Retrasos de cirugías y listas de espera infinitas, las secuelas de la Covid en la sanidad pública
Encarnación Pérez tiene 75 años y lleva uno y medio esperando una operación de rodilla después de que Sacyl haya pospuesto hasta en dos ocasiones la intervención quirúrgica. El suyo es uno de los 1.472 casos de prioridad 3 que tardan más de 180 días en atenderse por el sistema público de salud.
![[Img #51930]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2020/176_1604229037534urgenciashleondn.jpg)
Las pandemias como la de coronavirus Covid-19 no solo dejan secuelas en las personas que las han sufrido, muertes y mucho dolor en la sociedad. También suponen daños colaterales, a veces imperceptibles a corto plazo, porque nadie se para a fijarse en ellos. En medio del caos por parar una curva que crece exponencialmente en cuestión de días y que tarda semanas en estabilizarse y meses en empezar a bajar, se producen retrasos de cirugías y crecen casi hasta el infinito las listas de espera para someterse a una intervención.
Un paciente del Hospital de León con prioridad 1 –indicativo de que necesita una operación programable que no admite una demora superior a 30 días– tenía que esperar de media 12 días para entrar a quirófano en septiembre del año pasado. Según los mismos datos del mes de septiembre de este año, los pacientes tienen que esperar, de media, dos días más para que les practiquen la misma intervención. Pero lo verdaderamente grave es que el año pasado el 100% de estos pacientes 'graves' se operaban en un plazo inferior al mes 'deseable' para hacerlo, este año de la Covid solo el 91%.
A medida que la prioridad para practicar una intervención baja, es decir, que la patología es 'menos grave', las cifras oficiales, y que pueden consultarse a través del Portal de Salud de la Junta de Castilla y León, empeoran.
Los pacientes con prioridad 2 -con una situación clínica o social que admite una demora relativa, siendo recomendable la intervención en un plazo inferior a 90 días- esperaban de media 66 días (algo más de dos meses) en septiembre de 2019 y en septiembre de este año casi el doble, 102 días. Asimismo, los pacientes con prioridad 3 -con patologías que permiten la demora del tratamiento, ya que aquella no produce secuelas importantes- han pasado de esperar 96 días a un 56% más, 170 días de media. Esto supone que, si el año pasado eran 394 los pacientes que tardaban más de 180 días en entrar a quirófano de los 2.946 casos pendientes de intervención, este año Covid casi la mitad, 1.472 pacientes de los 3.054 casos contabilizados por el Sacyl, esperan sentados en su casa una cirugía que tarda más de medio año en llegar. En algunos casos mucho más de ese tiempo.
El Hospital de León es el cuarto de toda la Comunidad que peor dato de lista de espera quirúrgica por prioridad clínica 3 registra. En cabeza está el Hospital de Burgos en el que solo el 35% de los pacientes son intervenidos antes de 180 días, después el Hospital de Salamanca con el 38% y en tercer lugar está el Hospital de Soria con el 50%.
![[Img #51931]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2020/6998_sin-titulo.png)
Un año y medio esperando una operación de rodilla
Encarnación Pérez es una de esas leonesas con una intervención de prioridad 3 pendiente. Tiene 75 años y lleva año y medio en lista de espera para que le pongan una prótesis de rodilla. Desde mayo de 2019 hasta hoy ya la han citado en quirófano dos veces, ha hecho dos preoperatorios y se ha vuelto a casa dos veces también sin que le practiquen la cirugía que necesita.
La primera vez que la llamaron fue en abril de este año, pero en plena primera ola de la pandemia de Covid, la intervención se canceló y se fijó para el mes de octubre. Ingresó el mismo día que iba a operarse a la una del mediodía, y cuatro horas más tarde le dieron el alta porque "no se podía intervenir". "Ha pasado de ser una persona autónoma a una totalmente dependiente. Ella iba al mercado, salía de paseo, y ahora apenas puede estar de pie o caminar. Necesita a alguien siempre con ella", lamenta su hija Beatriz Alegre.
En este tiempo en el que Alegre veía cómo su madre iba perdiendo progresivamente calidad de vida, salud e independencia, interpuso más de cinco quejas en el propio centro hospitalario de León y en el Procurador del Común, pero por el momento nadie le ha dado una respuesta de cuándo marcar en el calendario la esperada cirugía.
