Isabel Llanos
Miércoles, 26 de Octubre de 2016

Las primeras palabras

Nuestra nueva columnista Isabel Llanos es psicóloga, periodista, criminóloga, docente, modelo, escritora, policía y actriz. Es miembro de la Asociació Catalana de Dones Periodistes, del Fixter de dones periodistas especialitzades y de la ACEC. Sus textos literarios han sido publicados en Libro Rojo vol. VII (Prostíbulo Poético, 2016), El hombre de mimbre Vol. 4 (2013), Recull de relats breus per a dones. Ha sido galardonada en 2010 con el premio de relatos Joana Raspall. Como dramaturgaha realizado las obras: 'Hasta el infinito y 'más allá' y 'Café Minuto'. Es miembro del Prostíbulo Poético desde 2015, actualmente realiza el espectáculo de poesía teatralizada “VERSOS perVERSOS”. www.isabel-llanos.com


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Se atribuye a Oscar Wilde la frase “No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”. Hoy me presento a ti. Hoy cruzaremos nuestras miradas por primera vez y, quizás, hasta comencemos a intercambiar palabras. Pensamientos seguro. Me entrego con lo que soy, siempre, del todo. Puede que te guste o no, pero nada más y nada menos puedo darte: mi vida, mis vivencias. Recorramos el camino juntos, pues.


Suele ser una mirada lo que antecede a las palabras. Dicen que nuestra primera impresión sobre alguien se conforma en veinte segundos de observación. Es curioso. En ocasiones esos veinte segundos es cuando vemos llegar a la persona desde lejos, observamos como camina,  cómo es su ánimo cuando llega, cómo se viste.

 

Pensamiento: hum… ¿cómo vestimos? ¿En qué momento la vestimenta dejo de ser una cobertura del cuerpo protegiéndolo del calor y del frío para convertirse en un elemento de comunicación con el que enviamos tantos mensajes? La persona se acerca, saluda: dos besos, un estrechamiento de manos, un cruce de miradas, y ya tenemos el resultado del escáner. Y además inconsciente. Lo hacemos cada día en innumerables ocasiones. Se llama supervivencia. El problema está cuando no nos escuchamos. No escuchamos a nuestro instinto, a nuestro avisador vital y lo pasamos por alto ante nuestra razón lógica y mediatizada por los aprendizajes culturales y manipulados. ¡Ay, entonces! Es cuando la vida comienza a escapársenos. ¡En veinte segundos! Nos han enseñado a perder la consciencia del instante, atrincherarnos en la cobardía de los convencionalismos, a no enseñar los dientes como aviso, a ser dóciles, sumisos, templados… ¿Qué pasaría si por veinticuatro horas sólo pudiésemos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? ¿Y si como guinda del pastel además no pudiésemos confinar nuestros pensamientos y estos saliesen libres, a borbotones, desde nuestra esencia personal y privada a través de nuestra boca? ¡Madre mía, ya me estoy divirtiendo de imaginar el caos mundial!

 

Todos, veinticuatro horas a la vez sin mentiras. Ni Trump ni Clinton, ni en la Gürtel ni en los ERE, ni siquiera un “Cariño, ¿qué estás pensando” “En nada”. Tantas mentiras, tantas… Y que encima no pudiésemos callarnos por educación y por respeto y nuestra boca se llenase de lo que tantas veces hemos tragado y que tanto se nos ha indigestado, por los siglos de los siglos Amén. ¡Sí! ¡Sólo decir la verdad! La verdad más osada, más loca, más incongruente. ¿Me ves más delgada? ¿Qué te parece el Nobel a Dylan? ¿Seguro que no me receta eso por presión de farmacéuticas? ¿Cuál es su motivación para dedicarse a la política? ¿Cómo es la vida que quieres tener? ¿Estás contento con la tuya? Y lo mejor, después de todo, es que las respuestas más que útiles a los demás, nos serían rentables a nosotros mismos. Quizás, después de todo, nos quitarían la venda de los ojos, nos soltarían las cadenas y los lastres y conoceríamos de primera mano nuestra verdad. La que asusta más aún que la de los otros, la que no nos deja en paz muchas noches y tergiversamos bautizándola de insomnio, y quizás, entonces sí, entonces empezaríamos a vivir en vez de sobrevivir. Y todo eso, sólo, sólo…por veinte segundos.

 

 

Con derecho a roce

 

El roce es instinto. Es material e inmaterial a la vez. Es provocación…y es consecuencia. Me rozas, te rozo, me roza la vida, las gentes, una visión, un pensamiento. Un roce hace ampollas, un roce genera enfrentamientos, pero también dicen que el roce hace el cariño y que la relación más apasionada comienza con una caricia, que también es un roce. Leonesa, hambrienta siempre y tragona de vida y sensaciones, mi lugar es este. Provocar y que me provoquen. Eso es vida. Y la vida es para vivirla, exprimirla, apurarla, desde el enfoque de la glotonería más apasionada. Y puede ser que me equivoque, es más, puedo asegurar que me equivocaré, pero no es sino quien osa probar, quien afronta las consecuencias de un error, quien tiene el privilegio de acertar. Al cincuenta por ciento. Así que, ¡vamos allá! Déjame que me cuele en tu vida, en tu casa, y en tus pensamientos. Hagamos el amor apasionadamente, mentalmente, físicamente, egoístamente. Compartamos. Tú me das, yo te doy. Hagámoslo juntos. Dialoguemos, enfrentémonos,…lo que quieras, pero vivamos, al fin y al cabo juntos, porque eso,…eso es la humanidad.

 

 

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