El papa del Palmar de Troya
![[Img #49163]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2020/2386_max-por-que-no-te-callas-012.jpg)
Hace años cuando oíamos hablar del papa del sevillano Palmar de Troya nos sorprendían sus extravagancias y sus rarezas y las de sus seguidores. Estaban en contra de la Iglesia Católica pero todo lo que hacían evidenciaba que lo que querían ser era la Iglesia Católica. De ahí su imitación burda hasta el extremo de ser una parodia.
Copiaban su jerarquía para ser sólo jerarquía. Su liturgia y sus ritos y algunos modos disparatados que la Iglesia ha perpetrado a lo largo de los siglos, pero por ellos concentrados en años. Lo que hacían, en consecuencia, eran sólo disparates. Ahora el proceso se está repitiendo. No en la Iglesia sino en el Estado. Los nuevos troyanos lo que quieren es el Gobierno y lo que hacen, a falta de imaginación, es copiar a los del Palmar de Troya y seguir sus pasos. Con mayor fortuna, pues estos de la política se han encontrado al poco de aparecer más seguidores que los de Troya.
El nuevo papa gubernamental no repara en gestos como el de Troya. Por de pronto va más lejos. El papa de Troya era antes electricista, ahora el papa del estado tiene entre sus cardenales a muchos. Antes hubo uno que llegó a ministro. Ahora no hay problema que los príncipes de la Iglesia lo son y dice imbecilidades, sea por retraso mental, por falta de conocimientos o por lo que sea, como propio de la persona imbécil, hasta desde la tribuna del congreso. Como líder nacional o simple portavoza se nota. Más porque no queda en casa y es puntualmente retransmitido a todos los españoles.
La verdad es que les ha tocado a los electricistas, una digna profesión, ese es el nivel mental y cultural en el que se manifiestan y les entienden, convertirse en las fuerzas vivas de la nueva iglesia civil y oficiar en el parlamento. Siguiendo a su papa para conducirse por los instintos primarios de la selva. Que hay problemas para resolver los trámites administrativos para qué un avión, con material sanitario urgente llegue, se monta un conflicto diplomático, que el material puede esperar. El Presidente llama por teléfono para abordar temas urgentes. No se le coge el teléfono y se pide su dimisión. Y la del Gobierno, que son los que impiden que lo ocupen ellos.
No es este un problema exclusivo de los españoles porque no es el único caso de democracia asaltada por el mal de Troya. Italia hace años cuenta con quien parece un mafioso pervertido, Silvio Berlusconi, manejando su política. Corea del Norte, por cuestiones hereditarias, no anda en mejores manos. Allí han dejado rizar el rizo que entre ellos las dictaduras totalitarias se heredan, como se heredaban las monarquías. Como pasó en Siria. Bashard al-Asad heredó el poder de su padre y el país lleva en guerra diez años y los que queden y un millón de refugiados. En España nos conformamos con Aznar como buen marionetista para tener el circo y el cisco armado.
Como pasa en Filipinas, con un jefe de gobierno que es más un sheriff pistolero. Como entre las democracias de las más viejas del mundo. El Reino Unido con un jefe de gobierno, Boris Johnson, que no le importa que mueran miles de ingleses antes que tomar medidas preventivas. Como le ocurrió al otro iluminado de Bolsonaro, quien con lo que jugaba era con brasileños. Como también el otro albino, con reflejos de oropel, el virus norteamericano, que quería resolver los problemas por su sistema personal de levantar muros. Hasta ha dicho que su muro contiene el Covid 19. No ha precisado en qué dirección.
En este nuevo mundo que estamos aflorando nadie se libra de los palmares. En España además de una real estamos viviendo con otra jerarquía establecida en las Cortes, sumida en los recuerdos del inmediato pasado que ya no está confinado en Cuelgamuros. Más con aquel vaquero de sombrero de ala ancha y botas camperas que sigue gobernando su partido desde la sombra manejando al títere, que más parece Chucky, el muñeco diabólico. Por otro lado el jarrón chino, que fuera un gran político, convertido ahora en el abuelo cebolleta de las batallitas, que la ancianidad no perdona.
