Defendamos Europa
![[Img #28154]](upload/img/periodico/img_28154.jpg)
En los últimos tiempos, desde distintos flancos y debido a distintos intereses, no dejan de lanzarse dardos y amenazas contra Europa. Y, cuando todo ello se hace, se está atentando fundamentalmente contra un proyecto civilizador que nuestro continente viene configurando desde los tiempos clásicos y medievales, y que se concretó, de modo decisivo, en los tiempos modernos, con todas las propuestas de la ilustración, de la revolución francesa, de los derechos humanos y civiles... y con la creación de un nuevo modo de vivir y convivir en sociedad, basado en los principios de dignidad, de tolerancia, de libertad, de fraternidad y de igualdad.
Ese es el proyecto civilizador de Europa, que sigue siendo un ideal para los seres humanos y para las distintas sociedades, respetando, claro está, los modos de ser de las distintas culturas y civilizaciones. Porque la idea de respeto hacia lo otro y hacia los otros forma también parte de la identidad europea y de su proyecto civilizador.
Por ello, las amenazas que sufre Europa, que son de muchos tipos (amenazas terroristas, la del “brexit”, la lanzada por los extremismos para-fascistas surgidos en distintos países del continente, la actitud de la actual administración norteamericana, o los totalitarismos rusos, etc.), no son sino atentados contra ese faro civilizador del mundo que es, que sigue siendo Europa y lo mejor de su historia y de su cultura.
De ahí esa necesidad de defender Europa y todo su proyecto civilizador, que es el nuestro, el de todos; un proyecto civilizador que es el de los ciudadanos, que es la suma de la cultura clásica greco-latina, de las raíces cristianas, del humanismo renacentista, de los postulados de la ilustración, de los valores de la revolución francesa, de los ideales románticos, de los derechos del hombre y de la mujer, de los derechos civiles de todos y para todos, de esa actitud de acogida y abierta hacia los que huyen de hambrunas, terrores, guerras, indigencias...
¿Y nos parece poco? Es mucho, es lo máximo que nuestra civilización ha alcanzado y es lo que nos humaniza y nos hace a todos mejores, como individuos y como sociedades. De ahí la necesidad, en este momento histórico, de defender Europa y todo lo que significa.
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En los últimos tiempos, desde distintos flancos y debido a distintos intereses, no dejan de lanzarse dardos y amenazas contra Europa. Y, cuando todo ello se hace, se está atentando fundamentalmente contra un proyecto civilizador que nuestro continente viene configurando desde los tiempos clásicos y medievales, y que se concretó, de modo decisivo, en los tiempos modernos, con todas las propuestas de la ilustración, de la revolución francesa, de los derechos humanos y civiles... y con la creación de un nuevo modo de vivir y convivir en sociedad, basado en los principios de dignidad, de tolerancia, de libertad, de fraternidad y de igualdad.
Ese es el proyecto civilizador de Europa, que sigue siendo un ideal para los seres humanos y para las distintas sociedades, respetando, claro está, los modos de ser de las distintas culturas y civilizaciones. Porque la idea de respeto hacia lo otro y hacia los otros forma también parte de la identidad europea y de su proyecto civilizador.
Por ello, las amenazas que sufre Europa, que son de muchos tipos (amenazas terroristas, la del “brexit”, la lanzada por los extremismos para-fascistas surgidos en distintos países del continente, la actitud de la actual administración norteamericana, o los totalitarismos rusos, etc.), no son sino atentados contra ese faro civilizador del mundo que es, que sigue siendo Europa y lo mejor de su historia y de su cultura.
De ahí esa necesidad de defender Europa y todo su proyecto civilizador, que es el nuestro, el de todos; un proyecto civilizador que es el de los ciudadanos, que es la suma de la cultura clásica greco-latina, de las raíces cristianas, del humanismo renacentista, de los postulados de la ilustración, de los valores de la revolución francesa, de los ideales románticos, de los derechos del hombre y de la mujer, de los derechos civiles de todos y para todos, de esa actitud de acogida y abierta hacia los que huyen de hambrunas, terrores, guerras, indigencias...
¿Y nos parece poco? Es mucho, es lo máximo que nuestra civilización ha alcanzado y es lo que nos humaniza y nos hace a todos mejores, como individuos y como sociedades. De ahí la necesidad, en este momento histórico, de defender Europa y todo lo que significa.






