La musicaca y los listillos
![[Img #51215]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/95_dsc_3971.jpg)
Confieso que nunca he estado en un país pobre. A veces tengo ganas. También tengo miedo. Sobre todo, porque no soy invisible. Ya sé que todos los poetas del mundo, incluyendo los menos famosos como Louise Glück, me dirán, a manera de regañina, que no hay países pobres, sólo personas explotadas. Correcto. Y seguro que saben que jamás podría llegar a ese pensamiento sin ellos.
Me explico.
Digo (mientras me lleva en coche un compañero poco conocido pero generoso), con inocencia más somnolencia, para romper el silencio, algo sencillo como:
-Hoy hay mucho tráfico.
Y el genio contesta:
-Es que es viernes y hay puente y está lloviendo.
Dale el premio Nobel, pienso, y vuelvo al silencio…
Admito que hablamos por hablar por muchos motivos y supongo que me lo he buscado. Tonto de mí.
No obstante, cuando escribo una frase soy muy consciente de que podría ser otra. Y que cada frase de un párrafo puede convocar una comunidad de pensamientos no dichos pero insinuados por la inicial. ¿Estamos?
Pues bien. Sigo.
Hay que ser rico para ir a un país pobre. No me refiero al avión o las vacunas contra la malaria,etc., que también, sino rico en intrepidez, imaginación o curiosidad.
Sabemos por supuesto que hay Hiltons y Sheratons en todos los países pobres y sus precios son parecidos a los que cobran en los países ricos. Te brindan bastante invisibilidad, pero te sientes un poco colonial, como un periodista de la CNN en Ereván.
-Armenia no es un país po…
-Cállate.
…
Y luego tienes que lidiar con las fronteras lingüísticas y las propinas en sobres y aprender a regatear hasta para las cosas más básicas como un chupachups.
Pero tiene que ser maravilloso estar rodeado de tu propia ignorancia. Porque el no comprender tiene sus ventajas. Y una de ellas es una forma de silencio. Necesito silencio a pesar de ser torpe en un coche ajeno.
…
Después del confinamiento (y antes también -es que he querido inyectar un poco de histrionismo para celebrar medio artículo sin mencionar el virus-) me di cuenta de dos cosas que odio cada vez más de los países ricos, independientemente de los escándalos de siempre: la contaminación visual y la contaminación acústica. Ambas son formas de ruido. Nada que ustedes no sepan.
- ¿Entonces?
- Paciencia.
El otro día fui a una playa en Asturias, que se llama Rodiles, para caminar. Un día laboral, casi encapotado, fuera de la temporada, o sea, octubre en el norte de España. Estupendo. Tranquilidad, paz… hasta las gaviotas estaban durmiendo la siesta. Caminé desde el este hasta el oeste y más allá para llegar al estuario que, por fortuna, ha sido declarado Reserva Natural Parcial según la jerga de los que trabajan para la Red Ambiental de Asturias, y ellos sabrán por qué, porque yo lo encontré lleno de encanto.
- Una reserva parcial es la que se permite la compatibilidad entre la conservación de lo que son valores que se pretende proteger con la explotación de ciertos recursos.
- Gracias. ¿Cuáles?
- ¿Qué?
- Nada, olvida.
Luego, para celebrar la pérdida de cinco o seis gramos (los malditos coronakilos) decidí tomar algo y contemplar el mar ¡Que fácil es ser turista en tu propio barrio! Encontré un pequeño bar con apenas clientes – los paisanos clásicos con el clac-clac del dominó y el televisor, como siempre,encendido sin razón -pero NADIE en la terraza. ¡Qué dicha! Entré y pedí una caña en la barra y me la llevé fuera a una humilde mesa bonita de madera, no como esas cosas plásticas, tambaleantes con sus malditas pintadas que anuncian marcas de cervezas ya archiconocidas ¡Qué bella es la vida!, exclamé a mi sombra, porque, además, el cielo ya se había despejado.
De pronto oigo:
Acércate,chico,
Ya soy tuyo.
Uh, uh, oh,
Comparte mi amor.
O algo por el estilo (sic)¡En inglés!
Volví para adentro, pensando en Constantino Romero, colocando bien mi mascarilla:
![[Img #51219]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/9093_hun0204-shrek-premium-face-mask-front_1800x1800.jpg)
Y le pregunté al chico detrás de la barra con un doblaje satisfactorio:
-¿Lo has hecho por mí?
-¿Qué?
- La música (señalando el bafle recién ubicado en el alfeizar de la ventana).
- ¿Cómo?
- Es que cuando opté por esta taberna no había hilo musical.
- Bah, bueno. Es que pensé que igual había que dar un poco de ambiente, como no hay nadie…,día más soso…
- ¿Te gusta vivir, muchacho?
¿Cómo ye, ho?
-Nada. ¿Qué te doy?
-Dos euros.
…
Ya ven, no tengo el temperamento para viajar fuera de mi zona de confort. Hasta mi barrio sigue siendo lo suficientemente exótico.
Ahora me toca hacer la compra ¡Qué dilema! Si voy a Alimerka, va a ser Duncan Dhu; en Mercadona algún rapero enfadado de Detroit… igual en Eroski ponen punk en euskera, una salvación a medias.
- Va a ser que no, tronco.
- Bueno, por lo menos las mascarillas reducen…¡Ya lo sé! Escribiré a todas las tiendas del mundo para proponerles la siguiente idea: si ustedes me proporcionan media hora para comprar sin ruido me comprometeré a llevar mis propias bolsas, los guantes para frutería y tapones de regalo para quelos trabajadores puedan soportar la franja horaria normal.
-Estás como una cabra.
-Ojalá.
