Los comunistas ¿demonios o ángeles?
![[Img #48380]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2020/5048_mercedes-778832_4713931363667_1637584359_o.jpg)
Es interesante, lamentable y patético cómo la derecha, y la derecha de la derecha, se desgañitan en estridentes gritos demonizando el comunismo como si estuviéramos en los inicios de la segunda república cuando Stalin era el malvado lucifer que pretendía extender sus maléficos tentáculos en la faz de la Tierra y arrasar con los hombres de bien para hacer del mundo su jardín de los gemidos.
Parece que la derecha política no evoluciona un pimiento, se estanca en sus mantras ancestrales. Los nuevos tiempos, el progreso de la sociedad, la evolución de las ideas, la mudanza de los pensamientos…, es humo para ellos. Tienen a fuego grabado aquello de que el comunismo es el principio de todos los males y…¡se acabó!
Y yo vuelvo, erre que erre, con mi mantra de que la culpa de todo lo tiene la educación, me refiero al sistema educativo, aunque el otro significado de ‘educación’, el de politesse, también entra dentro de las carencias y culpabilidad.
Ahora se habla mucho, y con razón, de las fake news. Por cierto que, curiosamente, parece que es mucho más creíble la falsedad de una noticia si se le llama una fake news que si se le acusa de ‘noticia falsa’. La expresión anglosajona, claro, es más contundente, tiene más fuerza, que la suave latina; hace más efecto.
A lo que iba. Las noticias falsas no son producidas por despistes sino todo lo contrario son intencionadamente divulgadas con el interés específico de desinformar. Y es tan fácil hacer eso, decir mentiras, crear falsedades para manipular el pensamiento y la opinión de las personas que si antes (hace años) se utilizaba de vez en cuando para casos de cierta envergadura política, ahora, esa técnica de ‘control mental’, se utiliza a diario, como el pan de cada día, con las cuestiones importantes con las menos importantes y con las estúpidas. Ya todo es mentira o todo parece mentira aunque no lo sea porque no existe el baremo de discernimiento. ¿Qué nos creemos y qué no nos creemos?
Y en eso de la desinformación entra también el factor omisión. Lo que se omite no existe. Por eso esta derecha montaraz que ha salido a la palestra últimamente se atreve a decir que: “La ley de memoria histórica es un ataque a la libertad además de un insulto a la inteligencia”; y también, poniéndose la Historia por montera, algo igualmente sorprendente e irrisorio: que la guerra civil la provoca el PSOE, y asevera con carga de incredulidad: “¿Puede haber alguien que opine que la guerra civil la provocó quienes se levantaron el 18 de julio?”. Tal despropósito y osadía de afirmación es posible porque no tiene ni idea, o no quiere tener idea, de la verdad de la Historia. Si no hay conocimiento la memoria no puede suplir la falta de inteligencia.
Aquí llegamos a la falta de educación en los dos sentidos del vocablo. En el primero porque en la época de Franco (de donde procedemos todos) nos desinformaron desde pequeñitos y nos omitieron la realidad del siglo XX (y del XIX). Un enorme espacio en blanco de conocimiento, de reflexión, discernimiento, sabiduría y madurez en el haber intelectual y político de los que ahora andan con ‘carteras’ y ‘presidencias’ y ‘presidenciables ‘ y ‘ministerables’. Y en cuanto al segundo sentido de ‘educación’ me refiero a la significativa falta de respeto por la memoria de las personas y de los hechos. Educación es sabiduría y es respeto.
Y volviendo a los ‘demonios’ comunistas, esta derecha debería saber que si la transición de la dictadura a la democracia de nuestro país se hizo como se hizo, de una manera tranquila a pesar de las furibundas fuerzas oscuras que se movían tras los bastidores y que tenían la sartén por el mango para hacerse con una continuidad de poder dictatorial, esa transición tan alabada por todos dentro y fuera del país, se la debemos en gran parte a la actitud flexible del Partido Comunista y su dirigente Santiago Carrillo, no a la intransigencia de la derecha.
Recorriendo los diarios de Carmen Diez de Rivera, directora de Gabinete del presidente Adolfo Suarez en los años clave de turbación y cautela ante el cambio político que era menester afrontar, (1976/77), llamada por Umbral “la musa de la transición”, nos encontramos ante una mujer de un gran talento político y fundamental apoyo para la figura de Suarez en tránsito hacia la democracia.
“Suarez y el Rey, como todos nosotros, se habían educado en el terror al comunismo”. Es la primera entre los que mandaban algo que ve claro que para que haya democracia hay que legalizar al PCE sin ningún tipo de dudas. Lo considera Imprescindible. Y desde su cercanísima posición, y predicamento, a los dos personajes que manejaban los hilos políticos en ese momento, Suarez y el Rey, ella es insistente en demoler sus permanentes dudas. “El Rey tenía en su entorno gente convencida de que la legalización del PCE era una tragedia para España”.
