Repensando Iberia

Este largo fin de semana pasado llamado ‘puente del Pilar’, que no mantenía estructura de puente aunque sí de pilar, estuve invitada a un seminario en Portugal sobre: Repensar Iberia.
Una idea muy atractiva y emocionalmente interesante. Se trataba de establecer una discusión abierta sobre el concepto de Iberia como una entidad con intereses comunes. Intereses culturales, socioeconómicos y políticos.
La propuesta por la que se lanzan estos pensadores ibéricos es la de llegar a establecer espacios de diálogo que lleven a construir una posición conjunta de los dos países que conforman la Península Ibérica para actuar frente a la Unión Europea e incluso ante las comunidades iberoamericanas.
Viviendo como estamos en una rabiosa ola separatista este movimiento ilustrado apuesta por todo lo contrario a individualismos. Su desafío es trabajar por la unión ya que es notorio que la unión hace la fuerza y también el enriquecimiento (eso que no ven los catalanes). Y con esta idea proponen que España y Portugal, países con muchas más afinidades que disparidades (no sólo históricas) podrían unir sus potencialidades para afrontar los retos internacionales con una posición más fuerte y de mayor peso en el contexto europeo y más allá.
Se presentaron muchas propuestas de historiadores, economistas, políticos, filósofos y escritores portugueses, gallegos, catalanes, madrileños… un encuentro muy rico e interesante por su diversidad y calidad intelectual de ponentes y de ponencias.
El catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona Antón Costas, por ejemplo, exponía la oportunidad que en este momento podría tener esta hipotética entidad ibérica. Europa, decía el profesor, tiene tres patas fundamentales: Inglaterra, Francia y Alemania. Cuando el Reino Unido quede fuera con su Brexit a Europa le va a faltar una pata para sostenerse, ya que con dos patas no se sostiene un taburete. Descartaba Italia por su situación poco sólida y tampoco veía a Polonia como factible (los dos países posibles de sustitución sostenible, según afirmaba), así que él cree que es la oportunidad para que España y Portugal unidos (en sus propuestas e intereses) puedan formar la tercera pata que sostenga con fortaleza el asiento europeo. Se trata de una propuesta de gran desafío porque para que Iberia sea una realidad con predicamento exterior primero tienen que unirse los dos países, y para unirse antes tienen que llegar a un entendimiento, y para llegar a un entendimiento es necesario que empiecen a hablarse e intercambiarse conocimientos y deseos.
Llegar a la tercera pata ibérica parece que el recorrido es algo largo y quizás sinuoso, pero… nunca digas nunca jamás.
La convocatoria de este interesante think tank (laboratorio de ideas, o, literalmente: tanque de pensamiento) la hizo La Fundación de la Casa de Mateus, dedicada desde los años 1970 a reflexionar sobre los problemas políticos y sociales de la sociedad portuguesa. Y en el magnífico palacio de Mateus, construido en el s.XVIII, se desarrolló el seminario a lo largo de los días 12,13 y 14 de octubre. El seminario estuvo coordinado por Teresa Albuquerque directora de la Fundación, hija del conde de Villa Real Fernando Albuquerque, propietario de la Casa de Mateus, y por el catedrático e historiador gallego Ramón Villares.
Y aquí hago un inciso para hacer una conexión directa Casa de Mateus-Astorga. La madre de Teresa Albuquerque, Mª Emilia Rodriguez de Cela, pertenece a una familia de importante tradición astorgana.
Teresa defiende la utilidad de los Think tanks como potencial para avanzar en los diferentes temas que atañen a la sociedad. “Se trata de reunir personas de peso intelectual para pensar sin agenda específica. Puede estar elegido el tema pero la agenda está en abierto para que se pueda elaborar en conjunto una idea nueva. Hay muchos think tanks con enorme influencia después en las políticas.”
“En este proyecto de Repensar Iberia hay varias organizaciones que se cruzan. Siempre son varias. En este caso tenemos el Consello da Cultura Galega que promocionó con nosotros este fin de semana, y muchos otros que se cruzaron. Cada una de estas personas representa una red específica de relaciones lo que puede facilitar una amplia difusión de la conclusión a la que se llegue aquí. Una idea que se genere aquí puede tener una amplitud muy muy grande. Si se ve el perfil de las personas que están participando puede medirse el potencial impacto de cualquier idea que pueda generarse.”
Evidentemente los ponentes son muy bien elegidos para que las buenas idas surjan a borbotones de sus privilegiados cerebros y circulen ágiles y activas por las mentes dirigentes. En este caso doy fe de la altura de las mentes ilustradas que propusieron sus ideas en este encuentro.
Yo, naturalmente, asistí de oyente. Mi intelecto no alcanza los confines adecuados para esos fines. Y como participante pasiva aprendí muchísimo, conocí a personas fantásticas y disfrute enormemente de un entorno envidiable.
Ciertamente Portugal y España tienen una labor importante que hacer como parte del territorio particular que es la Península Ibérica. En primer lugar mirarse a la cara y luego reconocerse para poder presentarse del brazo ante las otras potencias. ‘Todos a una’ como en Fuente Ovejuna. Sin duda saldríamos más gananciosos que en solitario, pero qué difícil es siempre ‘ponerse de acuerdo’.
¿Llegaremos a aprovechar a nuestro favor este dichoso Brexit británico y, como Iberia, hacernos con la tercera pata de sostenibilidad de Europa? Hummm.
