Max Alonso
Viernes, 24 de Julio de 2020

Mentiras, guerra sucia y vergüenza de los debates

[Img #50340]

 

 

LAS MENTIRAS DE UN DIA  DE PRIMAVERA/ 5

 

En su comparecencia en el Parlamento Casado no usó bulos sino mentiras con firma de autor  para justificar su no a la quinta ampliación del Estado de Alarma, de espaldas a la salud de los españoles. Afirmó: “Pretenden acallar a la mayoría de los ciudadanos con el control de las redes sociales y de los medios de comunicación”. Quien aspira a presidir el Gobierno ignora que las redes sociales son privadas y su control lo deciden sus propietarios fuera de España. Los medios de comunicación públicos españoles han sido sistemáticamente manipulados por los gobiernos del PP, -seguir sus intervenciones en las Comisiones de Investigación más que sonrojo produce nauseas-,  mientras que el empeño del PSOE en tiempos de Zapatero fue  el de liberalizarlos en manos de profesionales.

 

Se mofó de la afirmación del presidente de que las medidas tomadas habían evitado 300.000 muertes. La estimación no era suya sino del Institutos Carlos III en colaboración con las CC. AA. Inferían que se podían haber contaminado a 30 millones de españoles, con una mortalidad que ahora estaba por debajo del 1 %. “Su problema es que nadie le cree”, aseveró. Como si él representara a la totalidad de los españoles cuando la mayor parte, a quien no creen es a él. Las encuestas valoran mayoritariamente las propuestas del Gobierno y  piden que se pacte.

 

Más tajante aún se atrevió a afirmar: “Su plan ha sido un fracaso”,  cuando los contagios se habían reducido del 30 % a menos del 1 %. “Ha comenzado a pagar su compromiso con Bildu, argumentó, acercando a tres etarras.” Efectivamente se habían acercado, en cumplimiento del calendario establecido cuando gobernaba el PP. A continuación del debate formó un revuelo por haber pactado con Bildu la prórroga con el compromiso de retirar la reforma laboral del PP íntegra. El Gobierno reconoció que se había hecho y mal en la precipitación por no conseguir la prórroga para proteger la salud de los españoles, por la negativa del PP a apoyarla, pero que de momento solo se cambiarían los tres puntos previstos en su programa hasta que se cambiara el Estatuto de los Trabajadores. Hasta Bildu aceptó esta precisión. El PP no.

 

En contra de lo afirmado por Casado el Gobierno ha demostrado que las medidas del Estado de Emergencia han sido refrendadas por las Cortes y respecto a la adquisición de material sanitario el PP, sabiendo que no era así, se lo imputa al Gobierno, cuando era responsabilidad de las Comunidades Autónomas.

 

Por su parte Abascal proclamó: “Nadie se fía de sus cifras sobre el número de muertos. Nos dicen 27.000 pero fueron 50.000. Fuente: Él mismo, imbuido de los dones del Espíritu Santo y la clarividencia. Esos 23.000 se los saca de la chistera, sin advertir que ya no se usan desde el siglo XIX, aunque él la lleva. Los datos los facilitan las CC.AA. con criterios de la OMS y el Gobierno los suma. Para sus fieles  valen más sus apreciaciones palmarianas.

 

“Ustedes conocían la letalidad del virus, sus consecuencias y como se contagiaba desde el 10 de febrero.” Se refiere a un informé de esa fecha y el único dato apreciable es que tampoco sabe leer. Es un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. En él no se dice nada sobre la letalidad del COVID 19. Solamente se referencian supuestos con coronavirus anteriores. Con la misma falta de rigor afirmó que Iglesias dejó morir a los ancianos sin protección. Un hecho que se descubrió cuando el ejército entró en las residencias de mayores y encontró ancianos fallecidos. Como consecuencia de lo ocurrido Pablo Iglesias, como ministro de Derechos Sociales y a petición del de Sanidad, asumió  la responsabilidad de coordinar acciones en estos centros en los que las competencias han seguido estando en manos de las Comunidades Autónomas.

