El Juzgado de lo Penal de León absuelve a los dos guardias civiles acusados de coacciones en un bar de Carrizo
La sentencia considera que "no hay una prueba de cargo suficiente" para condenar a los dos agentes y que la declaración de la víctima, una de las únicas pruebas contra ellos, "no goza de los requisitos de credibilidad y verosimilitud" necesarios.
![[Img #42332]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/03_2019/1310_guardia_civil_carrizo_ribera.jpg)
Los dos guardias civiles acusados de coacciones, por supuestamente vejar y amenazar a la propietaria y clientes de un bar en Carrizo de la Ribera, han sido absueltos, según la sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de León facilitada por fuentes del TSJCyL.
Los dos acusados, de baja psicológica desde 2014 y para los que la Fiscalía pedía sendas penas de dos años de prisión, negaron los hechos, explicaron que todo se debía a un trama urdida por el sargento que era su superior en esos momentos, y denunciaron que sufrían "acoso laboral" y una "continua persecución".
La sentencia establece que de la declaración de la víctima se concluye que "no resulta con la virtualidad probatoria suficiente para dar por probados los hechos denunciados".
"Su testimonio no goza de los requisitos de credibilidad y verosimilitud y existen datos objetos que ponen en entredicho su declaración e incluso permiten hablar de un móvil espurio, de resentimiento o de venganza", añade.
Durante el juicio, celebrado el pasado 28 de febrero, la denunciante se ratificó en su declaración sobre los hechos ocurridos en la madrugada del 11 de septiembre de 2013, y dio más detalles de las amenazadas y vejaciones sufridas que no desveló en la instrucción previa.
Según la versión que ofreció en el juicio, los dos guardias civiles irrumpieron en su bar, 'El Rincón', diciendo que iban a por ella y entre amenazas e insultos obligaron a los presentes a meterse balas en la boca y a cantar el Cara al Sol (himno de Falange) "en voz muy alta y con el brazo levantado a modo de saludo fascista". Además, explicó que les amenazaron con sus armas reglamentarias y les metieron el cañón de la pistola en la boca, hasta muy adentro", y causaron numerosos destrozos.
La propietaria del establecimiento denunció que uno de los acusados la siguió en una ocasión hasta la cocina y allí la "manoseó" y trató de besarla. En total, según su versión estuvieron en su local desde las 2.00 hasta las 6.00 horas, mientras que los acusados aseguran que apenas fueron quince minutos.
La denunciante explicó que tardó un año en denunciar los hechos por miedo, y ha reconocido que lo hizo animada por el sargento del puesto y un capitán que instruyó la investigación abierta a los dos agentes.
El sargento que era el superior de los dos agentes afirmó en el juicio que tenía conocimiento de su comportamiento "irregular" por comentarios anónimos que le habían llegado y negó cualquier interés personal en ir contra ellos.
El abogado de los encausados insistió en que nunca se localizó a los cuatro supuestos clientes que había en el local porque, tal y como sostuvieron los procesados, "cuando entraron los guardias civiles solo estaba la propietaria a la que informaron de que estaba sobrepasando la hora de cierre y que el local olía a tabaco".
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Los dos guardias civiles acusados de coacciones, por supuestamente vejar y amenazar a la propietaria y clientes de un bar en Carrizo de la Ribera, han sido absueltos, según la sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de León facilitada por fuentes del TSJCyL.
Los dos acusados, de baja psicológica desde 2014 y para los que la Fiscalía pedía sendas penas de dos años de prisión, negaron los hechos, explicaron que todo se debía a un trama urdida por el sargento que era su superior en esos momentos, y denunciaron que sufrían "acoso laboral" y una "continua persecución".
La sentencia establece que de la declaración de la víctima se concluye que "no resulta con la virtualidad probatoria suficiente para dar por probados los hechos denunciados".
"Su testimonio no goza de los requisitos de credibilidad y verosimilitud y existen datos objetos que ponen en entredicho su declaración e incluso permiten hablar de un móvil espurio, de resentimiento o de venganza", añade.
Durante el juicio, celebrado el pasado 28 de febrero, la denunciante se ratificó en su declaración sobre los hechos ocurridos en la madrugada del 11 de septiembre de 2013, y dio más detalles de las amenazadas y vejaciones sufridas que no desveló en la instrucción previa.
Según la versión que ofreció en el juicio, los dos guardias civiles irrumpieron en su bar, 'El Rincón', diciendo que iban a por ella y entre amenazas e insultos obligaron a los presentes a meterse balas en la boca y a cantar el Cara al Sol (himno de Falange) "en voz muy alta y con el brazo levantado a modo de saludo fascista". Además, explicó que les amenazaron con sus armas reglamentarias y les metieron el cañón de la pistola en la boca, hasta muy adentro", y causaron numerosos destrozos.
La propietaria del establecimiento denunció que uno de los acusados la siguió en una ocasión hasta la cocina y allí la "manoseó" y trató de besarla. En total, según su versión estuvieron en su local desde las 2.00 hasta las 6.00 horas, mientras que los acusados aseguran que apenas fueron quince minutos.
La denunciante explicó que tardó un año en denunciar los hechos por miedo, y ha reconocido que lo hizo animada por el sargento del puesto y un capitán que instruyó la investigación abierta a los dos agentes.
El sargento que era el superior de los dos agentes afirmó en el juicio que tenía conocimiento de su comportamiento "irregular" por comentarios anónimos que le habían llegado y negó cualquier interés personal en ir contra ellos.
El abogado de los encausados insistió en que nunca se localizó a los cuatro supuestos clientes que había en el local porque, tal y como sostuvieron los procesados, "cuando entraron los guardias civiles solo estaba la propietaria a la que informaron de que estaba sobrepasando la hora de cierre y que el local olía a tabaco".







