Llanto por Pescaíto
![[Img #38845]](upload/img/periodico/img_38845.jpg)
La grandeza de un artista se mide a veces en pequeños detalles. Un gran artista, Cristóbal Halffter, acaba de estrenar en Villafranca del Bierzo una breve pieza para violonchelo con el título de Llanto por Pescaíto, inspirada en el asesinato del niño Gabriel Cruz en Almería el pasado mes de febrero. Al parecer, el músico se sintió tan conmocionado por la noticia, que en dos días empezó y concluyó esta obra que lleva el hermoso subtítulo de ‘Sonidos para el nacimiento de un ángel’, pues que de ángeles y demonios va la conmovedora historia.
Al otro extremo del arco ético y estético de Halffter, un intelectual miserable, hoy elevado a las alturas de un importantísimo cargo político por gracia del gobierno actual, entendió de otro modo esa historia. En su opinión, ni el ángel era tan ángel ?al fin y al cabo “un niño que sufre una desgracia”, en sus propias palabras? ni por supuesto el demonio era tan demonio sino tan solo una víctima del “capitalismo ebrio”, también en sus propias y casi increíbles palabras. De esta suerte, lo que podía haber sido el pretexto de una tierna elegía para un poeta cabal tanto en lo ético como en lo estético terminó reducido a un asunto que podía explicarse fácilmente desde una sociología de baratillo: nadie es malo ni bueno en sí mismo, la sociedad es a la postre la gran culpable, todos los días mueren miles de niños en el mundo, no se puede demonizar a los criminales, etc. La tesis de este individuo, conocido en los medios por su sectarismo, venía a resumirse, en fin, en esa estúpida y extendida consigna de que “todos somos Fulano o Fulana”, y en lugar de Fulana ponga el lector el nombre de la asesina en cuestión, o sea el demonio. Del ángel para qué hablar.
Pues bien, Cristóbal Halffter, nuestro más alto compositor vivo, no ha querido hablarnos del demonio sino del ángel, y lo ha hecho, como mejor él sabe hacerlo, a través de una sobria y estremecedora partitura, cuya interpretación ha corrido a cargo del chelista Iagoba Fanlo. Ningún instrumento más apropiado que el chelo, por la honda gravedad de sus registros, para encauzar esta elegía musical por Gabriel el Pescaíto. En los poco más de ocho minutos que dura la pieza –escúchenla en Youtube– se encierra la más grande lección que el arte puede dar a políticos mediocres y sociólogos de medio pelo: saber transmitir las emociones, el dolor en este caso, pues que así –en los memorables versos de Garcilaso–, «celebrándose irá, y aquel sonido / hará parar las aguas del olvido».
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La grandeza de un artista se mide a veces en pequeños detalles. Un gran artista, Cristóbal Halffter, acaba de estrenar en Villafranca del Bierzo una breve pieza para violonchelo con el título de Llanto por Pescaíto, inspirada en el asesinato del niño Gabriel Cruz en Almería el pasado mes de febrero. Al parecer, el músico se sintió tan conmocionado por la noticia, que en dos días empezó y concluyó esta obra que lleva el hermoso subtítulo de ‘Sonidos para el nacimiento de un ángel’, pues que de ángeles y demonios va la conmovedora historia.
Al otro extremo del arco ético y estético de Halffter, un intelectual miserable, hoy elevado a las alturas de un importantísimo cargo político por gracia del gobierno actual, entendió de otro modo esa historia. En su opinión, ni el ángel era tan ángel ?al fin y al cabo “un niño que sufre una desgracia”, en sus propias palabras? ni por supuesto el demonio era tan demonio sino tan solo una víctima del “capitalismo ebrio”, también en sus propias y casi increíbles palabras. De esta suerte, lo que podía haber sido el pretexto de una tierna elegía para un poeta cabal tanto en lo ético como en lo estético terminó reducido a un asunto que podía explicarse fácilmente desde una sociología de baratillo: nadie es malo ni bueno en sí mismo, la sociedad es a la postre la gran culpable, todos los días mueren miles de niños en el mundo, no se puede demonizar a los criminales, etc. La tesis de este individuo, conocido en los medios por su sectarismo, venía a resumirse, en fin, en esa estúpida y extendida consigna de que “todos somos Fulano o Fulana”, y en lugar de Fulana ponga el lector el nombre de la asesina en cuestión, o sea el demonio. Del ángel para qué hablar.
Pues bien, Cristóbal Halffter, nuestro más alto compositor vivo, no ha querido hablarnos del demonio sino del ángel, y lo ha hecho, como mejor él sabe hacerlo, a través de una sobria y estremecedora partitura, cuya interpretación ha corrido a cargo del chelista Iagoba Fanlo. Ningún instrumento más apropiado que el chelo, por la honda gravedad de sus registros, para encauzar esta elegía musical por Gabriel el Pescaíto. En los poco más de ocho minutos que dura la pieza –escúchenla en Youtube– se encierra la más grande lección que el arte puede dar a políticos mediocres y sociólogos de medio pelo: saber transmitir las emociones, el dolor en este caso, pues que así –en los memorables versos de Garcilaso–, «celebrándose irá, y aquel sonido / hará parar las aguas del olvido».






