Juan Antonio Cordero Alonso
Sábado, 13 de Julio de 2019

Nobleza obliga

 

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El día 1 de junio de 2017 publiqué en este mismo medio un artículo titulado ‘Una cutrez vial’ donde ponía el foco en la no acera de la Calle del Jardín de Astorga. Un par de años después veo que se ha corregido el error y se ha arreglado ese entuerto viario que venía durando ya varios años.

 

Aunque consciente de que las probabilidades de influencia de un escrito en las decisiones de la Casona son pocos -el histórico es largo y contundente-, a mi me gusta pensar que sí. Que sí ha influido quiero decir, aunque solo sea un poquito y perdóneseme la inmodestia que para eso estamos hechos de carne.

 

El caso es que con la misma libertad que señalé el agravio callejero quiero ahora agradecer su arreglo al Alcalde, al que corresponda, al saliente (lo más probable y razonable), gracias, o al entrante (si es que fuera tan rápido como el rayo), bienvenido. Al Alcalde de Astorga, a esa institución que, más allá de los partidismos e incluso de las ideologías debe deberse a los astorganos, a la mayor parte de ellos.

 

Y tras el agradecimiento, y aprovechando que estamos en los inicios de una nueva andadura, me gustaría utilizar estas líneas para escribirle, a modo de carta a los Reyes Magos, unas letras a nuestros nuevos representantes consistoriales.

 

Se acercan tiempos de pactos, de pactos no sólo con los de la misma cuerda, que son preferibles y deseables pero no siempre posibles. Se acerca la cultura de pactos sin cordones sanitarios. Ahora, cuando los inventores de dichos cordones están probando los efectos de su propia pócima, hemos de denunciar tanto a los autores con copyright del artefacto como a los emuladores del mismo. A los primeros por encender la mecha y a los segundos por engañarnos y supeditar millones de votos a las decisiones de un césar y unos cuantos monaguillos.

 

Ha habido unas votaciones. Ha habido problemas con el recuento y los Tribunales han respondido a las quejas y las reclamaciones. Fin de la pantalla.

 

Ahora desde el nuevo Ayuntamiento toca pactar y mandar, sin soberbia, sin acritud, sin revanchismo, en positivo. Hay mucho campo donde hacerlo y cuantas más fuerzas tiren del carro en la misma dirección, mejor. No sobra nadie.

 

Priorizar las actuaciones sin olvidarnos de la gran asignatura pendiente, que va más allá de reforzar la Cultura, espacio donde se han logrado altas cotas de eficiencia.

 

La gran asignatura pendiente de Astorga (y no solo de ella) se llama ‘Diez mil’. Ese es el gran reto porque por debajo de 10000 habitantes la ciudad puede estar empezando a desaparecer. Primero lo habrán hecho el Juzgado, la Policía, el Registro, el Ambulatorio, después tal vez la Escuela de Música, el Cuartel, la Escuela Oficial de Idiomas… Después, poco a poco, lo irá haciendo todo lo demás.

 

Priorizar el anclaje de la población joven al territorio, priorizar el trabajo autónomo reforzando la tecnología y las comunicaciones, priorizar el empadronamiento de gente que algún día se fue de Astorga, pero no del todo, y a la que tal vez no le importe volver aunque sea, de momento, sólo nominalmente, y tantas otras cosas. Todo ello sin dejar de abrirse al turismo ni dejar de potenciar la cultura… pero analizando muy bien los costos, porque el dinero público, no solo no es que no sea de nadie, sino que es de todos.

 

Pasar la página del ‘enredo’ y dejar de ‘enredarse’. Hacer de la transparencia una máxima más que un eslogan, dar al concepto ‘nosotros’ un contenido más inclusivo que frentista, a la palabra dada una promesa más que un incumplimiento futuro, superar la superioridad moral con una moralidad más llana, asequible, cercana y simple.

 

Todo un ‘desideratum’ para el nuevo Ayuntamiento en el cual deben actuar los órganos de gobierno en calidad de tales y también la oposición como contrapeso o contrapoder señalando los fallos, negligencias, oscurantismos… e incluso aplaudiendo las acciones de gobierno con las que puedan coincidir.

 

Gestos humanos que dignificarían el oficio de nuestros administradores… tan cargado de desencanto, de usos no correctos y abusos, de prácticas irregulares, de mercadeo, etc.

 

Suya es la palabra, señores regidores. Nuestra, la observancia y la mirada atenta a lo dicen y sobre todo a lo que hacen y cómo lo hacen… De todo ello les mantendremos debidamente informados.

 

 

 

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