El incansable Pepito grillo
![[Img #51368]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/3840_underwood-a-tergo-012.jpg)
Al alba, a esa hora en que la cabeza se pone en funcionamiento mientras el cuerpo está todavía en los brazos de Morfeo, se me ocurrió pedirle a mi ‘mami’, que hace tiempo que está al otro lado de este mundo, que nos proteja, que me proteja a mí, a mi familia, a mis amigos, a mi entorno…, de esta situación que estamos pasando tan penosa, difícil y descorazonadora.
Me planteé la cuestión de que qué habíamos hecho para merecer esto y rápidamente una respuesta me vino a la cabeza, la de que el mundo había hecho sobradas cosas para merecer esta plaga bíblica. ¿Pero yo? ¿qué había hecho yo que vivo en mi mundo sin meterme con nadie ni hacer mal a nadie sino todo lo contrario? ¿Quién y por qué me castiga?
Y he aquí que en este momento aparece mi conciencia en escena, siempre aprovechando algún momento de debilidad para recordarme aquellas cosas feas que tengo en mi haber. Cosas feas, sí, me defiendo, pero cosas feas que en general he hecho yo conmigo misma, sin implicar a terceros. Entonces me viene a la cabeza la cantidad de veces que me he dejado engañar por ser buena (tonta), y ese repaso me revuelve el espíritu. La conciencia me recuerda que buena y tonta muchas veces son sinónimos, y que no es nada bueno ser tonta creyendo que se es buena, sino todo lo contrario, es estúpido. Esta reflexión enturbia mi ánimo.
En ese punto de mi desarrollo mental matinal he pasado a pensar en La Conciencia, esa especie de Pepito grillo que está siempre al acecho para recordarnos lo que hacemos, generalmente lo malo. Y a este respecto yo tengo desde hace mucho tiempo una duda metafísica ¿Cómo pueden dormir los políticos, los banqueros, los empresarios…., con tantas mentiras, tantos chanchullos, tanta mangancia que afectan a tantísimas personas? ¿Qué pasa con su conciencia? ¿cómo la manipulan? o ¿es que la saben eliminar de su alma? Si cualquier pequeño conflicto no me deja dormir ¿cómo hacen estos poderes fácticos para conciliar el sueño cada día?¿Se llenan de pastillas? No, esa solución no puede ser la real porque estarían abotargados todo el día y no podrían funcionar, ¿o sí? ¿o es eso realmente lo que les pasa? Para mí es un misterio.
Pienso que la derechona y la derecha, quienes han mantenido a lo largo de los tiempos mucho poder, han sobrevivido y sobreviven felices con su conciencia porque siempre han tenido a mano un magnífico lavadero de conciencias. La Iglesia católica, apostólica y romana ha dado, y da, la oportunidad a sus acólitos de limpiar su conciencia de cargas pesadas a base de “un padre nuestro y tres ave marías”. Con esa facilidad de eliminar el runrún fastidioso de Pepito grillo los católicos, apostólicos y romanos han vivido felizmente, haciendo de su capa un sayo con gran liviandad de culpas. Quizás de ahí surge esa prepotencia que esgrimen en su caminar por la vida, pensaba yo esta madrugada. Esa prepotencia que les hace creerse indestructibles, indiscutibles y privilegiados. Y ciertamente pienso que son unos privilegiados por conseguir acallar su pesada conciencia con tan sólo unos rezos.
Y es que la conciencia es el mayor perturbador del mundo porque roe y corroe algo mucho más importante que los cuerpos, los espíritus. Y por eso la conciencia es el gran enemigo de los poderosos, y … porque han aprendido a acallarla son poderosos,y… dominando su conciencia utilizan las ajenas como una estupenda arma para el control de los mortales que no saben cómo quitarse a su Pepito grillo de encima.
Se me ocurre que la Iglesia católica, apostólica y romana es la inventora del primer y mayor placebo del mundo, la confesión. “Contar los pecados al confesor y cumplir la penitencia” te libera de angustias y pesares y en un pis pas vuelves a ser feliz como una perdiz. Qué solución más fantástica para el espíritu. No estaría mal que la Iglesia encontrara algo parecido para los males del cuerpo. Sería la bomba. Ni pandemias ni políticos. Confesión, rezos y ‘a correr’.
Vale, la cabeza a estas horas ya sabemos que desbarra un poco.
Hoy abro el ordenador por segunda vez en este mes, y sólo para escribir estas líneas. Me cuesta mover los dedos, están desacostumbrados. El virus no quiere dejarme. Sigue conmigo, parece que se encuentra a gusto a mi verita. Y yo sigo en un estado de nube deshilachada. Mi energía se la está comiendo el bicho y deja para mí los despojos, así que la debilidad que me queda es grande y no sólo física sino también mental. Ando muy poco y a pasines cortos, la fatiga no me permite más, a cambio estoy haciendo un uso espectacular de la cama y el sillón. Poca cosa más porque este virus me tiene como atontada y desganada, en fase contemplativa. Veintitantos días en contemplación podrían ser unos buenos ejercicios espirituales, pienso, pero el virus te deja pensar poco, sólo, de vez en cuando, levitar.
Tengo que esperar diez días más para ver si el virus decide abandonarme o si se ha empeñado en quererme eternamente. Es gracioso, cuando te dicen “te ha dado positivo”, es algo negativo porque significa que tienes el virus, y cuando te hablan de que ‘te da negativo’, entonces la noticia es positiva. Qué enigmático y curioso es el covid 19.