El 24 de enero de 1977 ocurre el atroz asesinato de cuatro abogados laboralistas llamado ‘La matanza de Atocha’. Un ataque rabioso, cruel y directo al Partido Comunista. Como es lógico se esperaba una reacción furibunda del Partido. El momento clave y más temido por el gobierno en particular y por todo el mundo en general, era la celebración de los funerales de los asesinados. Aquella comitiva multitudinaria, dolorosa pero silenciosa y respetuosa, abarrotando las calles de Madrid ofreció al mundo un comportamiento ejemplar de civismo y tolerancia, y constituyó la mejor carta de presentación, y puerta de paso abierta, para la tan esperada democracia.
La contención de revancha y el buen hacer ante el dolor y la rabia por aquel desalmado atentado, con intención de desestabilizar al país, fue una demostración impecable y fundamental del Partido Comunista (todavía sin legalizar) de que su demonización eran cuentos chinos de la fanática derecha. Dos meses después, el 9 de abril de 1977, fue legalizado en la España naciente el ‘enemigo número uno del mundo’, el Partido Comunista, y la vida nacional siguió su curso democrático sin que nos ‘descuartizaran los rojos’.
“El protagonismo de la transición recae, por este orden, en el Rey, en Carrillo, en el pueblo y en Suarez”. “El gran patriota de fondo de la transición fue Santiago Carrillo y el Partido Comunista. Estos fueron los que en verdad pusieron por delante los intereses de los ciudadanos españoles a su propio credo político. En el PCE nadie pidió un ajuste de cuentas”.
Carmen D.de Rivera, que participó activamente y tuvo un papel clave en aquellos meses de tránsito vacilantes, considera con rotundidad que la transición se hizo: “primero, porque el pueblo español la quiso; segundo porque el Rey la necesitaba para poder justificar que no venía de la dictadura, y tercero porque la clase política tenía que salvarse. El PSOE había estado bastante ausente. El gran sacrificado fue realmente el Partido Comunista”. “La derecha tuvo que aceptar las libertades que se iban alcanzando para poder sobrevivir”.
Es conveniente que la derecha haga un esfuerzo de investigación política para llenar sus inmensos espacios en blanco de datos y acontecimientos fidedignos y no rellenar su cabeza con lo primero que se les ocurre, o les interese, porque a estas alturas resulta bochornoso además de ofensivo.
Si no se conoce la verdad de los acontecimientos históricos los fantasmas del pasado nos van a rondar persistentemente fastidiándonos la existencia y el progreso como palos trabando las ruedas del carro.
O témpora o mores
PD. La periodista Ana Romero publicó los diarios de Carmen Díez de Rivera después de su muerte, en el 2002, Ed. Planeta. Los entrecomillados pertenecen a Historia de Carmen.
![[Img #48380]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/02_2020/5048_mercedes-778832_4713931363667_1637584359_o.jpg)
Es interesante, lamentable y patético cómo la derecha, y la derecha de la derecha, se desgañitan en estridentes gritos demonizando el comunismo como si estuviéramos en los inicios de la segunda república cuando Stalin era el malvado lucifer que pretendía extender sus maléficos tentáculos en la faz de la Tierra y arrasar con los hombres de bien para hacer del mundo su jardín de los gemidos.
Parece que la derecha política no evoluciona un pimiento, se estanca en sus mantras ancestrales. Los nuevos tiempos, el progreso de la sociedad, la evolución de las ideas, la mudanza de los pensamientos…, es humo para ellos. Tienen a fuego grabado aquello de que el comunismo es el principio de todos los males y…¡se acabó!
Y yo vuelvo, erre que erre, con mi mantra de que la culpa de todo lo tiene la educación, me refiero al sistema educativo, aunque el otro significado de ‘educación’, el de politesse, también entra dentro de las carencias y culpabilidad.
Ahora se habla mucho, y con razón, de las fake news. Por cierto que, curiosamente, parece que es mucho más creíble la falsedad de una noticia si se le llama una fake news que si se le acusa de ‘noticia falsa’. La expresión anglosajona, claro, es más contundente, tiene más fuerza, que la suave latina; hace más efecto.
A lo que iba. Las noticias falsas no son producidas por despistes sino todo lo contrario son intencionadamente divulgadas con el interés específico de desinformar. Y es tan fácil hacer eso, decir mentiras, crear falsedades para manipular el pensamiento y la opinión de las personas que si antes (hace años) se utilizaba de vez en cuando para casos de cierta envergadura política, ahora, esa técnica de ‘control mental’, se utiliza a diario, como el pan de cada día, con las cuestiones importantes con las menos importantes y con las estúpidas. Ya todo es mentira o todo parece mentira aunque no lo sea porque no existe el baremo de discernimiento. ¿Qué nos creemos y qué no nos creemos?
Y en eso de la desinformación entra también el factor omisión. Lo que se omite no existe. Por eso esta derecha montaraz que ha salido a la palestra últimamente se atreve a decir que: “La ley de memoria histórica es un ataque a la libertad además de un insulto a la inteligencia”; y también, poniéndose la Historia por montera, algo igualmente sorprendente e irrisorio: que la guerra civil la provoca el PSOE, y asevera con carga de incredulidad: “¿Puede haber alguien que opine que la guerra civil la provocó quienes se levantaron el 18 de julio?”. Tal despropósito y osadía de afirmación es posible porque no tiene ni idea, o no quiere tener idea, de la verdad de la Historia. Si no hay conocimiento la memoria no puede suplir la falta de inteligencia.
