Patrick ¡Qué bárbaro!
El brasileño Patrick ha asesinado a su familia en Guadalajara. Parece que ya ha declarado que ha sido él, que ha confesado. Qué bárbaro. Es una noticia que con su seguimiento viene dándose desde hace varios, bastantes, días.
Parece que ha ido una delegación de policías españoles a Brasil para investigar a este chico. Parece que le han convencido para que venga a España a declarar/se y a ser encerrado en nuestras cárceles porque son mejores, mucho mejores, que las brasileñas. Parece que incluso la familia ha puesto alguna condición para su entrega.
Ante estos acontecimientos yo me pregunto inocentemente. Si la familia es brasileña, si el asesino es brasileño y está en Brasil, ¿a qué viene esta insistencia de la policía española de ir y venir y de traer a este tipo a encerrar en nuestras cárceles? ¿Por qué no se traslada todo el asunto al país de dónde es y dónde está el asesino? Que investiguen ellos ya que se trata de sus ciudadanos. Que venga un equipo de investigación brasileño a resolver el caso. Que interroguen y encierren en sus cárceles a este loco.
Todo este movimiento de investigación y de viajes seguro que cuesta un buen dinero (todo es relativo pero teniendo en cuenta la precaria economía en la que nos movemos imagino supondrá un dinero considerable) al erario público. Y si ya pensamos en los años que le pueden caer de cárcel, pues, más dinero a gastar en este brasileño enajenado.
“Es que él prefiere nuestras cárceles, ah, y que le traten bien”. Me quedo pasmada.
¿Qué motivos últimos tiene la policía española para empecinarse en traer a este señor de su país y encerrarlo en el nuestro? ¿Ponerse medallas? No acabo de entenderlo. Como si no tuviéramos saturación de asuntos en nuestras penitenciarías y overbooking en nuestras mazmorras.
Yo no oigo que se anden construyendo más penales y sin embargo cada día ingresan en las cárceles un número importante de personas entre políticos y/o maleantes. ¿Cómo se consigue? O las prisiones estaban medio vacías o están hacinando a los presos como sardinas.
Parece que meter a las personas en la cárcel es la gran solución. Qué bárbaro. Desde la cárcel se siguen manejando los hilos de la delincuencia (mafiosos, caso Gurtel…), o aprovechando el tiempo libre que el encierro les procura para hecerse famosos escritores de libros confesionales (como el Lute, Mario Conde…) que bien rentabilizan o, en positivo, estudiar una carrera, que también se ha dado algún caso. No creo en esa solución para todos. Habría que estudiar otros remedios. Claro, hay casos y casos.
La cárcel, la cárcel, como si la cárcel fuera Lourdes: te meten en la cárcel y sales convertido en otra persona: nuevo, noble, bondadoso, caritativo… Qué bárbaro. Nada más contrario. La experiencia no parece que apoye esta moción de la reconversión.
Así, visto lo visto, yo he pensado que quizás la mejor solución para poder conseguir mi sueño de escritora sería que me metieran en la cárcel. Todo cubierto. No tengo que luchar por la manutención, no pago ni luz ni agua ni comida, sólo hacer las cosas obligatorias como una autómata (no se cuales pero supongo que hay algunas) y luego todo el tiempo para escribir sin que nadie me moleste (claro, siempre que me den una celda single como le dan a los significados). Un chollo.
Bueno, pues volviendo al asesino brasileño, yo pienso que este Patrick debería ser juzgado y encerrado en su país y que su país corra con los gastos de su reconversión.
¿Por qué tenemos que ser tan diligentes? No vamos sobrados.
O témpora, O mores
El brasileño Patrick ha asesinado a su familia en Guadalajara. Parece que ya ha declarado que ha sido él, que ha confesado. Qué bárbaro. Es una noticia que con su seguimiento viene dándose desde hace varios, bastantes, días.
Parece que ha ido una delegación de policías españoles a Brasil para investigar a este chico. Parece que le han convencido para que venga a España a declarar/se y a ser encerrado en nuestras cárceles porque son mejores, mucho mejores, que las brasileñas. Parece que incluso la familia ha puesto alguna condición para su entrega.
Ante estos acontecimientos yo me pregunto inocentemente. Si la familia es brasileña, si el asesino es brasileño y está en Brasil, ¿a qué viene esta insistencia de la policía española de ir y venir y de traer a este tipo a encerrar en nuestras cárceles? ¿Por qué no se traslada todo el asunto al país de dónde es y dónde está el asesino? Que investiguen ellos ya que se trata de sus ciudadanos. Que venga un equipo de investigación brasileño a resolver el caso. Que interroguen y encierren en sus cárceles a este loco.
Todo este movimiento de investigación y de viajes seguro que cuesta un buen dinero (todo es relativo pero teniendo en cuenta la precaria economía en la que nos movemos imagino supondrá un dinero considerable) al erario público. Y si ya pensamos en los años que le pueden caer de cárcel, pues, más dinero a gastar en este brasileño enajenado.
“Es que él prefiere nuestras cárceles, ah, y que le traten bien”. Me quedo pasmada.
¿Qué motivos últimos tiene la policía española para empecinarse en traer a este señor de su país y encerrarlo en el nuestro? ¿Ponerse medallas? No acabo de entenderlo. Como si no tuviéramos saturación de asuntos en nuestras penitenciarías y overbooking en nuestras mazmorras.
Yo no oigo que se anden construyendo más penales y sin embargo cada día ingresan en las cárceles un número importante de personas entre políticos y/o maleantes. ¿Cómo se consigue? O las prisiones estaban medio vacías o están hacinando a los presos como sardinas.
Parece que meter a las personas en la cárcel es la gran solución. Qué bárbaro. Desde la cárcel se siguen manejando los hilos de la delincuencia (mafiosos, caso Gurtel…), o aprovechando el tiempo libre que el encierro les procura para hecerse famosos escritores de libros confesionales (como el Lute, Mario Conde…) que bien rentabilizan o, en positivo, estudiar una carrera, que también se ha dado algún caso. No creo en esa solución para todos. Habría que estudiar otros remedios. Claro, hay casos y casos.
La cárcel, la cárcel, como si la cárcel fuera Lourdes: te meten en la cárcel y sales convertido en otra persona: nuevo, noble, bondadoso, caritativo… Qué bárbaro. Nada más contrario. La experiencia no parece que apoye esta moción de la reconversión.
Así, visto lo visto, yo he pensado que quizás la mejor solución para poder conseguir mi sueño de escritora sería que me metieran en la cárcel. Todo cubierto. No tengo que luchar por la manutención, no pago ni luz ni agua ni comida, sólo hacer las cosas obligatorias como una autómata (no se cuales pero supongo que hay algunas) y luego todo el tiempo para escribir sin que nadie me moleste (claro, siempre que me den una celda single como le dan a los significados). Un chollo.
Bueno, pues volviendo al asesino brasileño, yo pienso que este Patrick debería ser juzgado y encerrado en su país y que su país corra con los gastos de su reconversión.
¿Por qué tenemos que ser tan diligentes? No vamos sobrados.
O témpora, O mores






