Lorenzo López Trigal
Sábado, 13 de Octubre de 2018

Minería leonesa: impactos y acciones

 

 

 

La historia de la minería leonesa a partir de la segunda mitad del siglo XIX ha estado centrada en el carbón, si bien ha habido otros minerales, explotados de modo coyuntural en algún periodo, como la extracción de plomo y cinc, talco, wolframio y hierro (San Miguel de las Dueñas y Astorga). De todas estas labores han restado escombreras, instalaciones sin uso, impactos muy focalizados y riesgos de hundimiento de poblados. Las cicatrices mineras en el paisaje, sumadas a las múltiples ‘médulas’ de la extracción antigua más la cantería y las explotaciones de pizarra, son visibles en el territorio de media provincia y delatan radicalmente esta actividad. Sin embargo, la explotación continuada de cielos abiertos de carbón han dejado las mayores cicatrices e impactos ambientales, que persistirán en el tiempo, con valles enteros ‘mudados de uso y aspecto’ como algunos tramos de valles bercianos y montañeses.

 

Las explotaciones mineras de carbón han contribuido también a la llegada de una población de aluvión inmigrada desde algunas regiones de España (andaluces y extremeños) o de los primeros inmigrantes extranjeros en los años 1970 y 1980 (portugueses y caboverdianos), así como la construcción de un hábitat minero, a menudo de vivienda precaria, e infraestructuras ferroviarias carboneras, la urbanización de áreas rurales donde se asientan las explotaciones e impulso de ciertas poblaciones mineras vecinas, la recuperación de aldeas y pueblos en declive y la formación de nuevos poblados, pero también, no se olviden, se han de superar las ligaduras estrechas de las administraciones locales con las empresas del sector (en especial, Hulleras de Sabero, MSP, Hullera Vasco-Leonesa) y de los mismos trabajadores mineros en cuanto a su dependencia de vivienda y de empleo para sus hijos varones. 

 

Esta caracterización minera nos aproxima a la situación actual que muestra un elevado grado de dependencia y sensibilización de la población leonesa afectada ante la crisis terminal carbonera. A estas alturas, el proceso sostenido de declive de la actividad y empleabilidad de la explotación del carbón, a pesar de las concesiones anteriores realizadas a los cielos abiertos, ha desembocado en la caída radical del empleo, que medidas como el aplazamiento del cierre de las empresas térmicas poco puede amortiguar, ya que generan más contaminación y apenas empleos.

 

El efecto del cierre de las explotaciones de carbón es de por sí muy negativo, como en toda actividad empresarial, y tiene efectos difusos en el ámbito poblacional y territorial de los núcleos mineros y aún de localidades vecinas como Ponferrada. De ahí que haya que recuperar las acciones territoriales emprendidas en el plan MINER anterior y repensar estrategias de desarrollo y reactivación en cuanto a infraestructuras de comunicación pendientes, el desarrollo económico y, sobre todo, la recuperación y valorización medioambiental, que haga frente también a las escombreras y labores de los cielos abiertos que son, al final, un desastre ecológico e incompatibles con otras actividades y la calidad de vida de las poblaciones. Pero estas acciones han de orientarse a escala de las localidades de las cuencas carboneras y, a la vez, a un nivel supramunicipal para frenar la actual despoblación y revitalizar, al menos, la funcionalidad central de provisión de servicios de las localidades mayores como Bembibre, Villablino, La Robla o Cistierna. 

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