![[Img #51215]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/95_dsc_3971.jpg)
Confieso que nunca he estado en un país pobre. A veces tengo ganas. También tengo miedo. Sobre todo, porque no soy invisible. Ya sé que todos los poetas del mundo, incluyendo los menos famosos como Louise Glück, me dirán, a manera de regañina, que no hay países pobres, sólo personas explotadas. Correcto. Y seguro que saben que jamás podría llegar a ese pensamiento sin ellos.
Me explico.
Digo (mientras me lleva en coche un compañero poco conocido pero generoso), con inocencia más somnolencia, para romper el silencio, algo sencillo como:
-Hoy hay mucho tráfico.
Y el genio contesta:
-Es que es viernes y hay puente y está lloviendo.
Dale el premio Nobel, pienso, y vuelvo al silencio…
Admito que hablamos por hablar por muchos motivos y supongo que me lo he buscado. Tonto de mí.
No obstante, cuando escribo una frase soy muy consciente de que podría ser otra. Y que cada frase de un párrafo puede convocar una comunidad de pensamientos no dichos pero insinuados por la inicial. ¿Estamos?
Pues bien. Sigo.
Hay que ser rico para ir a un país pobre. No me refiero al avión o las vacunas contra la malaria,etc., que también, sino rico en intrepidez, imaginación o curiosidad.
Sabemos por supuesto que hay Hiltons y Sheratons en todos los países pobres y sus precios son parecidos a los que cobran en los países ricos. Te brindan bastante invisibilidad, pero te sientes un poco colonial, como un periodista de la CNN en Ereván.
-Armenia no es un país po…
-Cállate.
…
Y luego tienes que lidiar con las fronteras lingüísticas y las propinas en sobres y aprender a regatear hasta para las cosas más básicas como un chupachups.
Pero tiene que ser maravilloso estar rodeado de tu propia ignorancia. Porque el no comprender tiene sus ventajas. Y una de ellas es una forma de silencio. Necesito silencio a pesar de ser torpe en un coche ajeno.
…
Después del confinamiento (y antes también -es que he querido inyectar un poco de histrionismo para celebrar medio artículo sin mencionar el virus-) me di cuenta de dos cosas que odio cada vez más de los países ricos, independientemente de los escándalos de siempre: la contaminación visual y la contaminación acústica. Ambas son formas de ruido. Nada que ustedes no sepan.
- ¿Entonces?
- Paciencia.
El otro día fui a una playa en Asturias, que se llama Rodiles, para caminar. Un día laboral, casi encapotado, fuera de la temporada, o sea, octubre en el norte de España. Estupendo. Tranquilidad, paz… hasta las gaviotas estaban durmiendo la siesta. Caminé desde el este hasta el oeste y más allá para llegar al estuario que, por fortuna, ha sido declarado Reserva Natural Parcial según la jerga de los que trabajan para la Red Ambiental de Asturias, y ellos sabrán por qué, porque yo lo encontré lleno de encanto.
- Una reserva parcial es la que se permite la compatibilidad entre la conservación de lo que son valores que se pretende proteger con la explotación de ciertos recursos.
- Gracias. ¿Cuáles?
- ¿Qué?
- Nada, olvida.
Luego, para celebrar la pérdida de cinco o seis gramos (los malditos coronakilos) decidí tomar algo y contemplar el mar ¡Que fácil es ser turista en tu propio barrio! Encontré un pequeño bar con apenas clientes – los paisanos clásicos con el clac-clac del dominó y el televisor, como siempre,encendido sin razón -pero NADIE en la terraza. ¡Qué dicha! Entré y pedí una caña en la barra y me la llevé fuera a una humilde mesa bonita de madera, no como esas cosas plásticas, tambaleantes con sus malditas pintadas que anuncian marcas de cervezas ya archiconocidas ¡Qué bella es la vida!, exclamé a mi sombra, porque, además, el cielo ya se había despejado.
De pronto oigo:
Acércate,chico,
Ya soy tuyo.
Uh, uh, oh,
Comparte mi amor.
O algo por el estilo (sic)¡En inglés!
Volví para adentro, pensando en Constantino Romero, colocando bien mi mascarilla:
![[Img #51219]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/9093_hun0204-shrek-premium-face-mask-front_1800x1800.jpg)
Y le pregunté al chico detrás de la barra con un doblaje satisfactorio:
-¿Lo has hecho por mí?
-¿Qué?
- La música (señalando el bafle recién ubicado en el alfeizar de la ventana).
- ¿Cómo?
- Es que cuando opté por esta taberna no había hilo musical.
- Bah, bueno. Es que pensé que igual había que dar un poco de ambiente, como no hay nadie…,día más soso…
- ¿Te gusta vivir, muchacho?
¿Cómo ye, ho?
-Nada. ¿Qué te doy?
-Dos euros.
…
Ya ven, no tengo el temperamento para viajar fuera de mi zona de confort. Hasta mi barrio sigue siendo lo suficientemente exótico.
Ahora me toca hacer la compra ¡Qué dilema! Si voy a Alimerka, va a ser Duncan Dhu; en Mercadona algún rapero enfadado de Detroit… igual en Eroski ponen punk en euskera, una salvación a medias.
- Va a ser que no, tronco.
- Bueno, por lo menos las mascarillas reducen…¡Ya lo sé! Escribiré a todas las tiendas del mundo para proponerles la siguiente idea: si ustedes me proporcionan media hora para comprar sin ruido me comprometeré a llevar mis propias bolsas, los guantes para frutería y tapones de regalo para quelos trabajadores puedan soportar la franja horaria normal.
-Estás como una cabra.
-Ojalá.






