'La ciudad de la ilusión' cumple medio siglo
La primera piedra del Colegio Santa María Madre de la Iglesia se colocaba el 3 de diciembre de 1966 en aquellas fincas de secano de la zona de Fuentencalada. De esta manera se ponía en marcha Cosamai, un proyecto educativo y social que fue fruto del esfuerzo colectivo de todos los habitantes de la diócesis. Este domingo Cosamai ha celebrado a lo grande el 50 aniversario.
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'La ciudad de la ilusión'. Así se denominó el proyecto urbanístico del Colegio Santa María de la Iglesia que comenzó a construirse hace medio siglo, después de que Astorga y cada pueblo de la diócesis se desbordaran "en generosidad. La riada de llamadas telefónicas de la comarca es abrumadora", escribía en sus apuntes personales quien en aquel momento era el director de Radio Popular, Esteban Carro Celada, haciendo alusión a la campaña de Navidad de Cáritas que desde las ondas despertó la ilusión para contribuir a financiar Cosamai, recaudando dos millones de pesetas.
Desde las 25 pesetas donadas por multitud de personas, hasta el anillo del obispo Don Marcelo para ser subastado o el cuadro pintado por la Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, también para subastarlo, todo valía para hacer realidad una obra social ideada como "monumento" que recordara al Concilio Vaticano II, "que tanto nos ha insistido a todos, obispos, sacerdotes, religiosos y seglares que nos preocupemos, más que hasta aquí, del amor al pobre y al que sufre", escribía Marcelo González Martín, obispo de Astorga en aquel momento.
Todas aquellas emociones colectivas fueron vividas por jóvenes con energía para salir a recaudar dinero en los pueblos y por la gente mayor "que estaba al calor del brasero" escuchando la radio, como ha recordado Rafael Palmero, hoy obispo emérito, y en aquel 1966, primer delegado de Cáritas, la institución que logró activar toda aquella maquinaria de solidaridad.
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Rafael Palmero ha hablado de sus recuerdos este domingo en el acto celebrado en la iglesia de Cosamai, un edificio hexagonal levantado en el centro del complejo educativo que fue proyectado como una ciudad con sus inmuebles administrativos, residenciales y sus 'fábricas' convertidas en talleres. Palmero envió un vídeo con sus palabras que ha sido proyectado durante el acto y escuchado por el numeroso público que ha asistido a las bodas de oro, entre quienes se encontraba Patricio Vara, sacerdote ya en aquel momento de Rectivía, que sustituyó a Rafael Palmero en la delegación de Cáritas. Don Patricio, que con sus 'zapatos aplasta víboras' y el metro profesional midió las 50 hectáreas compradas por 50.000 pesetas para construir el colegio.
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Los Hermanos Holandeses
El acto de este domingo ha estado repleto de anécdotas, de recuerdos...., entre los que destacó la llegada a Astorga de los Hermanos Holandeses, la congregación religiosa especializada en este tipo de educación, que le dio contenido y alma al proyecto que había sido fraguado en el viaje de Don Marcelo por la Diócesis nada más tomar posesión del cargo eclesiástico. En aquel recorrido comprobó el importante número de niños y mayores con discapacidades psíquicas que vivían en pueblos de La Cabrera, de Valdeorras o en las tierras zamoranas de Sayago, sin acceso a la educación ni a un futuro de dignidad. Después de comprobar que en la diócesis vivían más de 400 personas con este tipo de discapacidad, "se dio cuenta del problema que había", rememoró Patricio Vara.
"La llegada de los niños de Cosamai alegró las calles de Astorga", continuó recordando Don Patricio. Unos alumnos que "no todos llegaron a poder tomar las riendas de la vida en sus propias manos, y eso también motivo de buscar posibilidades para ellos", la solución fue la construcción de la residencia para adultos, escribió el hermano Teo Bekkers en la revista que con motivo del aniversario ha editado Cosamai.
Teo Bekkers destacaba en su escirto que un paso para el centro fue la aceptación de la Diputación de hacerse cargo del centro en 1974, "lo que aseguraba el futro del centro. La entrada posterior del Ministerio de Educación y Ciencia como segundo organismo oficial en la marcha del centro, puso el punto final al trabajo desarrollado por los Hermanos Holandeses.
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Del ayer al hoy
En el acto celebrado este domingo, que ha estado conducido por una voz muy reconocida en Astorga, la de Maite Vega, antigua locutora de Radio Popular, han participado numerosos astorganos, además de educadores, alumnos, ex alumnos y autoridades, entre los que se encontraba el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo. "Un día como hoy, en el que celebramos los 50 años de vida de Cosamai, debe convertirse en una jornada de reflexión y sensibilización", indicó, señalando además que el Día Internacional de la Discapacidad se celebra el próximo 3 de diciembre.
