Solemne insolente
![[Img #47303]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2019/4463_pedro-sanchez.jpg)
Permítanme que hoy me desahogue un poquito. No lo consideren una crítica, en realidad es un llanto. Un llanto por lo indignante que me resulta la actitud de un partido de derrotados que ha permitido todo tipo de desvaríos a su secretario general con tal de impedir que gobierne otro partido o se exploren otras alianzas, con la consecuente inestabilidad política que ha generado y posiblemente generará y, que más bien pronto que tarde terminará pasándole factura.
Que Pedro Sánchez no es de izquierdas ya ha quedado demostrado con creces y el que no lo haya asumido, que lo asuma lo antes posible y así se sentirán menos angustiados. En realidad es un personaje irresponsable que ha convertido su obsesión por el poder en un juego de intereses personales, un socioliberal moderado con un vacío ideológico, que está dispuesto a rellenar con las ideas del primer asesor que le asegure su permanencia en el poder.
Todos podemos recordar como su propio partido, el PSOE, lo destituyó como secretario general acusándolo de zoquete, incompetente y de ser incapaz de hablar más de media hora de España. Pero seamos realistas, esa falta de estructura ideológica en su partido, le ha sido muy útil para sus ambiciones personales ya que le ha resultado muy fácil adaptarse a lo que le viene bien en cada momento y desde la irrelevancia, lograr sus ambiciones. Su obsesión no es otra que ser investido presidente del Gobierno al precio que sea, incluso con una vergonzante sumisión al separatismo, y a Pablo Iglesias. No es de recibo la suma contra natura que se pretende hacer: Psoe, Podemos, ERC, PDeCat… Este batiburrillo no alumbra un pacto constructivo sino una amalgama de fuerzas políticas opuestas ensartadas por apenas un finísimo hilo conductor cuyo final no es un proyecto para España, es el atajo de un irresponsable que se abraza a cualquiera, para poder llegar a ser presidente. Una ambición que le ha llevado a someterse a cinco votaciones en los últimos tres años, para intentar convertirse en Presidente del Gobierno. Recordemos que su llegada al poder fue abrupta, apresurada y por la puerta de atrás. Ha sido el primer presidente que consigue este puesto sin ser diputado y sin haber sido elegido por los ciudadanos.
Desde entonces ha hecho de la mentira un arte, manejando los tiempos y la política en su beneficio, algo que está causando un destrozo importante en nuestro país y en su formación, aunque una parte de la misma no lo quiera admitir. Sánchez, de hecho, y así lo han admitido algunos socialistas de los de verdad, nació y es, aunque él no se haya enterado, un cadáver político.
Así es el liderazgo de Pedro Sánchez, un personaje muy parecido al capitán Ahab que en la novela Moby Dick, arrastra a su tripulación al mismísimo infierno por su afán obsesivo y autodestructivo en atrapar un gran cachalote blanco.
Un Sánchez que selló con un abrazo su acuerdo con Pablo Iglesias, al que con toda probabilidad nombrará Vicepresidente del Gobierno. Un tipo que dijo que “azotaría hasta sangrar” a una periodista, que ha dicho que la caída del Muro de Berlín fue una mala noticia, que ha asesorado a dictaduras como la de Venezuela o Irán, que apoya a los golpistas en Cataluña y dice de Otegui que es un hombre de paz.
O con Rufián, un caradura sin clase, grosero y engreído, un matón de Twitter, que cobra siete mil euros por ser diputado de España y poner a parir a todos los españoles con un discurso excluyente que a la vez está destrozando a Cataluña. Con estos figuras pretende gobernar nuestro país Don Pedro, el solemne insolente.
Mientras, ex dirigentes del PSOE y algunos intelectuales piden al histriónico Sánchez que no pacte con Podemos e independentistas, que piense más en España que en su ego. Mucho me temo que va a ser una petición fallida, ya que como he reflejado anteriormente, lo de él no es un proyecto para España, es un proyecto personal para el que no le importa abrazarse a quien sea con tal de cumplir las expectativas de poder que las urnas le han negado.
