Max Alonso
Sábado, 28 de Julio de 2018

Julio de justicia o el mes del esperpento

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No por aquello de antes que por el calor se decía que el sol era de justicia, sino por la otra Justicia, la de la ciega de la balanza. Comenzó el mes con el martes negro, día tres, en el que la Policía tomó el Ayuntamiento de Astorga. Una funcionaria al ver el comienzo de la ocupación se atrevió a preguntarle a un policía que qué ocurría y el policía le contestó. “Venimos a deteneros”. Y casi. Pudieron llevarse a todos los funcionarios municipales y a todos los astorganos que para eso está la Justicia y esos son sus poderes. Afortunadamente las cosas por aquí no son como fueron por Barcelona. Los independentistas hubo días que hicieron lo que quisieron en plan algarada y los malos, según los mismos, fueron los policías. Mientras allí llega la luz, que necesario es que llegue y los hechos se aclaren, nos conformaremos con lo nuestro, que para nosotros bastante tenemos.


Se llevaron detenido al alcalde y a tres concejales y nadie les privó de pasar una noche en los calabozos policiales hasta pasar a disposición de la jueza de guardia cuando a la mañana siguiente apareció. Lo que realmente ha ocurrido seguimos sin saberlo, porque de los cincuenta ayuntamientos investigados ninguno vivió lo del de Astorga, y todavía sigue sin saberse lo que realmente ha ocurrido, al estar bajo el secreto del sumario. 


Se especuló que la cuestión venía por los semáforos. Paradójico sería esto en una ciudad que no pasa de tener una docena y  tiene un  presupuesto de diez millones de euros al año, con lo que ‘nuestros corruptos’, suponiendo que se lo hubieran llevado todo, no podían más que con esa cantidad, que tan poco es para las cuentas de la corrupción que se manejan. Luego se fue deduciendo que si por adjudicaciones mal hechas, es decir, que sin que el dinero haya sido robado, y no se ha precisado más que unas obras deportivas, exactamente tres, cuyos importes sumados no llegan a los doscientos mil euros, más otras dos muy menores en legislatura anterior. A lo que parece y mientras no se dé otra información, poco montante parece para tamaña desmesura, que más parece parodia y esperpento cuando las cantidades robadas por otros lares son siempre millonarias y para colmo la oposición pidiendo sus cabezas como en los asuntos serios.

 

Si se trata de un mero delito administrativo no parece adecuado meter a nuestros munícipes en las corrientes de la moda de la corrupción y mucho menos en la forma que se ha hecho, con coro de plañideras incluido.

 

Al parecer el tema es de más calado según las informaciones publicadas por iLeón y Astorga Redacción ya que parece, por la documentación incautada, que también se investigan contrataciones con otros constructores y el asunto de las basuras, por lo que se impone abrir una pausa de espera. En esta situación anómala tanto IU como el PSOE en su función fiscalizadora del Ayuntamiento, piden explicaciones a sus compañeros de Corporación, ante lo que consideran una situación tan confusa como grave. Quizá IU, sumida en el espíritu de lo que José Antonio Labordeta calificaba de ‘izquierda depresiva’, va más allá presumiendo delitos y precipitando la necesidad de quedarse sin hacer nada, actitud que para ellos ya  no es excusa sino justificación.

 

Todo esto en este meteorológicamente irregular mes de julio, ha hecho sentir más que un calor de justicia la Justicia caliente que municipalmente lo ha dominado, brindando una imagen de la ciudad al resto de España que, por supuesto, necesita aclaración, y no quedará más remedio que esperar pacientemente. La película, con una escena inicial apabullante, no ha hecho nada más que comenzar (Toma del Ayuntamiento con grandes furgones negros, chalecos antibalas, encierro y aislamiento de las autoridades municipales, presentación ante el Juzgado cuando se reinició el horario funcionarial). Ya veremos si era realista o se queda en esperpéntica astracanada. Algo así como lo que sucedió con la detención de Rodrigo Rato que tanto tuvo por sorprendente pero veremos cómo termina, si termina y no hemos fenecido antes, con los ‘pujoles’ antes de que llegara el silencio o como ocurrió con el funesto  caso de Miguel Blesa. La cuestión no está en el comienzo sino en el final.

 

Lo que sí es cierto es que los munícipes han merecido la determinación judicial de investigados, como consecuencia, al parecer, de unas largas escuchas telefónicas que muy bien pudieran deberse a fantasmadas, que habrá que probar. Las medidas cautelares acordadas son las mínimas, por lo que cobra todo su sentido la presunción de inocencia. Muy bien pudiera pasar que cuando llegue la sentencia el caso se quede en nada. No olvidemos que cuando la Justicia es lenta, como lo es, no es justicia y no aprovechemos para cargar el carro del molinero con patatas con la disculpa de que va al molino, que no sólo con eso se asan aunque haga tanto calor. El daño infrigido puede quedar por encima de la sentencia y hay que recordar la ya vieja afirmación de que todo español debidamente investigado puede ser acreedor de diez años de prisión. Que no sean peores los lodos que nos quedaron por apagarlo.

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