 

 

[Img #50345]

 

 

“En plena pandemia –gritó desesperado- han decretado que en 2040 no habrá coches de diésel ni gasolina”. –Consecuente con su afirmación sentenció:- “No pueden ser más irresponsables”. Se refería a la propuesta del PSOE en su programa de gobierno. Lo que ha hecho el Consejo de Ministros es aprobarla para que pase al debate en el Congreso. Parte de la estimación de la OMS de que 10.000 españoles mueren cada año por el uso de estos combustibles. La cantidad a los voxeros tampoco les importa. Para su líder ni los expertos o las conclusiones de los científicos revisten interés, ya que él se mueve en el campo del desconocimiento. Como consecuencia monta sus argumentos con datos mal tomados y sin comprender su alcance. A cambio grita para dar más énfasis a sus medidas. Los de  Vox no son gente que destaquen por su pensamiento elaborado. Sus líderes destacan por sus debilidades, como el gusto por las armas como máquinas de placer. Su dedicación a los negocios desde supuestos al margen de la ética, que es la gran ausente entre sus normas.

 

Son, en definitiva, personas de pensamiento débil. Cuando por ejemplo una diputada, Macarena Olona, se presenta a sí misma como abogada del estado cuesta creerla con capacidad, por sus maneras.  Abascal llama al Gobierno “Gobierno Frankenstein”. Cuenta que no le van a contestar llamando a los gobiernos de las CC. AA  “Gobiernos Trifálicos”.

 

El Congreso de los Diputados ha llegado a un estado de debates penosos en los que a los parlamentarios  no les importa mentir con descaro y sin sonrojo. No buscan el bien común sino sus intereses de partido. Chalanean para imponer sus tesis. No solo lo hacen los partidos nacionalistas sino los que pretenden tener responsabilidad de Estado. Es lo que hicieron Rufián y Ezquerra exigiendo que se abriera la mesa de diálogo siguiendo su interés político particular sin preocuparles el estado de salud de los españoles, que era lo que se debatía. Lo hizo hasta Compromís, exigiendo las cuentas para la sanidad de su Comunidad, sin importarles la salud del resto.

 

Hay un claro referente en el mentir que no soporta costes: Donald Trump, frente a los graves incidentes que ha registrado EE.UU., tras la muerte del último negro, George Floyd, a manos de un policía blanco, ha resultado incendiario y hasta ha intentado, sin conseguirlo, contar con recursos militares, que le fueron negados por sus mandos. En su estrategia demagógica ha escupido una amenaza. Declarar terroristas a los antifascistas. Aunque precisa radicales echa por tierra la intervención norteamericana en la Segunda Guerra Mundial. ¿A qué vinieron los soldados de EE.UU. a luchar en Europa con los aliados?  Gracias a ellos nos libramos de Hitler y sus seguidores. Ahora resulta, según el planteamiento senil de Trump, que los fascistas eran los buenos y no los  que causaron tantos millones de muertos.

 

La política es entendida como la suma de actos realizados en la democracia por un partido que marcan una forma de comportamiento. Aznar se empeñó en mostrarse en línea en temas tan vidriosos como el de la guerra de Cuba, iniciada por la intencionada voladura del Maine. Olvidó el  patriotismo para situarse al lado de su líder, el presidente norteamericano George Bush en  aquella guerra de consecuencias tan lamentables para España, que le correspondió declararla como ministro de la guerra al astorgano Pío Gullón y tras la derrota firmar la paz.

 

Por su empeño en  situarse al lado los norteamericanos por sus intereses personales formó parte del icono que fue conocido como el trío de las Azores. Por el que se  llegó a la Guerra del Golfo bajo el pretexto de que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva, cuando en realidad fue una guerra más por el petróleo, tal como la manejaba el vicepresidente Dick Cheney. Ante la consecuencia del atentado de Atocha o 11 M, por el 11 de marzo del 2004, se encastilló en su Peñíscola particular, como si siguiera por encima de todas las instituciones para mantenerse en sus trece, como el papa aragonés Benedicto.

 

[Img #50346]

 

 

Se mantuvo en el empecinamiento en su ministro Acebes para mantenerse en el poder, echando la culpa del atentado a ETA, contra toda evidencia, que tuvo como  consecuencia que Rajoy perdiera las elecciones y la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero. Una derrota  que nunca fue aceptada por el PP porque Aznar está por encima de los votos de las urnas, que para eso es Aznar. El que, como el papa, no tiene fallos. Prefirió cargar contra Zapatero, al que le hizo culpable de todos los males, hasta de la crisis económica internación al del 2008 y la del coronavirus del 2020,  antes que reconocer que él tuvo culpa de algo.

