Abel Aparicio
Sábado, 19 de Octubre de 2019

Cruz de Fierro, epicentro místico / Por Abel Aparicio

Hay lugares en los que te invade una extraña sensación de felicidad  y no sabes explicar muy bien el porqué. En ellos coexiste una mezcla entre lo paisajístico y lo simbólico acompañado, vamos a decirlo, de cierto misticismo. En mi caso hay cuatro emplazamientos: la Cruz de Fierro en Foncebadón, el Cueto San Bartolo o Cuetu los frailes en La Cepeda, el Llagu de Senabria y el Picu Talenu, entre Maragatos y Cabreira.

 

Cuatro rutas en bicicleta nos llevarán a conocer los alrededores de la Cruz de Fierro, uno de mis cuatro lugares predilectos. El origen de este espacio es incierto. Hay teorías que mantienen su origen prerromano, dándole el protagonismo a los ástures que poblaron la zona. Otros, sin embargo, señalan su origen romano. Lo que sí parece estar claro es que a principios del siglo XIGaucelmo, ermitaño de la alberguería de Foncebadón y Manjarín, colocó una cruz en la parte más alta del poste. Este lugar también sirvió de punto de referencia de los segadores gallegos en su caminar hasta los campos leoneses y castellanos. En nuestros días, el montón de piedras en el que se sitúa la cruz crece continuamente, ya que siguiendo la tradición, los peregrinos traen una pequeña piedra de su lugar de origen para depositarla a los pies de la cruz.

 

El Monte Irago albergó un importante concilio en el año 946, tal y como nos cuentan las crónicas, pero a día de hoy quedan muchas dudas por resolver, como las planteadas por Martín Martínez, entre ellas, el lugar exacto de ese concilio y la extensión exacta del Monte Irago. Adentrémonos en este majestuoso enclave y descubramos su magia.

 

 

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Enrique Gil y Carrasco:

«La vertiente oriental de las montañas forma contraste por su desnudez con los campos y colinas de El Bierzo, pero desde la Cruz de Fierro, punto culminante de aquellas alturas, se disfruta de una vista agradable y un horizonte muy extenso».

 

 

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Lucillo-Compludo-Lucillo

 

La primera ruta, de cincuenta y tres kilómetros y mil quinientos metros de desnivelcomienza y finaliza en Lucillo. Este municipio, según datos del INE, es el que cuenta con menos recursos de la provincia de León.Una persona nacida y criada en este pueblo me dijo el día que se publicó la noticia: “eso ya lo sabía yo desde hace muchos años y sin falta de ningún estudio”. Sabiduría popular. Desde Lucillo nos dirigimos a Chana (pueblo en el que en su día vi a unas mujeres filando), Molinaferrera y Pobladura, pueblos estos que conocí hace varios años gracias a Adolfo González, veterinario de mi pueblo y buen conocedor de lo que ahora se denomina mundo rural, expresión que ya de por si denota lejanía. En Pobladura comenzamos una fuerte ascensión que desemboca en un posterior descenso hasta Palacios de Compludo atravesando parajes con nombres en asturllionés tales como las Vallellas, Humeiro, Carballal o LLamerón. En Palacios hablé con una de las cuatro personas que habitan este pueblo a diario y continué el camino hasta Compludo, tierra del Santo Abad Fructuoso, como reza un cartel colocado en el pueblo. Saliendo del pueblo y por carretera llegamos al desvío a la Herrería de Compludo y desde aquí por una fuerte ascensión hasta Carracedo de Compludo, donde un camino nos lleva después de una nueva ascensión y un fuerte descenso hasta Prada de la Sierra. De Prada nos dirigimos a Piedras Albas, Busnadiego y de nuevo en Lucillo, donde finaliza la etapa.

 

 

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Foncebadón: Circular por pueblos (casi abandonados)

 

Esta ruta comienza en la Taberna de Gaia y siguiendo una buena pista pasamos por una especie de mirador desde el que podemos observar L´altuVeiga y Fonfría. Unos metros más adelante tenemos el desvío a Mataveneiru y finalmente un nuevo desvió a Castrillo del Monte, pueblo que actualmente cuenta con dos casas habitadas. Por una bajada paralela a un regato llegamos a Paradasolana, pueblo dividido en dos barrios, Solana y Abesedo. Por un sendero algo abandonado y en fuerte ascensión llegamos a un alto cuya cara sur nos lleva a Folgoso del Monte, pueblo habitado por unas vacas marrones que no te quitan ojo en ningún momento. Desde Folgoso y por un espectacular paraje regado por un arroyo llegamos a la carretera que utilizamos para llegar a El Acebo. A la salida de este pueblo un cartelle da a los peregrinos la bienvenidaa El Bierzo. Justo en ese punto, se abre un camino escoltado por robles y unas vistas grandiosas. A casi diez kilómetros de El Acebo se encuentra Labor del Rey, pueblo del que ya solo quedan algunas ruinas.El tramo final del recorrido lo hacemos de nuevo por la carretera que conduce de Manjarín a la Cruz de Fierro. Desde la cruz llegamos a Foncebadón por el camino de Santiago.

 

 

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Astorga-Mateveneiru-Bembibre

 

Esta ruta comienza en Astorga y sigue el trazado del Camino Francés hasta el desvió a Rabanal Viejo, punto en el que se encontraba el Roble del Peregrino. Subiendo por carretera pasamos por Rabanal Viejo y La Maluenga. Ya por camino, llegamos a las cruces de los mineros muertos en 1951 donde cogemos el desvío a Fonfría, pueblo que en la actualizad cuenta con algunos habitantes y de nuevo varias vacas marrones que siguen atentamente el paso de los visitantes. Desde aquí y por una fuerte bajada llegamos a Poibuenu, anteriormente llamado Poimalo, pueblo que según relata Alberto Moráis en su libro El Monasterio de San Juan de Montealegre contaba con un importante Monasterio. A escasos metros nos encontramos con Mataveneiru, .localidad que se hizo famosa por albergar una de las comunas hippies más grandes de Europa y que este año cumple su treinta aniversario. Por un sendero que se hace imposible de hacer montado en bicicleta, llegamos al Pozo de las Hoyas, San Facundo, San Andrés de las Puentes, Las Ventas de Albares y a Bembibre, donde un tren nos llevará de vuelta a Astorga.

 

 

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Astorga-Andiñuela-Tabladillo-Astorga

En este último recorrido visitamos los pueblos al sureste de la Cruz de Fierro. A través de sesenta kilómetros y un desnivel de seiscientos metros, paralelos durante los primeros quince al río Jerga y tras varias subidas y bajadas, entramos en los dos primeros pueblos de la ruta y los más próximos de esta ruta a la cruz, Andiñuela y Villar de Ciervos o Villadeciervos. Después de disfrutar del agua de su fuente continuamos rumbo a Turienzo de los Caballeros, pueblo en el que se asienta el Torreón de los Osorio. Una vez visto el Torreón, cogemos destino a Santa Colomba (pueblo al que el grupo Ness le dedicó una canción), Tabladillo, San Martín del Agostedo, Murias de Rechivaldo y llegada a Astorga.

 

Anímense a conocer este paraje y los lugares que lo circundan. Si me permiten un consejo, suban a la Cruz de Fierro a observar una puesta de sol. Seguro que sienten esa sensación especial que les comenté al principio. Hay una frase de Mario Benedetti que suelo utilizar con asiduidad: “No te quedes inmóvil al borde del camino”.

 

 

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