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Hace años cuando oíamos hablar del papa del sevillano Palmar de Troya nos sorprendían sus extravagancias y sus rarezas y las de sus seguidores. Estaban en contra de la Iglesia Católica pero todo lo que hacían evidenciaba que lo que querían ser era la Iglesia Católica. De ahí su imitación burda hasta el extremo de ser una parodia.
Copiaban su jerarquía para ser sólo jerarquía. Su liturgia y sus ritos y algunos modos disparatados que la Iglesia ha perpetrado a lo largo de los siglos, pero por ellos concentrados en años. Lo que hacían, en consecuencia, eran sólo disparates. Ahora el proceso se está repitiendo. No en la Iglesia sino en el Estado. Los nuevos troyanos lo que quieren es el Gobierno y lo que hacen, a falta de imaginación, es copiar a los del Palmar de Troya y seguir sus pasos. Con mayor fortuna, pues estos de la política se han encontrado al poco de aparecer más seguidores que los de Troya.
El nuevo papa gubernamental no repara en gestos como el de Troya. Por de pronto va más lejos. El papa de Troya era antes electricista, ahora el papa del estado tiene entre sus cardenales a muchos. Antes hubo uno que llegó a ministro. Ahora no hay problema que los príncipes de la Iglesia lo son y dice imbecilidades, sea por retraso mental, por falta de conocimientos o por lo que sea, como propio de la persona imbécil, hasta desde la tribuna del congreso. Como líder nacional o simple portavoza se nota. Más porque no queda en casa y es puntualmente retransmitido a todos los españoles.
La verdad es que les ha tocado a los electricistas, una digna profesión, ese es el nivel mental y cultural en el que se manifiestan y les entienden, convertirse en las fuerzas vivas de la nueva iglesia civil y oficiar en el parlamento. Siguiendo a su papa para conducirse por los instintos primarios de la selva. Que hay problemas para resolver los trámites administrativos para qué un avión, con material sanitario urgente llegue, se monta un conflicto diplomático, que el material puede esperar. El Presidente llama por teléfono para abordar temas urgentes. No se le coge el teléfono y se pide su dimisión. Y la del Gobierno, que son los que impiden que lo ocupen ellos.
No es este un problema exclusivo de los españoles porque no es el único caso de democracia asaltada por el mal de Troya. Italia hace años cuenta con quien parece un mafioso pervertido, Silvio Berlusconi, manejando su política. Corea del Norte, por cuestiones hereditarias, no anda en mejores manos. Allí han dejado rizar el rizo que entre ellos las dictaduras totalitarias se heredan, como se heredaban las monarquías. Como pasó en Siria. Bashard al-Asad heredó el poder de su padre y el país lleva en guerra diez años y los que queden y un millón de refugiados. En España nos conformamos con Aznar como buen marionetista para tener el circo y el cisco armado.
Como pasa en Filipinas, con un jefe de gobierno que es más un sheriff pistolero. Como entre las democracias de las más viejas del mundo. El Reino Unido con un jefe de gobierno, Boris Johnson, que no le importa que mueran miles de ingleses antes que tomar medidas preventivas. Como le ocurrió al otro iluminado de Bolsonaro, quien con lo que jugaba era con brasileños. Como también el otro albino, con reflejos de oropel, el virus norteamericano, que quería resolver los problemas por su sistema personal de levantar muros. Hasta ha dicho que su muro contiene el Covid 19. No ha precisado en qué dirección.
En este nuevo mundo que estamos aflorando nadie se libra de los palmares. En España además de una real estamos viviendo con otra jerarquía establecida en las Cortes, sumida en los recuerdos del inmediato pasado que ya no está confinado en Cuelgamuros. Más con aquel vaquero de sombrero de ala ancha y botas camperas que sigue gobernando su partido desde la sombra manejando al títere, que más parece Chucky, el muñeco diabólico. Por otro lado el jarrón chino, que fuera un gran político, convertido ahora en el abuelo cebolleta de las batallitas, que la ancianidad no perdona.