 

Es verdad que Aznar junto a su escudero Rato anduvieron ocupados en la recuperación económica. La economía se había deteriorado años antes como consecuencia de la crisis del petróleo, pero había iniciado su mejoría en el último año del mandato de Felipe González. Es decir, que el que le sucediera la tenía a su favor, pero prefirieron atribuirse el mérito, poniéndose fama de buenos gestores, sin que esto nunca haya quedado acreditado. Por entonces el PP andaba más preocupado por la propaganda, de estilo fascista, de manipular la realidad para hacer creer a sus seguidores lo que no era. Una forma de salvar las actuaciones de Rodrigo Rato, más preocupado de su economía personal que de la del país y que  se aprovechó de este para llevarse los dineros a sus  bolsillos.

 

Se ha tapado la realidad de que fue Felipe González el que acabó de llevar a España a Europa. Uno de los logros más importante en estos años para nuestro país, porque era Europa en  donde deberíamos estar después de estar tan alejados como estuvimos por la dictadura franquista. Como eso fue cosa de su antecesor, Aznar se preocupó de acercarnos a EE.UU., por una razón muy poderosa: que a él le convenía más. Acercarse a Europa no significaba oponerse a Estados Unidos. Los españoles somos europeos y a pesar de las deficiencias de Europa, como se ha demostrado en la crisis del 2007 e inicialmente en la del coronavirus, está más en nuestro ámbito que los norteamericanos de los que muchos aspectos fundamentales y culturales nos separan. No por diferencias sólo económicas sino sociales, ni solo la del papel higiénico y las armas.

 

En 2014,  cuando surgió la crisis del ébola la ministra de sanidad Ana Mato dio una rueda de prensa memorable que en vez de calmar a los ciudadanos exacerbó la situación. A la ministra no se le podía exigir que fuera técnica pero no supo ser política y ni  calmó, ni apaciguó. Rajoy corrigió la situación y puso a Fernando Simón, experto muy cualificado, que llevaba el Centro de Alarmas Sanitarias, para cumplir con la necesidad de dar la cara. Hubo otro incidente. El consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid se desacreditó por los comentarios que hizo, nada afortunados. Le llevaron a la dimisión cuando culpó a la enfermera contagiada por su falta de profesionalidad y en evidencia de los malos modos con los que se comportaban sacrificaron  con impunidad a su perro inocente Excalibur.

 

Nada de esto ha ocurrido en esta ocasión. La explicación de la pandemia la ha llevado desde el primer momento Fernando Simón, con su acreditada cualificación profesional y técnica,  a la que voces nada cualificadas le desacreditaron,  pensando que era hombre del Gobierno y por lo tanto a abatir, como si él fuera  el virus, mientras a este le dejaban campar.

 

Tanto el presidente,  como diversos ministros, además de la seguridad y la resistencia de Salvador Illa como ministro de Sanidad,  han comparecido repetidas veces. Lo han hecho detrás de los técnicos sanitarios y los respectivos de las fuerzas armadas, y han cumplido con su papel con dignidad y eficacia, sin nada que ver con las comparecencias políticas de la crisis del ébola. Sin embargo los voceros de la oposición se han volcado en desacreditarles  porque eran Gobierno,  sin ninguna relación entre lo que sostenían y lo que sucedía.

 

El Gobierno acertó con la decisión del confinamiento con energía en cumplimiento de su deber. La oposición inicialmente proclamó su lealtad pero al percibir el protagonismo que cobraba el Gobierno recuperaron la caja de los truenos, sin reparar en  las consecuencias, y sacaron la artillería gruesa, al tiempo que con la boca llena se seguían definiendo como oposición leal. Sus voceros y sus opinadores se desmandaron y les ha llevado a esa situación  de  desprestigiarse  ellos mismos.

 

 

[Img #50343]

 

 

¿Qué estaba ocurriendo? ¿No sabían qué era realmente una oposición leal? ¿Cómo se puede compaginar con ataques furibundos como si hubieran soltado a los pitbulls? A qué venía escudarse en el odio y las asechanzas sin respetar el principio fundamental de la solución: salvar vidas.

