nuestro adoptivo papá, Don Ramón, a mi hermanita en la que vi le perdonaba y deseaba que usted lo repitiera para que estuviese más tranquila. Fue la causa de pedírselo nuevamente.


“Mi querida mamá hace ya algunos días que se levanta. Sigue bastante bien y mi recién nacida hermanita se sigue criando. Lástima y muy sensible me fue la pérdida del otro, pero consuélese usted, papá querido porque a la voluntad de Dios ha sido el llevárselo y todos debemos de conformarnos con ella.


“Los hermanitos y sus queridos nietos les probó bien la campiña deliciosa de la Granja, en donde estaríamos algún tiempo más, si no hubiese ocurrido la novedad de mamá y además tuve algunos disgustos porque se me pusieron el ama y muchacha bastante malas.


“La segunda me ha servido de muchísima satisfacción. La determinación del viaje que pienso emprender el primero del que viene, yendo por Badajoz (si antes no nos permite el cielo tenerle en nuestra compañía, que es lo que desea la hija que le adora) en compañía de la hija del señor infantes, hermana y hermanito, si mamá los permite, que así lo espero. Los nietecitos no los llevo por ser demasiado pequeños; el niño todavía está mamando. Reciba usted, amado papá, el cariño de sus nietecitos con el de su hija que desea abrazarle, María Antonia”.

 

 

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El 24 de septiembre, desde Lisboa nueva carta del emigrado Santiago. No se resigna a no ver a Clotilde y a Luisito, los nietos. Por eso contraoferta otra forma de viaje, ya tan próximo, y es la compañía del marido de María Antonia, Luis, su yerno:

 

“Mi querida y amada hija: Ha sido en mi poder a su debido tiempo, tu estimada nueve del corriente que aunque no te he contestado a ti directamente, lo hice a Luis; sobre lo del viaje y demás pormenores que encierra quedo enterado, y supuesto que te vas a venir para esta a los pocos días de recibir mi carta, suspendo cuanto tengo que decirte para hacerlo verbalmente, y el objeto de escribir hoy es para que no dejes los nietos en esa y que Luis venga también, trayendo una doncella o criada par a cuidar de los pequeños, pues aunque tú dices que lo son y por eso los dejas, mira como la hija del señor Infantes trae la nieta que es aún mucho más tierna y este país (Portugal) les probará grandemente y mayormente si pasasen en él el invierno, porque no hace tanto frío como en Madrid, y que habiendo quitado el pecho a Luisito conviene separarle del ama y que esté a tu lado. No continúo más sobre esto, porque ya se lo digo a Luis y es excusado repetirlo.


“Para venir a esta solo se trae la ropa de seda, porque lo que haga falta de vestido de percal en el invierno se compra en esta. Para todo eso te informará mamá que lo sabe por experiencia y dispondrá también si tu hermana y Joaquinito os han de acompañar.


“La Vicenta me ha escrito adjunta en la contestación que le entregarás, y a Luis le digo sobre ello cuanto viene al caso, porque yo no puedo hacer otra cosa.


“Comunica mis afectos a la esposa e hija de este señor Infantes, a la Generala, Doña Sabina y su familia, así como a todas las demás personas consabidas, y tú besarás por mí a mis amados nietecitos, disponiendo del afecto que te profesa, tu amante padre que desea abrazarte, Santiago”.

 

 

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La última carta que disponemos de Santiago Alonso Cordero, fechada en Lisboa  el 28 de enero de 1846 supone que María Antonia y sus acompañantes permanecieron en Lisboa bastante tiempo. Cordero ya llevaba casi tres años en el confinamiento lisboeta, donde pidió su asilo político. La carta dirigida a su hija mayor, nos introduce una vez más en el mundo de finezas, regalos, pendientes y mantillas, tan femenino. Conocemos así también algo del padecimiento de maría Antonia que morirá poco después que el padre, en la década de los 60 a los cuarenta y poco de años:

 

“Mi querida y amada hija María Antonia: en el correo anterior recibí tu última 17 del corriente, por la que veo que no has tenido ni un solo día bueno de salud desde tu llegada a esa y que por eso no me has escrito y añades que no lo has verificado no por falta de cariño, sino de salud; estoy bien persuadido que me amas entrañablemente y el que eres una hija de bendición. Si vieras cuanto siento tu padecer continuo y el que no te hagas superior, al menos estando personas extrañas en tu presencia, pero ahora lo siento más porque padeces por muchos lados, y eso de no dejarte dormir de noche la gran tos que te ha quedado de los espasmos y lo avanzado del embarazo, te ha de incomodar mucho, y estoy deseando salgas de todo con felicidad, yo ya avisé a mamá para que Santiaguito en mi nombre sea el padrino de lo que Dios permita dar a luz como deseo.

"Tu hermana tampoco me había escrito hasta hoy que manda una esquelita en la de mamá, pero no me dice nada si se dedica otra vez al piano y al canto, lo que le harás presente, además de que se lo digo a mamá; esta me escribe que ya tiene comprada la mantilla en 12000 reales, que es negra, e yo mandé razón para que me contestase cómo la quería, según tú me avisas en tu carta, cuya razón llevó el Señor Don José, hermano mayor de la Casa, que vino a visitarme antes de ayer y no me ha contestado, pero suponiendo sea la misma que tú querías comprar. Lo que ha verificado mamá es lo mismo e yo les diré que ya está comprada negra por ser de mejor y más continuado uso. Sabrás que me he vuelto loco en buscar una carta de Luis en donde dice que me encarga unos pendientes, y no sé que más cosas que tú habías querido haber hecho en persona, para que las llevase Regidor que va a marchar muy pronto porque ya está despachado, y no hallo la tal carta de encargos que no tengo presentes cuales son, y por si no aparece en estos días no podré llevarlos, y por lo tanto espero los reproduzcas antes para comprarlos y mandarlos por Vela, cuando vaya a esa o Robles que es otro compañero suyo que irá antes.


“A mi querida nieta Clotilde así como a Luisito le das un millón de besos en mi nombre y les dices que su abuelito Cordero les quiere mucho; y a todos los demás mis afectos, recibiéndolos igualmente de todas estas señoras y caballeros consabidos que los dan muy expresivos para vosotras todas y para Santiaguito Pío, y tú sabes te quiere y ama de corazón, tu infortunado padre que no puede tener el placer de abrazaros y estar a vuestro lado. Santiago”.

 

 

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En el mes de Julio de este año Santiago Cordero ha cambiado su residencia del exilio portugués por el del francés en Burdeos.

 

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