La necesidad de repensar España
![[Img #25753]](upload/img/periodico/img_25753.jpg)
Este medio publicaba hace poco que según el INE, esta provincia perderá en quince años el doce por ciento de su población. Peor suerte correrán, a tenor de estos augurios, nuestros vecinos de Orense —12, 62% menos— y de Zamora —17% menos—. En definitiva, esta tierra que tuvo veinte reyes antes que en Castilla leyes eliminará a 57.251 leoneses de sus registros.
Desde hace muchos años, no pocas regiones del Estado español están inmersas en un otoño que amaga con convertirse en invierno. La primavera parece que se reduce a los libros de Historia. Y brota la necesidad de repensar España. España no se puede comprender sin sus pueblos y sin sus padres. Los castellanos y leoneses en su comunidad autónoma despedirán a 260.000 personas.
Por el contrario, Madrid, Baleares, Canarias, Murcia y Cataluña aumentarían su población. En concreto, la capital del Reino de España ascendería hasta los 6,7 millones de vecinos, un 5,1%. Cientos de emigrantes partirán de sus moradas a las megalópolis que albergan trabajo. Nos encontramos con un país de contrastes; un país que abandona el campo.
España no es Madrid, ni Barcelona, ni Valencia. España es Madrid, Barcelona, Valencia… Astorga, Dos Hermanas, Benassal, Pedromuñoz, Algeciras, Paradinas de San Juan, Los Navalucillos, Guitiriz, Navas del Rey, Olmedillo de Roa, Valdemadera… España son todas las provincias que se desangran y todas las provincias que prosperan en opulencia. España tiene que ser repensada. España no puede permitir que exista un muro invisible que fragmente estas tierras. España es el sujeto de todas las oraciones de este párrafo; y no es baladí.
En esta época histórica que nos toca vivir, todavía quedan habitantes en las regiones que parieron a España. No obstante, mañana podrá ser tarde. Tal vez, mi pueblo, en el que Juan II celebró cortes, se desvanezca. Y en ese momento, todos habremos perdido. No solo los hijos de Paradinas; sino también los que no lo han pisado nunca. Habremos perdido uno de los diamantes que custodia España. Y lo mismo sucederá cuando el único vecino de Illán de Vacas se vaya.
Muchos sostienen que los nuevos tiempos soplan en la dirección opuesta. Pero, ¿cuándo soplaron a favor? No les voy a engañar: no soy ningún cargo de responsabilidad que pueda trocar esta situación. Soy algo más: soy un soñador. Atrévanse a soñar y a desafiar a las dogmáticas y matemáticas profecías de INE. Está en nuestras manos dar la vuelta a nuestras tierras. Es el momento de que el canto que entonen los descendientes de la naturaleza se eleve al zarco cielo y se sumerja en calcinante infierno, y su cadencia se extienda por todos los prados y montes. Es el momento de los pueblos. Es el momento de mi pueblo. Es el momento de su pueblo. Es el momento de su provincia. Es el momento de León.
Quizás, los tiempos han cambiado. Sin embargo, las letras de Labordeta en esa canción bautizada como “Todos repiten lo mismo” gozan de más actualidad que nunca. Tampoco ha perdido vigencia ese tándem manchego compuesto por un hidalgo y un labriego.
PD: Dedicado a mis padres y a mis tíos, y a todos aquellos que tuvieron que abandonar su cuna y sus raíces para conseguir el “pan de cada día”.
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Este medio publicaba hace poco que según el INE, esta provincia perderá en quince años el doce por ciento de su población. Peor suerte correrán, a tenor de estos augurios, nuestros vecinos de Orense —12, 62% menos— y de Zamora —17% menos—. En definitiva, esta tierra que tuvo veinte reyes antes que en Castilla leyes eliminará a 57.251 leoneses de sus registros.
Desde hace muchos años, no pocas regiones del Estado español están inmersas en un otoño que amaga con convertirse en invierno. La primavera parece que se reduce a los libros de Historia. Y brota la necesidad de repensar España. España no se puede comprender sin sus pueblos y sin sus padres. Los castellanos y leoneses en su comunidad autónoma despedirán a 260.000 personas.
Por el contrario, Madrid, Baleares, Canarias, Murcia y Cataluña aumentarían su población. En concreto, la capital del Reino de España ascendería hasta los 6,7 millones de vecinos, un 5,1%. Cientos de emigrantes partirán de sus moradas a las megalópolis que albergan trabajo. Nos encontramos con un país de contrastes; un país que abandona el campo.
España no es Madrid, ni Barcelona, ni Valencia. España es Madrid, Barcelona, Valencia… Astorga, Dos Hermanas, Benassal, Pedromuñoz, Algeciras, Paradinas de San Juan, Los Navalucillos, Guitiriz, Navas del Rey, Olmedillo de Roa, Valdemadera… España son todas las provincias que se desangran y todas las provincias que prosperan en opulencia. España tiene que ser repensada. España no puede permitir que exista un muro invisible que fragmente estas tierras. España es el sujeto de todas las oraciones de este párrafo; y no es baladí.
En esta época histórica que nos toca vivir, todavía quedan habitantes en las regiones que parieron a España. No obstante, mañana podrá ser tarde. Tal vez, mi pueblo, en el que Juan II celebró cortes, se desvanezca. Y en ese momento, todos habremos perdido. No solo los hijos de Paradinas; sino también los que no lo han pisado nunca. Habremos perdido uno de los diamantes que custodia España. Y lo mismo sucederá cuando el único vecino de Illán de Vacas se vaya.
Muchos sostienen que los nuevos tiempos soplan en la dirección opuesta. Pero, ¿cuándo soplaron a favor? No les voy a engañar: no soy ningún cargo de responsabilidad que pueda trocar esta situación. Soy algo más: soy un soñador. Atrévanse a soñar y a desafiar a las dogmáticas y matemáticas profecías de INE. Está en nuestras manos dar la vuelta a nuestras tierras. Es el momento de que el canto que entonen los descendientes de la naturaleza se eleve al zarco cielo y se sumerja en calcinante infierno, y su cadencia se extienda por todos los prados y montes. Es el momento de los pueblos. Es el momento de mi pueblo. Es el momento de su pueblo. Es el momento de su provincia. Es el momento de León.
Quizás, los tiempos han cambiado. Sin embargo, las letras de Labordeta en esa canción bautizada como “Todos repiten lo mismo” gozan de más actualidad que nunca. Tampoco ha perdido vigencia ese tándem manchego compuesto por un hidalgo y un labriego.
PD: Dedicado a mis padres y a mis tíos, y a todos aquellos que tuvieron que abandonar su cuna y sus raíces para conseguir el “pan de cada día”.