 

La medida la dio hablar con un médico vocacional, de vida profesional acreditada, confinado en la Maragatería en donde vive jubilado y con una grave preocupación por lo que estaba pasando.

 

  • Fuimos cobardes en nuestra defensa de la sanidad pública –se culpaba.

 

Su queja llegaba acompañada del sentimiento de una frustración y una responsabilidad. Al tratar  de calmarle responde:

 

  • Ya,  pero se está muriendo gente.

 

 

LA VERGÜENZA  DE LOS DEBATES/ 6

 

Eso es lo que no ha comprendido la autoproclamada ‘leal oposición”, cuando su reacción ha sido aprovechar la situación para volver a su pataleta patética en busca del beneficio político inmediato. Es lo que se hace cuando no se tienen ideas, ni propuestas para formular. Volver a los malos modos, los de un Aznar cubierto bajo la piel de cordero de Casado, obligando al Gobierno a aguantar estoico en sus sillones del Congreso como víctimas propiciadas de la sinrazón y pensando para animarse: “Me pagan por esto”.

 

Así han vuelto las peores maneras de Aznar, sin la moderación del ejercicio del poder, sino enfurecido por la ambición de conseguirlo. Con Miguel Ángel Rodríguez, tan mal encarado como grosero, malmetiendo en la Comunidad de Madrid, que es lo que ahora toca y por lo que le pagan como mercenario mamporrero desde que hace años entró en política comprado por el joven presidente de la Comunidad de Castilla y León, el mismo Aznar. Autodimitido de su cargo de secretario de estado por su incontinencia verbal. Varias  veces condenado y renacido para el mal.

 

Como la ‘portacoz’  Álvarez de Toledo, en su papel de cachiporrera, henchida de sus mismas maneras y  ajena al buen hacer y la buena educación, ni aún con las formas falsas de su clase. Carece de la más elemental preparación para convencer y solo puede suscitar oposición. Desde su convocatoria al odio intenta hacer bien el oficio de mamporrera que le confía su partido como telonera para decir las zopencadas y arrojar los obuses, para no desgastar al líder, que lanzados quedan.

 

 

[Img #50342]

 

 

No se puede recordar  ningún pensamiento, ni ninguna propuesta constructiva del señor Casado, revestido de la condición de pronosticador del pasado, como si se tratara del inmediato futuro. Limitado a  lo que  no quiere que se toque, porque eso es lo que le han encargado. Se ha reducido a las asechanzas y a la intentona de zancadillas groseras como aquella que intentara el coronel Tejero con su superior el vicepresidente Gutiérrez Mellado. Recordando los tiempos del señor Hernández Mancha al que el PP tuvo que sustituir por el señor Aznar, que ahora ha revivido como inspirador de la actual política de su partido, la única,  que es recuperar el poder. Al precio que sea, porque lo que se busca es la llave de la caja. Tras de prescindir de Rajoy y todo lo que representaba, porque se fue por libre. Eso era lo que el gran capitán Josemaría, como aquel otro don Josemaría, patrón de la Obra de Dios, no podía consentir. Forzoso era pasar al vacío de ideas en Casado, que tenía regalado su máster y su carrera.

 

Resulta oportuno volver a recordar las palabras de José Sena Goulao, líder de la oposición y del PSD portugués, partido del centro derecha y oposición al Gobierno de los socialistas con los comunistas, el bloque de izquierdas. Una vez más los portugueses, por encima del tópico de la mala fama con el que les juzgamos, nos dan una lección de cómo se hacen las cosas. Sus palabras en el parlamento portugués, cuando surgió el coronavirus, en  respuesta al primer ministro,  fueron estas:

 

  • Señor primer ministro: Le deseo coraje, nervios de acero y mucha suerte.  Porque su suerte es nuestra suerte.

 

Lo dijo después de reconocer que estaban en una emergencia nacional y que había que combatir la calamidad para salir con el menor número de bajas posibles. Que esto exigía unanimidad y tenían  que ser como soldados contra un  enemigo común. Que había que cuidar a Portugal para salvarse. Acabó pidiendo ayuda a la banca “porque no es el momento de ganar dinero”. Otro sarcasmo porque el lenguaje del PP sólo sabe ir en la dirección contraria e imponer que se  ayude a la banca.