O témpora o mores
![[Img #51368]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/10_2020/3840_underwood-a-tergo-012.jpg)
Al alba, a esa hora en que la cabeza se pone en funcionamiento mientras el cuerpo está todavía en los brazos de Morfeo, se me ocurrió pedirle a mi ‘mami’, que hace tiempo que está al otro lado de este mundo, que nos proteja, que me proteja a mí, a mi familia, a mis amigos, a mi entorno…, de esta situación que estamos pasando tan penosa, difícil y descorazonadora.
Me planteé la cuestión de que qué habíamos hecho para merecer esto y rápidamente una respuesta me vino a la cabeza, la de que el mundo había hecho sobradas cosas para merecer esta plaga bíblica. ¿Pero yo? ¿qué había hecho yo que vivo en mi mundo sin meterme con nadie ni hacer mal a nadie sino todo lo contrario? ¿Quién y por qué me castiga?
Y he aquí que en este momento aparece mi conciencia en escena, siempre aprovechando algún momento de debilidad para recordarme aquellas cosas feas que tengo en mi haber. Cosas feas, sí, me defiendo, pero cosas feas que en general he hecho yo conmigo misma, sin implicar a terceros. Entonces me viene a la cabeza la cantidad de veces que me he dejado engañar por ser buena (tonta), y ese repaso me revuelve el espíritu. La conciencia me recuerda que buena y tonta muchas veces son sinónimos, y que no es nada bueno ser tonta creyendo que se es buena, sino todo lo contrario, es estúpido. Esta reflexión enturbia mi ánimo.
En ese punto de mi desarrollo mental matinal he pasado a pensar en La Conciencia, esa especie de Pepito grillo que está siempre al acecho para recordarnos lo que hacemos, generalmente lo malo. Y a este respecto yo tengo desde hace mucho tiempo una duda metafísica ¿Cómo pueden dormir los políticos, los banqueros, los empresarios…., con tantas mentiras, tantos chanchullos, tanta mangancia que afectan a tantísimas personas? ¿Qué pasa con su conciencia? ¿cómo la manipulan? o ¿es que la saben eliminar de su alma? Si cualquier pequeño conflicto no me deja dormir ¿cómo hacen estos poderes fácticos para conciliar el sueño cada día?¿Se llenan de pastillas? No, esa solución no puede ser la real porque estarían abotargados todo el día y no podrían funcionar, ¿o sí? ¿o es eso realmente lo que les pasa? Para mí es un misterio.
Pienso que la derechona y la derecha, quienes han mantenido a lo largo de los tiempos mucho poder, han sobrevivido y sobreviven felices con su conciencia porque siempre han tenido a mano un magnífico lavadero de conciencias. La Iglesia católica, apostólica y romana ha dado, y da, la oportunidad a sus acólitos de limpiar su conciencia de cargas pesadas a base de “un padre nuestro y tres ave marías”. Con esa facilidad de eliminar el runrún fastidioso de Pepito grillo los católicos, apostólicos y romanos han vivido felizmente, haciendo de su capa un sayo con gran liviandad de culpas. Quizás de ahí surge esa prepotencia que esgrimen en su caminar por la vida, pensaba yo esta madrugada. Esa prepotencia que les hace creerse indestructibles, indiscutibles y privilegiados. Y ciertamente pienso que son unos privilegiados por conseguir acallar su pesada conciencia con tan sólo unos rezos.
Y es que la conciencia es el mayor perturbador del mundo porque roe y corroe algo mucho más importante que los cuerpos, los espíritus. Y por eso la conciencia es el gran enemigo de los poderosos, y … porque han aprendido a acallarla son poderosos,y… dominando su conciencia utilizan las ajenas como una estupenda arma para el control de los mortales que no saben cómo quitarse a su Pepito grillo de encima.
Se me ocurre que la Iglesia católica, apostólica y romana es la inventora del primer y mayor placebo del mundo, la confesión. “Contar los pecados al confesor y cumplir la penitencia” te libera de angustias y pesares y en un pis pas vuelves a ser feliz como una perdiz. Qué solución más fantástica para el espíritu. No estaría mal que la Iglesia encontrara algo parecido para los males del cuerpo. Sería la bomba. Ni pandemias ni políticos. Confesión, rezos y ‘a correr’.
Vale, la cabeza a estas horas ya sabemos que desbarra un poco.
Hoy abro el ordenador por segunda vez en este mes, y sólo para escribir estas líneas. Me cuesta mover los dedos, están desacostumbrados. El virus no quiere dejarme. Sigue conmigo, parece que se encuentra a gusto a mi verita. Y yo sigo en un estado de nube deshilachada. Mi energía se la está comiendo el bicho y deja para mí los despojos, así que la debilidad que me queda es grande y no sólo física sino también mental. Ando muy poco y a pasines cortos, la fatiga no me permite más, a cambio estoy haciendo un uso espectacular de la cama y el sillón. Poca cosa más porque este virus me tiene como atontada y desganada, en fase contemplativa. Veintitantos días en contemplación podrían ser unos buenos ejercicios espirituales, pienso, pero el virus te deja pensar poco, sólo, de vez en cuando, levitar.
Tengo que esperar diez días más para ver si el virus decide abandonarme o si se ha empeñado en quererme eternamente. Es gracioso, cuando te dicen “te ha dado positivo”, es algo negativo porque significa que tienes el virus, y cuando te hablan de que ‘te da negativo’, entonces la noticia es positiva. Qué enigmático y curioso es el covid 19.
O témpora o mores