Aquí llegamos a la falta de educación en los dos sentidos del vocablo. En el primero porque en la época de Franco (de donde procedemos todos) nos desinformaron desde pequeñitos y nos omitieron la realidad del siglo XX (y del XIX). Un enorme espacio en blanco de conocimiento, de reflexión, discernimiento, sabiduría y madurez en el haber intelectual y político de los que ahora andan con ‘carteras’ y ‘presidencias’ y ‘presidenciables ‘ y ‘ministerables’. Y en cuanto al segundo sentido de ‘educación’ me refiero a la significativa falta de respeto por la memoria de las personas y de los hechos. Educación es sabiduría y es respeto.
Y volviendo a los ‘demonios’ comunistas, esta derecha debería saber que si la transición de la dictadura a la democracia de nuestro país se hizo como se hizo, de una manera tranquila a pesar de las furibundas fuerzas oscuras que se movían tras los bastidores y que tenían la sartén por el mango para hacerse con una continuidad de poder dictatorial, esa transición tan alabada por todos dentro y fuera del país, se la debemos en gran parte a la actitud flexible del Partido Comunista y su dirigente Santiago Carrillo, no a la intransigencia de la derecha.
Recorriendo los diarios de Carmen Diez de Rivera, directora de Gabinete del presidente Adolfo Suarez en los años clave de turbación y cautela ante el cambio político que era menester afrontar, (1976/77), llamada por Umbral “la musa de la transición”, nos encontramos ante una mujer de un gran talento político y fundamental apoyo para la figura de Suarez en tránsito hacia la democracia.
“Suarez y el Rey, como todos nosotros, se habían educado en el terror al comunismo”. Es la primera entre los que mandaban algo que ve claro que para que haya democracia hay que legalizar al PCE sin ningún tipo de dudas. Lo considera Imprescindible. Y desde su cercanísima posición, y predicamento, a los dos personajes que manejaban los hilos políticos en ese momento, Suarez y el Rey, ella es insistente en demoler sus permanentes dudas. “El Rey tenía en su entorno gente convencida de que la legalización del PCE era una tragedia para España”.
El 24 de enero de 1977 ocurre el atroz asesinato de cuatro abogados laboralistas llamado ‘La matanza de Atocha’. Un ataque rabioso, cruel y directo al Partido Comunista. Como es lógico se esperaba una reacción furibunda del Partido. El momento clave y más temido por el gobierno en particular y por todo el mundo en general, era la celebración de los funerales de los asesinados. Aquella comitiva multitudinaria, dolorosa pero silenciosa y respetuosa, abarrotando las calles de Madrid ofreció al mundo un comportamiento ejemplar de civismo y tolerancia, y constituyó la mejor carta de presentación, y puerta de paso abierta, para la tan esperada democracia.
La contención de revancha y el buen hacer ante el dolor y la rabia por aquel desalmado atentado, con intención de desestabilizar al país, fue una demostración impecable y fundamental del Partido Comunista (todavía sin legalizar) de que su demonización eran cuentos chinos de la fanática derecha. Dos meses después, el 9 de abril de 1977, fue legalizado en la España naciente el ‘enemigo número uno del mundo’, el Partido Comunista, y la vida nacional siguió su curso democrático sin que nos ‘descuartizaran los rojos’.
“El protagonismo de la transición recae, por este orden, en el Rey, en Carrillo, en el pueblo y en Suarez”. “El gran patriota de fondo de la transición fue Santiago Carrillo y el Partido Comunista. Estos fueron los que en verdad pusieron por delante los intereses de los ciudadanos españoles a su propio credo político. En el PCE nadie pidió un ajuste de cuentas”.
Carmen D.de Rivera, que participó activamente y tuvo un papel clave en aquellos meses de tránsito vacilantes, considera con rotundidad que la transición se hizo: “primero, porque el pueblo español la quiso; segundo porque el Rey la necesitaba para poder justificar que no venía de la dictadura, y tercero porque la clase política tenía que salvarse. El PSOE había estado bastante ausente. El gran sacrificado fue realmente el Partido Comunista”. “La derecha tuvo que aceptar las libertades que se iban alcanzando para poder sobrevivir”.
Es conveniente que la derecha haga un esfuerzo de investigación política para llenar sus inmensos espacios en blanco de datos y acontecimientos fidedignos y no rellenar su cabeza con lo primero que se les ocurre, o les interese, porque a estas alturas resulta bochornoso además de ofensivo.
Si no se conoce la verdad de los acontecimientos históricos los fantasmas del pasado nos van a rondar persistentemente fastidiándonos la existencia y el progreso como palos trabando las ruedas del carro.
O témpora o mores
PD. La periodista Ana Romero publicó los diarios de Carmen Díez de Rivera después de su muerte, en el 2002, Ed. Planeta. Los entrecomillados pertenecen a Historia de Carmen.