Paralelamente, intentaron darle una solución por la vía privada, asumiendo los costes de la intervención, con la mala suerte de que el médico que la iba a practicar la operación, arriesgada porque Encarnación necesita una prótesis especial, se jubiló. "Hay mucha gente como ella, pero espero que no estén tan mal", manifiesta a este medio Beatriz, que solo pide "que se tome alguna medida" para que las secuelas que le queden a su madre por esta dilatación en el tiempo de una operación no sean "irreparables".
"El problema ya no es solo la operación, es recuperar luego la movilidad. A este paso acaba en una silla de ruedas porque está todo paralizado por el Covid pero el mundo sigue", y solo quiere que siga de la mejor manera posible.
Poca información sobre la situación asistencial del Hospital de León
Desde que se declaró la pandemia de coronavirus el pasado mes de marzo, responsables políticos y sanitarios han venido advirtiendo de la presión asistencial que genera la infección en los hospitales, también en el leonés. Pero lo cierto es que la información se da a cuentagotas.
Cada día la Junta actualiza en su portal de datos abiertos el número de pacientes Covid que hay en planta y en UCI y el porcentaje de ocupación de las camas. En cambio, no se dan las cifras de personal activo o de baja que crearon un verdadero problema en el centro de la capital en la segunda ola.
El 10 de noviembre se informó a la opinión pública por primera vez de que el Hospital de León dedicaba cuatro de sus 21 quirófanos como UCIs para pacientes Covid y que cerraba la Unidad de diagnóstico de manera urgente de patologías graves. Dos días más tarde, el 13 de noviembre, el vicepresidente de la Junta de Castilla y León y la consejera de Sanidad, Francisco Igea y Verónica Casado, argumentaban que Sacyl se veía obligado a extender a León la medida de derivar operaciones a la sanidad privada por falta de capacidad de reacción del sector público en la provincia. A finales del mismo mes de noviembre, el hospital leonés decidía cerrar un quirófano más para habilitarlo como UCI para pacientes Covid.
¿Cuál es la situación desde entonces? Lo sabrán la delegación territorial de Sanidad de León y el centro leonés, ya que a pesar de que en el último comunicado de prensa manifestaban que la dirección médica del hospital revisa la programación de los recursos de forma diaria en función de las camas disponibles de reanimación, no han aportado más información.
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Las pandemias como la de coronavirus Covid-19 no solo dejan secuelas en las personas que las han sufrido, muertes y mucho dolor en la sociedad. También suponen daños colaterales, a veces imperceptibles a corto plazo, porque nadie se para a fijarse en ellos. En medio del caos por parar una curva que crece exponencialmente en cuestión de días y que tarda semanas en estabilizarse y meses en empezar a bajar, se producen retrasos de cirugías y crecen casi hasta el infinito las listas de espera para someterse a una intervención.
Un paciente del Hospital de León con prioridad 1 –indicativo de que necesita una operación programable que no admite una demora superior a 30 días– tenía que esperar de media 12 días para entrar a quirófano en septiembre del año pasado. Según los mismos datos del mes de septiembre de este año, los pacientes tienen que esperar, de media, dos días más para que les practiquen la misma intervención. Pero lo verdaderamente grave es que el año pasado el 100% de estos pacientes 'graves' se operaban en un plazo inferior al mes 'deseable' para hacerlo, este año de la Covid solo el 91%.
A medida que la prioridad para practicar una intervención baja, es decir, que la patología es 'menos grave', las cifras oficiales, y que pueden consultarse a través del Portal de Salud de la Junta de Castilla y León, empeoran.
Los pacientes con prioridad 2 -con una situación clínica o social que admite una demora relativa, siendo recomendable la intervención en un plazo inferior a 90 días- esperaban de media 66 días (algo más de dos meses) en septiembre de 2019 y en septiembre de este año casi el doble, 102 días. Asimismo, los pacientes con prioridad 3 -con patologías que permiten la demora del tratamiento, ya que aquella no produce secuelas importantes- han pasado de esperar 96 días a un 56% más, 170 días de media. Esto supone que, si el año pasado eran 394 los pacientes que tardaban más de 180 días en entrar a quirófano de los 2.946 casos pendientes de intervención, este año Covid casi la mitad, 1.472 pacientes de los 3.054 casos contabilizados por el Sacyl, esperan sentados en su casa una cirugía que tarda más de medio año en llegar. En algunos casos mucho más de ese tiempo.
