Lo que mal empieza mal acaba
![[Img #52106]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2020/9303__dsc0010.jpg)
Se trataba de tapar ese solar da una casa desaparecida en la Playa Mayor y que tanto la afea. Un solar es como el hueco que deja una pieza dental extraída y en este caso agravado por el mal estado de las paredes medianiles de su interior, tal como están de maltrechas y arrumbadas. Así año tras año, más de cinco, sin que la propiedad diera una solución al desastre. ni la autoridad municipal la impusiera. ¿La ley no contempla estos casos cuando se mantiene tantos años lo que claramente es un atentado visual para quienes contemplan el espectáculo desde la plaza, sean astorganos o visitantes?
Llegó eso de Astorga Iluminada, bálsamo redentor ante el general decaimiento, y la propuesta de que la plaza iba a aparecer por la televisión por toda España y se impuso la necesidad de poner un remedio, aunque fuera a modo de parche, de lo que venía siendo un desatino, mantenido de espaldas al tiempo. La solución aplicada la prensa escrita la ha calificado de trampantojo, con toda la propiedad del vocablo, según la RAE. Por su sonoridad parece que dice más, como el engaño se merece. Visto de noche el artificio puede pasar, pues lo que domina es la iluminación y el decorado cumplirá su papel para la televisión, en la que no cuenta lo que es sino lo que parece. Visto de día, es otra cosa. El telón se queda canijo como o si fuera el traje del hermano mayor con el que se viste al menor, que es cuatro tallas más grande, a pesar de la diferencia de años. No viste ni tapa el atentado visual que se perpetra.
El tema es difícil, a lo que parece, pues la anterior Corporación intento remediar el empandullo, como se dice en esta tierra, cuando se trata de un empandillado, en el sentido de ofuscar la vista para hacer pasar un engaño y, según confesión del alcalde de entonces, la propiedad se negó a autorizar al Ayuntamiento a montar una lona decorativa, asumiendo sus costes el erario público, es decir los ciudadanos. Sólo se colocó un plástico verde para salvar una de las viviendas afectadas y se reforzaron los tirantes que la sujetaban. Con el tiempo el plástico andaba hecho unos zorros, por lo que no cumplía su función y además agravaba el daño visual medioambiental que se infligía.
La solución ahora aplicada por la actual corporación resulta por un lado desternillante y por otro preocupante. Se ha montado un andamiaje con la profundidad del primer inmueble, lo que hace suponer que sí han tenido permiso de la propiedad o se ha procedido de oficio. El andamiaje es de tal envergadura que podría valer para rehacer la casa o al menos algunos de los pisos por las pasarelas que se han incluido. Hasta hubo sospechas de que muy bien podrían instalar allí algunas de las dependencias municipales a falta de espacio. Por ejemplo, la secretaría o la intervención, que, con el celo al que se deben, con seguridad les vendría bien la solución.
No fue así, sino que el andamiaje, tan esperpéntico como colosal, tenía como única misión sujetar la lona que tapara el desaguisado. Lo malo es que no lo oculta. De día, desde la plaza, aunque no se quiera, se contempla el andamiaje, las paredes destrozadas y el famoso plástico verde, como muy bien pueden testificar los inspectores de ambientes de clase jubilada. Ahora, como vela desgarrada de una nave pirata vencida, que ondea como testimonio de una batalla perdida.
Como hemos dicho se cumplirá el objetivo de engañar a los espectadores de la televisión. Pero ¿por qué engañar a los ciudadanos? El atentado visual continuará porque no se ha remediado, sino que persiste. La responsabilidad será de la propiedad, de la autoridad o de los técnicos que han ejecutado el engendro. Pero va a quedar así. Sin que se señale a los culpables, ni se depuren responsabilidades, porque irán todos a una como los de Fuenteovejuna, pero al revés. En aquel otro drama municipal fue todo el pueblo a una para salvarse. En este irán los responsables para irse de rositas. En este caso para negar el delito y no señalar a los delincuentes.
Una última cuestión, ¿La estructura montada, tan innecesaria como absurda, quién la abonará? Aunque se pague como alquilada el precio será de riñón. Por la rapidez con la que se hizo la obra no parecía municipal, pero lo era y el alquiler, con la de pólizas que habrá que poner, puede demorarse años. Tómese como ejemplo el asfaltado del Parque de Melgar, que, aunque se hizo mal e incompleto, omitiendo la parte más compleja, costosa y esencial de la obra, los coches no pudieron aparcar allí durante más de un año. O la Plaza de Gaudí, que, tras más de tres años y dos Corporaciones, sigue inconclusa. O la de la Calle Correos. Iniciada en el funesto 2020 del Covid-19 ¿puede asegurarse que quedará concluida antes de que concluya la pandemia?