 

En los días de la confinación las inquietudes han sido cada vez mayores en las redes contra la clase política en general y los malos modos en particular. Pidiendo insistentemente la reducción de la clase política al estilo italiano (sea o no lo sea un bulo es un deseo). Toman como cachondeo que aquí publiciten que renuncian a las dietas y se preguntan por qué las han de cobrar, cuando las empresas han sido cerradas y tantos trabajadores han quedado sin percibir sus salarios por aquello de que si no trabajas no cobras, mientras ellos, denuncian, aunque no trabajen cobran hasta dietas. Un motivo de escándalo  para reclamar la reducción de sus privilegios, sinecuras y disparates. Cuando no se han olvidado aquellas proclamas de denuncia, que tanto le gustaban a los de Podemos oírlas en la boca de su líder carismático Pablo Iglesias en sus diatribas contra la casta. El  que no trabaje que no cobre sueldo. No a las inmunidades parlamentarias. No a la ostentación con lo digna que es mi vivienda en Vallecas. No a los sueldos inmerecidos. Tantas monsergas, como suenan ahora, por aquello en lo que han incurrido.

 

El PP ha seguido al pie de la letra la estrategia de Aznar de acusar al Gobierno socialista de  ilegitimo. En los años 90 le acusó de ilegalidad por sus irregularidades. (El caso Roldan y los Gal…) Cuando volvieron a ganar las elecciones en el 2004 porque el atentado del 11 M las había alterado impidiendo la libre competición. Ahora porque el gobierno lo ganó por una moción de censura  que llevó a la Moncloa a Sánchez en calidad de okupa y, a partir de ahí,  ha montado alianzas con los partidos independentistas  y antiespañoles.

 

Aznar contra González. ¡Váyase señor González! Rajoy contra Zapatero. ¡Váyase señor Zapatero! Casado contra Sánchez. ¡Váyase, Señor Sánchez! Ya se sabe que sea cual sea la letra el estribillo siempre es el mismo. Tienen el camino expedito para atacar al Gobierno contrario por una única razón: porque este nunca actúa a favor de sus intereses y estos son los únicos que importan.

 

 

[Img #50341]

 

 

Sin respeto a la gobernanza y sin ni tan siquiera justificar los sueldos de los diputados con la  tarea no de legislar sino de atacar al Gobierno e impedir la gobernación. Mientras gritan ¡Váyase  Señor González! ¡Fuera Zapatero! o ¡Márchese Señor Sánchez! Justifican su odio y sus malas actuaciones con el único fin de echar a los socialistas y mantener el poder ellos, es decir la llave de la caja. En las tres ocasiones el muñidor ha sido Aznar y así será hasta que el país se libre de él porque esta es la estrategia reiterada del aznarismo.

 

Un particular, Víctor Valladares, presenta una demanda sobre la responsabilidad del 8 M. Un oscuro personaje no muy brillante, ni limpio, pues está  vinculado a Manos Limpias, asociación de la que sus cabecillas están en la cárcel. Se apresura a abrir la causa la magistrada Rodríguez Medel y solicita un informe a la guardia civil que antes de que llegara al juzgado llega a los medios de comunicación y sorprende por su contenido. Se agranda así el proceso penal abierto, que surge en España como en ningún otro país, contra el Gobierno. Es asumido por el Juzgado 51 de Madrid, una vez desgajada la pieza del conjunto de la demanda, referida al Gobierno del Estado y  limitada a la figura del Delegado del Gobierno  José Manuel Franco.

 

El informe que presenta la benemérita está encaminado a demostrar que la pandemia se veía venir y está montado como un libelo, que suma bulos e inexactitudes, noticias sesgadas de significados medios de comunicación vinculados a las derechas extremas y radicales. Confunde fechas y testigos, añade asechanzas y se cuela en el conflicto que se pretende crear entre la Guardia Civil y el Gobierno, al que directamente culpa de la crisis y de los muertos, no al Covid.

 

La fiscalía y la abogacía del Estado se oponen y piden el archivo del  procedimiento, que tildan  de causa general contra el Gobierno. Se aporta un informe del forense en la misma línea, que echa gasolina al fuego por los errores y opiniones personales que contiene y sin argumentos científicos, ni sólidos. En vez del Gobierno tiene a su Delegado como investigado, como si fuera el responsable de todo lo que se ha desencadenado en el Estado.