El Hospital de León es el cuarto de toda la Comunidad que peor dato de lista de espera quirúrgica por prioridad clínica 3 registra. En cabeza está el Hospital de Burgos en el que solo el 35% de los pacientes son intervenidos antes de 180 días, después el Hospital de Salamanca con el 38% y en tercer lugar está el Hospital de Soria con el 50%.
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Un año y medio esperando una operación de rodilla
Encarnación Pérez es una de esas leonesas con una intervención de prioridad 3 pendiente. Tiene 75 años y lleva año y medio en lista de espera para que le pongan una prótesis de rodilla. Desde mayo de 2019 hasta hoy ya la han citado en quirófano dos veces, ha hecho dos preoperatorios y se ha vuelto a casa dos veces también sin que le practiquen la cirugía que necesita.
La primera vez que la llamaron fue en abril de este año, pero en plena primera ola de la pandemia de Covid, la intervención se canceló y se fijó para el mes de octubre. Ingresó el mismo día que iba a operarse a la una del mediodía, y cuatro horas más tarde le dieron el alta porque "no se podía intervenir". "Ha pasado de ser una persona autónoma a una totalmente dependiente. Ella iba al mercado, salía de paseo, y ahora apenas puede estar de pie o caminar. Necesita a alguien siempre con ella", lamenta su hija Beatriz Alegre.
En este tiempo en el que Alegre veía cómo su madre iba perdiendo progresivamente calidad de vida, salud e independencia, interpuso más de cinco quejas en el propio centro hospitalario de León y en el Procurador del Común, pero por el momento nadie le ha dado una respuesta de cuándo marcar en el calendario la esperada cirugía.
Paralelamente, intentaron darle una solución por la vía privada, asumiendo los costes de la intervención, con la mala suerte de que el médico que la iba a practicar la operación, arriesgada porque Encarnación necesita una prótesis especial, se jubiló. "Hay mucha gente como ella, pero espero que no estén tan mal", manifiesta a este medio Beatriz, que solo pide "que se tome alguna medida" para que las secuelas que le queden a su madre por esta dilatación en el tiempo de una operación no sean "irreparables".
"El problema ya no es solo la operación, es recuperar luego la movilidad. A este paso acaba en una silla de ruedas porque está todo paralizado por el Covid pero el mundo sigue", y solo quiere que siga de la mejor manera posible.
Poca información sobre la situación asistencial del Hospital de León
Desde que se declaró la pandemia de coronavirus el pasado mes de marzo, responsables políticos y sanitarios han venido advirtiendo de la presión asistencial que genera la infección en los hospitales, también en el leonés. Pero lo cierto es que la información se da a cuentagotas.
Cada día la Junta actualiza en su portal de datos abiertos el número de pacientes Covid que hay en planta y en UCI y el porcentaje de ocupación de las camas. En cambio, no se dan las cifras de personal activo o de baja que crearon un verdadero problema en el centro de la capital en la segunda ola.
El 10 de noviembre se informó a la opinión pública por primera vez de que el Hospital de León dedicaba cuatro de sus 21 quirófanos como UCIs para pacientes Covid y que cerraba la Unidad de diagnóstico de manera urgente de patologías graves. Dos días más tarde, el 13 de noviembre, el vicepresidente de la Junta de Castilla y León y la consejera de Sanidad, Francisco Igea y Verónica Casado, argumentaban que Sacyl se veía obligado a extender a León la medida de derivar operaciones a la sanidad privada por falta de capacidad de reacción del sector público en la provincia. A finales del mismo mes de noviembre, el hospital leonés decidía cerrar un quirófano más para habilitarlo como UCI para pacientes Covid.
¿Cuál es la situación desde entonces? Lo sabrán la delegación territorial de Sanidad de León y el centro leonés, ya que a pesar de que en el último comunicado de prensa manifestaban que la dirección médica del hospital revisa la programación de los recursos de forma diaria en función de las camas disponibles de reanimación, no han aportado más información.