También recordó que la Diputación de León, como responsable de tres centros asistenciales más la residencia de mayores Santa Luisa con un total de 400 residentes, “proporciona una atención integral a todos los residentes, con independencia de su grado de discapacidad, dando todos los apoyos que estos requieren y teniendo como principal objetivo la autonomía de todos ellos”.
137 residentes
En Cosamai se atiende actualmente a 137 personas, con un retraso mental ligero o moderado. Los usuarios están en diferentes regímenes: 33 son permanentes (no salen nunca porque no tienen familia), 18 en internado obligatorio (salen al menos una vez al trimestre), 15 (salen un fin de semana cada 15 días) y 44 internado semanal (salen todos los fines de semana). Los 21 restantes duermen en sus casas. La edad media de los usuarios esde 38 años. En Cosamai trabajan 81 personas: maestros de taller, educadores, técnicos, limpiadores, conductores, coordinadores…
“El objetivo que se persigue a través de la atención que se presta es fomentar la capacidad creadora y la autonomía personal de los usuarios. Para conseguirlo, se llevamos a cabo actividades terapéuticas, ocupacionales y distintas actividades intercentros”, señaló, en su intervención, la diputada de Centros Asistenciales, Manuela García.
Una de las terapias utilizadas en el Centro Ocupacional para conseguir la integración y la mejora de la calidad vida de los usuarios son los talleres ocupacionales. En total, se desarrollan 8 talleres: madera, cerámica, multiusos del papel, cartonaje, estampación, manipulación, encuadernación y jardinería, en los que participan la mayoría de las personas que se atienden en Cosamai.
Los productos que se realizan en estos talleres son utilizados después por otros servicios de la institución provincial, como el área de Deportes, que utiliza trofeos o camisetas en sus actividades, colaborando especialmente con los talleres de estampación, cerámica y madera. “Este trabajo supone una opción de integración y desarrollo en un entorno laboral, por medio del cual se les capacita, promoviendo su plena integración sociolaboral”.
En Cosamai el trabajo es uno de los factores que ayudan a la integración social, además de aportar autoestima a quién lo realiza. El papel del Centro se basa en intermediar entre los usuarios y el mercado de trabajo. Según explicó la diputada de Centros Asistenciales durante la visita, “desde la perspectiva que dan estas personas a nivel profesional, metódicos y constantes, cualidades muy valoradas por las empresas para las que trabajan y que confían en los servicios que ofrece el Centro, se apuesta por las capacidades de las personas, sea cual sea su condición. La experiencia demuestra que, de hecho, resulta muy fácil encontrar tareas y actividades susceptibles de ser elaboradas por personas con discapacidad intelectual”.
Además de dar respuesta a las necesidades básicas de los usuarios, desde la Diputación se lleva a cabo una extensa programación de actividades cuyo objetivo es mejorar la independencia de los discapacitados.
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'La ciudad de la ilusión'. Así se denominó el proyecto urbanístico del Colegio Santa María de la Iglesia que comenzó a construirse hace medio siglo, después de que Astorga y cada pueblo de la diócesis se desbordaran "en generosidad. La riada de llamadas telefónicas de la comarca es abrumadora", escribía en sus apuntes personales quien en aquel momento era el director de Radio Popular, Esteban Carro Celada, haciendo alusión a la campaña de Navidad de Cáritas que desde las ondas despertó la ilusión para contribuir a financiar Cosamai, recaudando dos millones de pesetas.
Desde las 25 pesetas donadas por multitud de personas, hasta el anillo del obispo Don Marcelo para ser subastado o el cuadro pintado por la Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, también para subastarlo, todo valía para hacer realidad una obra social ideada como "monumento" que recordara al Concilio Vaticano II, "que tanto nos ha insistido a todos, obispos, sacerdotes, religiosos y seglares que nos preocupemos, más que hasta aquí, del amor al pobre y al que sufre", escribía Marcelo González Martín, obispo de Astorga en aquel momento.
Todas aquellas emociones colectivas fueron vividas por jóvenes con energía para salir a recaudar dinero en los pueblos y por la gente mayor "que estaba al calor del brasero" escuchando la radio, como ha recordado Rafael Palmero, hoy obispo emérito, y en aquel 1966, primer delegado de Cáritas, la institución que logró activar toda aquella maquinaria de solidaridad.
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Rafael Palmero ha hablado de sus recuerdos este domingo en el acto celebrado en la iglesia de Cosamai, un edificio hexagonal levantado en el centro del complejo educativo que fue proyectado como una ciudad con sus inmuebles administrativos, residenciales y sus 'fábricas' convertidas en talleres. Palmero envió un vídeo con sus palabras que ha sido proyectado durante el acto y escuchado por el numeroso público que ha asistido a las bodas de oro, entre quienes se encontraba Patricio Vara, sacerdote ya en aquel momento de Rectivía, que sustituyó a Rafael Palmero en la delegación de Cáritas. Don Patricio, que con sus 'zapatos aplasta víboras' y el metro profesional midió las 50 hectáreas compradas por 50.000 pesetas para construir el colegio.