 

Todo esto que cae más que con gotas de lluvia con chuscos. Lo hace sobre un campo anegado por la tormenta anterior que se ha centrado sobre le Ministerio del Interior y su ministro, Fernando Grande Marlaska. El PP y Vox piden su dimisión con argumentos torticeros, por haber cesado al coronel Diego Pérez de los Cobos en su puesto al frente de la Comandancia de Madrid, atribución que entra plenamente en las competencias del ministro para poder cesar a un cargo por pérdida de confianza cuando esta se produce. Lo que subyace  contra la discrecionalidad del ministro es el tema de la ‘policía política’, montada por el anterior gobierno del PP y que Grande Marlaska intenta desmontar y perseguir, como manifiesta el presidente del Gobierno, que no sólo no cesa al ministro sino que le reafirma por su esmerado trabajo.

 

Queda así al descubierto otra de las líneas que mantiene el PP en su lucha sucia con la finalidad de desgastar al Gobierno, sin importarle los muertos que se han producido por  el coronavirus y en la lucha para reducir a sus víctimas. Varias veces han negado su apoyo  al Gobierno para ampliar los plazos del Estado de Emergencia en el procedimiento seguido por el Gobierno, que se impuso plantear sus prórrogas cada quince días en vez de hacerlo una sola vez,  por ejemplo por seis meses, como hizo el Gobierno italiano. El español eligió su opción quincenal, como lo ha justificado,  para someterse periódicamente al Parlamento en busca de su refrendo.

 

Ha tenido como consecuencia permitir al PP ponerse en ridículo por la falta de solvencia de sus argumentos de oposición a la ampliación del Estado de Alarma y la supresión de los derechos personales de movilidad, aunque el confinamiento impuesto ha demostrado ser el medio más eficaz para cortar la transmisión del virus. Tres veces encadenó el PP su negativa a dar su apoyo a las prórrogas, sin importarle los muertos que se estaban registrando, siendo la Comunidad de Madrid la que más sumaba.

 

 

[Img #50344]

 

 

El PP trata de tapar las instrucciones impartidas por la Comunidad de Madrid para que los pacientes de más de 75 años no sean enviados a los hospitales y se les mantenga en las residencias no medicamentalizadas. También establece el no traslado a los hospitales de los mayores confinados en sus domicilios. Surge así la demanda contra la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, a la que se la ve responsable  de semejantes medidas ordenadas por la Consejería de Sanidad. Medidas que son negadas por la presidenta en sede parlamentaria, mientras el consejero de Asuntos Sociales, en manos del Cs, coaligado con el PP en el gobierno de la Comunidad, denuncia tales medidas por carecer de ética y posiblemente de legalidad.

 

Por el camino han quedado otros desencuentros entre los partidos del  Gobierno y la oposición. El vicepresidente Pablo Iglesias, en el ámbito de una comisión parlamentaria, acusa al diputado y mando orgánico del ultraderechista Vox, Iván Espinosa de los Monteros, de mantener actitudes golpistas. Al mismo tiempo sucede la muerte del afroamericano George Floyd, víctima de la violencia policial, en la ciudad norteamericana de Minneapolis. Se desencadena un fenómeno internacional en el que Donald Trump toma un papel de antagonista como instigador de los hechos. Recibe unas duras declaraciones del director de cine Spike Lee, que descalifica sus actuaciones, mientras que Robert Johnson, el primer multimillonario afroamericano, reclama 14.5 billones (norteamericanos) de dólares para reparación a la esclavitud y su papel esencial en la forja del Estado.

 

Ha llegado junio y la actitud de Vox se evidencia en el Senado cuando se propone sacar adelante una declaración institucional sobre los sucesos raciales que están teniendo lugar. Con la negativa de sus tres senadores la imposibilitan, pues requiere la totalidad. Confirman una vez más sus convicciones racistas, aunque intenten justificarse creyendo que tienen razón, ellos como Donald Trump y el Ku Klus Klan se lo creen. En Andalucía al juez Serrano, líder de la formación en el territorio,  se le considera limpio de corrupción cuando se abre el proceso que le investiga.

 

(Continuará)

 

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.