O témpora, o mores

Este largo fin de semana pasado llamado ‘puente del Pilar’, que no mantenía estructura de puente aunque sí de pilar, estuve invitada a un seminario en Portugal sobre: Repensar Iberia.
Una idea muy atractiva y emocionalmente interesante. Se trataba de establecer una discusión abierta sobre el concepto de Iberia como una entidad con intereses comunes. Intereses culturales, socioeconómicos y políticos.
La propuesta por la que se lanzan estos pensadores ibéricos es la de llegar a establecer espacios de diálogo que lleven a construir una posición conjunta de los dos países que conforman la Península Ibérica para actuar frente a la Unión Europea e incluso ante las comunidades iberoamericanas.
Viviendo como estamos en una rabiosa ola separatista este movimiento ilustrado apuesta por todo lo contrario a individualismos. Su desafío es trabajar por la unión ya que es notorio que la unión hace la fuerza y también el enriquecimiento (eso que no ven los catalanes). Y con esta idea proponen que España y Portugal, países con muchas más afinidades que disparidades (no sólo históricas) podrían unir sus potencialidades para afrontar los retos internacionales con una posición más fuerte y de mayor peso en el contexto europeo y más allá.
Se presentaron muchas propuestas de historiadores, economistas, políticos, filósofos y escritores portugueses, gallegos, catalanes, madrileños… un encuentro muy rico e interesante por su diversidad y calidad intelectual de ponentes y de ponencias.
El catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona Antón Costas, por ejemplo, exponía la oportunidad que en este momento podría tener esta hipotética entidad ibérica. Europa, decía el profesor, tiene tres patas fundamentales: Inglaterra, Francia y Alemania. Cuando el Reino Unido quede fuera con su Brexit a Europa le va a faltar una pata para sostenerse, ya que con dos patas no se sostiene un taburete. Descartaba Italia por su situación poco sólida y tampoco veía a Polonia como factible (los dos países posibles de sustitución sostenible, según afirmaba), así que él cree que es la oportunidad para que España y Portugal unidos (en sus propuestas e intereses) puedan formar la tercera pata que sostenga con fortaleza el asiento europeo. Se trata de una propuesta de gran desafío porque para que Iberia sea una realidad con predicamento exterior primero tienen que unirse los dos países, y para unirse antes tienen que llegar a un entendimiento, y para llegar a un entendimiento es necesario que empiecen a hablarse e intercambiarse conocimientos y deseos.
Llegar a la tercera pata ibérica parece que el recorrido es algo largo y quizás sinuoso, pero… nunca digas nunca jamás.
La convocatoria de este interesante think tank (laboratorio de ideas, o, literalmente: tanque de pensamiento) la hizo La Fundación de la Casa de Mateus, dedicada desde los años 1970 a reflexionar sobre los problemas políticos y sociales de la sociedad portuguesa. Y en el magnífico palacio de Mateus, construido en el s.XVIII, se desarrolló el seminario a lo largo de los días 12,13 y 14 de octubre. El seminario estuvo coordinado por Teresa Albuquerque directora de la Fundación, hija del conde de Villa Real Fernando Albuquerque, propietario de la Casa de Mateus, y por el catedrático e historiador gallego Ramón Villares.
Y aquí hago un inciso para hacer una conexión directa Casa de Mateus-Astorga. La madre de Teresa Albuquerque, Mª Emilia Rodriguez de Cela, pertenece a una familia de importante tradición astorgana.
Teresa defiende la utilidad de los Think tanks como potencial para avanzar en los diferentes temas que atañen a la sociedad. “Se trata de reunir personas de peso intelectual para pensar sin agenda específica. Puede estar elegido el tema pero la agenda está en abierto para que se pueda elaborar en conjunto una idea nueva. Hay muchos think tanks con enorme influencia después en las políticas.”
“En este proyecto de Repensar Iberia hay varias organizaciones que se cruzan. Siempre son varias. En este caso tenemos el Consello da Cultura Galega que promocionó con nosotros este fin de semana, y muchos otros que se cruzaron. Cada una de estas personas representa una red específica de relaciones lo que puede facilitar una amplia difusión de la conclusión a la que se llegue aquí. Una idea que se genere aquí puede tener una amplitud muy muy grande. Si se ve el perfil de las personas que están participando puede medirse el potencial impacto de cualquier idea que pueda generarse.”
Evidentemente los ponentes son muy bien elegidos para que las buenas idas surjan a borbotones de sus privilegiados cerebros y circulen ágiles y activas por las mentes dirigentes. En este caso doy fe de la altura de las mentes ilustradas que propusieron sus ideas en este encuentro.
Yo, naturalmente, asistí de oyente. Mi intelecto no alcanza los confines adecuados para esos fines. Y como participante pasiva aprendí muchísimo, conocí a personas fantásticas y disfrute enormemente de un entorno envidiable.
Ciertamente Portugal y España tienen una labor importante que hacer como parte del territorio particular que es la Península Ibérica. En primer lugar mirarse a la cara y luego reconocerse para poder presentarse del brazo ante las otras potencias. ‘Todos a una’ como en Fuente Ovejuna. Sin duda saldríamos más gananciosos que en solitario, pero qué difícil es siempre ‘ponerse de acuerdo’.
¿Llegaremos a aprovechar a nuestro favor este dichoso Brexit británico y, como Iberia, hacernos con la tercera pata de sostenibilidad de Europa? Hummm.
O témpora, o mores