![[Img #47303]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2019/4463_pedro-sanchez.jpg)
Permítanme que hoy me desahogue un poquito. No lo consideren una crítica, en realidad es un llanto. Un llanto por lo indignante que me resulta la actitud de un partido de derrotados que ha permitido todo tipo de desvaríos a su secretario general con tal de impedir que gobierne otro partido o se exploren otras alianzas, con la consecuente inestabilidad política que ha generado y posiblemente generará y, que más bien pronto que tarde terminará pasándole factura.
Que Pedro Sánchez no es de izquierdas ya ha quedado demostrado con creces y el que no lo haya asumido, que lo asuma lo antes posible y así se sentirán menos angustiados. En realidad es un personaje irresponsable que ha convertido su obsesión por el poder en un juego de intereses personales, un socioliberal moderado con un vacío ideológico, que está dispuesto a rellenar con las ideas del primer asesor que le asegure su permanencia en el poder.
Todos podemos recordar como su propio partido, el PSOE, lo destituyó como secretario general acusándolo de zoquete, incompetente y de ser incapaz de hablar más de media hora de España. Pero seamos realistas, esa falta de estructura ideológica en su partido, le ha sido muy útil para sus ambiciones personales ya que le ha resultado muy fácil adaptarse a lo que le viene bien en cada momento y desde la irrelevancia, lograr sus ambiciones. Su obsesión no es otra que ser investido presidente del Gobierno al precio que sea, incluso con una vergonzante sumisión al separatismo, y a Pablo Iglesias. No es de recibo la suma contra natura que se pretende hacer: Psoe, Podemos, ERC, PDeCat… Este batiburrillo no alumbra un pacto constructivo sino una amalgama de fuerzas políticas opuestas ensartadas por apenas un finísimo hilo conductor cuyo final no es un proyecto para España, es el atajo de un irresponsable que se abraza a cualquiera, para poder llegar a ser presidente. Una ambición que le ha llevado a someterse a cinco votaciones en los últimos tres años, para intentar convertirse en Presidente del Gobierno. Recordemos que su llegada al poder fue abrupta, apresurada y por la puerta de atrás. Ha sido el primer presidente que consigue este puesto sin ser diputado y sin haber sido elegido por los ciudadanos.
Desde entonces ha hecho de la mentira un arte, manejando los tiempos y la política en su beneficio, algo que está causando un destrozo importante en nuestro país y en su formación, aunque una parte de la misma no lo quiera admitir. Sánchez, de hecho, y así lo han admitido algunos socialistas de los de verdad, nació y es, aunque él no se haya enterado, un cadáver político.
Así es el liderazgo de Pedro Sánchez, un personaje muy parecido al capitán Ahab que en la novela Moby Dick, arrastra a su tripulación al mismísimo infierno por su afán obsesivo y autodestructivo en atrapar un gran cachalote blanco.
Un Sánchez que selló con un abrazo su acuerdo con Pablo Iglesias, al que con toda probabilidad nombrará Vicepresidente del Gobierno. Un tipo que dijo que “azotaría hasta sangrar” a una periodista, que ha dicho que la caída del Muro de Berlín fue una mala noticia, que ha asesorado a dictaduras como la de Venezuela o Irán, que apoya a los golpistas en Cataluña y dice de Otegui que es un hombre de paz.
O con Rufián, un caradura sin clase, grosero y engreído, un matón de Twitter, que cobra siete mil euros por ser diputado de España y poner a parir a todos los españoles con un discurso excluyente que a la vez está destrozando a Cataluña. Con estos figuras pretende gobernar nuestro país Don Pedro, el solemne insolente.
Mientras, ex dirigentes del PSOE y algunos intelectuales piden al histriónico Sánchez que no pacte con Podemos e independentistas, que piense más en España que en su ego. Mucho me temo que va a ser una petición fallida, ya que como he reflejado anteriormente, lo de él no es un proyecto para España, es un proyecto personal para el que no le importa abrazarse a quien sea con tal de cumplir las expectativas de poder que las urnas le han negado.






