Redacción
Miércoles, 22 de Mayo de 2013
Un día para la nostalgia y buena camaradería entre los ex alumnos del 'Blanco de Cela'
El pasado sábado, día 18, tuvo lugar en Astorga la ya tradicional reunión anual de ex-alumnos y ex-profesores del Colegio Blanco de Cela. El grupo, de casi 40 personas, asistió a una misa en la Iglesia de los PP. Redentoristas, para después continuar con una visita cultural al Palacio Episcopal. Allí fueron recibidos por el director del mismo, José Fernández, que les acompañó y les sirvió de guía mientras recorrían las diferentes estancias del mismo, explicándoles de forma amena y pormenorizada todos los detalles históricos, artísticos y arquitectónicos del edificio.
Una vez terminada la visita, el grupo se dirigió a un céntrico restaurante de la ciudad para disfrutar de una comida de hermandad, en un ambiente distendido, que propició la renovación de los lazos de amistad y buena voluntad entre personas de edades comprendidas entre los treinta y pocos hasta más de los noventa. Después de una prolongada sobremesa, el acto finalizó a media tarde con la foto de rigor, eso sí, haciendo votos por repetirlo el próximo año y con el deseo de que nuevas personas se sumen al grupo para compartir las vivencias de la época en que asistían al colegio.
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El pasado sábado, día 18, tuvo lugar en Astorga la ya tradicional reunión anual de ex-alumnos y ex-profesores del Colegio Blanco de Cela. El grupo, de casi 40 personas, asistió a una misa en la Iglesia de los PP. Redentoristas, para después continuar con una visita cultural al Palacio Episcopal. Allí fueron recibidos por el director del mismo, José Fernández, que les acompañó y les sirvió de guía mientras recorrían las diferentes estancias del mismo, explicándoles de forma amena y pormenorizada todos los detalles históricos, artísticos y arquitectónicos del edificio.
Una vez terminada la visita, el grupo se dirigió a un céntrico restaurante de la ciudad para disfrutar de una comida de hermandad, en un ambiente distendido, que propició la renovación de los lazos de amistad y buena voluntad entre personas de edades comprendidas entre los treinta y pocos hasta más de los noventa. Después de una prolongada sobremesa, el acto finalizó a media tarde con la foto de rigor, eso sí, haciendo votos por repetirlo el próximo año y con el deseo de que nuevas personas se sumen al grupo para compartir las vivencias de la época en que asistían al colegio.




