No sé si sabes
![[Img #39003]](upload/img/periodico/img_39003.jpg)
No sé si sabes que ella, antes de que el mundo tuviese forma, antes de que los colores dejasen un rastro en alguna retina, mucho antes: ella te amaba.
No sé si sabes que, aun sin llamarte, te llamaba, aunque no sabía tu nombre, ni existían los nombres de los nombres, ni veía tu rostro, ni indagaba tu procedencia…
No sé si sabes que cuando las palabras se buscaban para abrazarse y comprenderse, cuando los verbos no pensaban ni en conjugarse y los números ni restaban ni sumaban, mucho antes de la lengua y la aritmética: ella te amaba.
No sé si sabes que ella te enamoraba cuando a los árboles les comenzaban a brotar las hojas, y las flores tenían perfume, como los sentimientos: ella, insistentemente, seguía en su batalla y tú no sabías de su existencia.
Cuando las cumbres rugieron desde los abismos de la tierra y nadie podía leer ni el rastro de una estrella, cuando ni siquiera el sol daba luz, ni así se nombraba: tú ya la amabas.
Y la amabas porque anterior a todo, desde el inicio de los tiempos, tenías un alma anhelante y hermosa que procuraba otra alma igual que la tuya.
No sé si sabes lo mucho que te buscó, las noches en vela imaginando el encuentro, el abrazo postergado, la melodía incesante que brotaba desde el interior de la sinrazón, inexplicablemente, pero sonaba cerca de su oído creyendo que era tu voz la que sonaba. Ella sin preguntarse nada, simplemente, te amaba.
No la dejes caer, como caen las hermosas flores de un búcaro cuando el ocaso decide poner fin a su belleza. No la dejes caer, es tan frágil que el hálito de un suspiro podría eclipsarla para siempre, y yo, no sabría vivir sin su perfume, sin su sonrisa, sin la dádiva hermosa de su eterna amistad.
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No sé si sabes que ella, antes de que el mundo tuviese forma, antes de que los colores dejasen un rastro en alguna retina, mucho antes: ella te amaba.
No sé si sabes que, aun sin llamarte, te llamaba, aunque no sabía tu nombre, ni existían los nombres de los nombres, ni veía tu rostro, ni indagaba tu procedencia…
No sé si sabes que cuando las palabras se buscaban para abrazarse y comprenderse, cuando los verbos no pensaban ni en conjugarse y los números ni restaban ni sumaban, mucho antes de la lengua y la aritmética: ella te amaba.
No sé si sabes que ella te enamoraba cuando a los árboles les comenzaban a brotar las hojas, y las flores tenían perfume, como los sentimientos: ella, insistentemente, seguía en su batalla y tú no sabías de su existencia.
Cuando las cumbres rugieron desde los abismos de la tierra y nadie podía leer ni el rastro de una estrella, cuando ni siquiera el sol daba luz, ni así se nombraba: tú ya la amabas.
Y la amabas porque anterior a todo, desde el inicio de los tiempos, tenías un alma anhelante y hermosa que procuraba otra alma igual que la tuya.
No sé si sabes lo mucho que te buscó, las noches en vela imaginando el encuentro, el abrazo postergado, la melodía incesante que brotaba desde el interior de la sinrazón, inexplicablemente, pero sonaba cerca de su oído creyendo que era tu voz la que sonaba. Ella sin preguntarse nada, simplemente, te amaba.
No la dejes caer, como caen las hermosas flores de un búcaro cuando el ocaso decide poner fin a su belleza. No la dejes caer, es tan frágil que el hálito de un suspiro podría eclipsarla para siempre, y yo, no sabría vivir sin su perfume, sin su sonrisa, sin la dádiva hermosa de su eterna amistad.