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Los Hermanos Holandeses
El acto de este domingo ha estado repleto de anécdotas, de recuerdos...., entre los que destacó la llegada a Astorga de los Hermanos Holandeses, la congregación religiosa especializada en este tipo de educación, que le dio contenido y alma al proyecto que había sido fraguado en el viaje de Don Marcelo por la Diócesis nada más tomar posesión del cargo eclesiástico. En aquel recorrido comprobó el importante número de niños y mayores con discapacidades psíquicas que vivían en pueblos de La Cabrera, de Valdeorras o en las tierras zamoranas de Sayago, sin acceso a la educación ni a un futuro de dignidad. Después de comprobar que en la diócesis vivían más de 400 personas con este tipo de discapacidad, "se dio cuenta del problema que había", rememoró Patricio Vara.
"La llegada de los niños de Cosamai alegró las calles de Astorga", continuó recordando Don Patricio. Unos alumnos que "no todos llegaron a poder tomar las riendas de la vida en sus propias manos, y eso también motivo de buscar posibilidades para ellos", la solución fue la construcción de la residencia para adultos, escribió el hermano Teo Bekkers en la revista que con motivo del aniversario ha editado Cosamai.
Teo Bekkers destacaba en su escirto que un paso para el centro fue la aceptación de la Diputación de hacerse cargo del centro en 1974, "lo que aseguraba el futro del centro. La entrada posterior del Ministerio de Educación y Ciencia como segundo organismo oficial en la marcha del centro, puso el punto final al trabajo desarrollado por los Hermanos Holandeses.
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Del ayer al hoy
En el acto celebrado este domingo, que ha estado conducido por una voz muy reconocida en Astorga, la de Maite Vega, antigua locutora de Radio Popular, han participado numerosos astorganos, además de educadores, alumnos, ex alumnos y autoridades, entre los que se encontraba el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo. "Un día como hoy, en el que celebramos los 50 años de vida de Cosamai, debe convertirse en una jornada de reflexión y sensibilización", indicó, señalando además que el Día Internacional de la Discapacidad se celebra el próximo 3 de diciembre.
También recordó que la Diputación de León, como responsable de tres centros asistenciales más la residencia de mayores Santa Luisa con un total de 400 residentes, “proporciona una atención integral a todos los residentes, con independencia de su grado de discapacidad, dando todos los apoyos que estos requieren y teniendo como principal objetivo la autonomía de todos ellos”.
137 residentes
En Cosamai se atiende actualmente a 137 personas, con un retraso mental ligero o moderado. Los usuarios están en diferentes regímenes: 33 son permanentes (no salen nunca porque no tienen familia), 18 en internado obligatorio (salen al menos una vez al trimestre), 15 (salen un fin de semana cada 15 días) y 44 internado semanal (salen todos los fines de semana). Los 21 restantes duermen en sus casas. La edad media de los usuarios esde 38 años. En Cosamai trabajan 81 personas: maestros de taller, educadores, técnicos, limpiadores, conductores, coordinadores…
“El objetivo que se persigue a través de la atención que se presta es fomentar la capacidad creadora y la autonomía personal de los usuarios. Para conseguirlo, se llevamos a cabo actividades terapéuticas, ocupacionales y distintas actividades intercentros”, señaló, en su intervención, la diputada de Centros Asistenciales, Manuela García.
Una de las terapias utilizadas en el Centro Ocupacional para conseguir la integración y la mejora de la calidad vida de los usuarios son los talleres ocupacionales. En total, se desarrollan 8 talleres: madera, cerámica, multiusos del papel, cartonaje, estampación, manipulación, encuadernación y jardinería, en los que participan la mayoría de las personas que se atienden en Cosamai.
Los productos que se realizan en estos talleres son utilizados después por otros servicios de la institución provincial, como el área de Deportes, que utiliza trofeos o camisetas en sus actividades, colaborando especialmente con los talleres de estampación, cerámica y madera. “Este trabajo supone una opción de integración y desarrollo en un entorno laboral, por medio del cual se les capacita, promoviendo su plena integración sociolaboral”.
En Cosamai el trabajo es uno de los factores que ayudan a la integración social, además de aportar autoestima a quién lo realiza. El papel del Centro se basa en intermediar entre los usuarios y el mercado de trabajo. Según explicó la diputada de Centros Asistenciales durante la visita, “desde la perspectiva que dan estas personas a nivel profesional, metódicos y constantes, cualidades muy valoradas por las empresas para las que trabajan y que confían en los servicios que ofrece el Centro, se apuesta por las capacidades de las personas, sea cual sea su condición. La experiencia demuestra que, de hecho, resulta muy fácil encontrar tareas y actividades susceptibles de ser elaboradas por personas con discapacidad intelectual”.
Además de dar respuesta a las necesidades básicas de los usuarios, desde la Diputación se lleva a cabo una extensa programación de actividades cuyo objetivo es mejorar la independencia de los discapacitados.
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