La verdad es que lo que se ha pretendido con la desafortunada operación estética facial de la Plaza Mayor, ha sido como matar a la paloma de la paz a cañonazos. No se la ha matado, no porque no se emplearan obuses del máximo calibre, sino por un problema de puntería, de la que el sargento de turno, que comandaba la batería, carecía. Déjese saber al menos quién o quiénes han sido los irresponsables del engendro, para que al menos, sin ganas, nos riamos.
Cabe una posibilidad salvadora. Presentar la obra al premio de arquitectura de Castilla y León. Aunque sea la única realizada en el año en la ciudad bien podría llevárselo, incluso el nacional de arquitectura. La estructura montada muy bien podría entrar en el Guinness como la más grande jamás montada para sostener una lona. Todo es posible porque la ambición de los autores no tiene límite y pueden ver blanco lo que es negro, pero hay algo permanente en ese viejo refrán de que lo que mal comienza mal acaba.
![[Img #52106]](http://astorgaredaccion.com/upload/images/12_2020/9303__dsc0010.jpg)
Se trataba de tapar ese solar da una casa desaparecida en la Playa Mayor y que tanto la afea. Un solar es como el hueco que deja una pieza dental extraída y en este caso agravado por el mal estado de las paredes medianiles de su interior, tal como están de maltrechas y arrumbadas. Así año tras año, más de cinco, sin que la propiedad diera una solución al desastre. ni la autoridad municipal la impusiera. ¿La ley no contempla estos casos cuando se mantiene tantos años lo que claramente es un atentado visual para quienes contemplan el espectáculo desde la plaza, sean astorganos o visitantes?
Llegó eso de Astorga Iluminada, bálsamo redentor ante el general decaimiento, y la propuesta de que la plaza iba a aparecer por la televisión por toda España y se impuso la necesidad de poner un remedio, aunque fuera a modo de parche, de lo que venía siendo un desatino, mantenido de espaldas al tiempo. La solución aplicada la prensa escrita la ha calificado de trampantojo, con toda la propiedad del vocablo, según la RAE. Por su sonoridad parece que dice más, como el engaño se merece. Visto de noche el artificio puede pasar, pues lo que domina es la iluminación y el decorado cumplirá su papel para la televisión, en la que no cuenta lo que es sino lo que parece. Visto de día, es otra cosa. El telón se queda canijo como o si fuera el traje del hermano mayor con el que se viste al menor, que es cuatro tallas más grande, a pesar de la diferencia de años. No viste ni tapa el atentado visual que se perpetra.
El tema es difícil, a lo que parece, pues la anterior Corporación intento remediar el empandullo, como se dice en esta tierra, cuando se trata de un empandillado, en el sentido de ofuscar la vista para hacer pasar un engaño y, según confesión del alcalde de entonces, la propiedad se negó a autorizar al Ayuntamiento a montar una lona decorativa, asumiendo sus costes el erario público, es decir los ciudadanos. Sólo se colocó un plástico verde para salvar una de las viviendas afectadas y se reforzaron los tirantes que la sujetaban. Con el tiempo el plástico andaba hecho unos zorros, por lo que no cumplía su función y además agravaba el daño visual medioambiental que se infligía.
La solución ahora aplicada por la actual corporación resulta por un lado desternillante y por otro preocupante. Se ha montado un andamiaje con la profundidad del primer inmueble, lo que hace suponer que sí han tenido permiso de la propiedad o se ha procedido de oficio. El andamiaje es de tal envergadura que podría valer para rehacer la casa o al menos algunos de los pisos por las pasarelas que se han incluido. Hasta hubo sospechas de que muy bien podrían instalar allí algunas de las dependencias municipales a falta de espacio. Por ejemplo, la secretaría o la intervención, que, con el celo al que se deben, con seguridad les vendría bien la solución.
No fue así, sino que el andamiaje, tan esperpéntico como colosal, tenía como única misión sujetar la lona que tapara el desaguisado. Lo malo es que no lo oculta. De día, desde la plaza, aunque no se quiera, se contempla el andamiaje, las paredes destrozadas y el famoso plástico verde, como muy bien pueden testificar los inspectores de ambientes de clase jubilada. Ahora, como vela desgarrada de una nave pirata vencida, que ondea como testimonio de una batalla perdida.
Como hemos dicho se cumplirá el objetivo de engañar a los espectadores de la televisión. Pero ¿por qué engañar a los ciudadanos? El atentado visual continuará porque no se ha remediado, sino que persiste. La responsabilidad será de la propiedad, de la autoridad o de los técnicos que han ejecutado el engendro. Pero va a quedar así. Sin que se señale a los culpables, ni se depuren responsabilidades, porque irán todos a una como los de Fuenteovejuna, pero al revés. En aquel otro drama municipal fue todo el pueblo a una para salvarse. En este irán los responsables para irse de rositas. En este caso para negar el delito y no señalar a los delincuentes.
Una última cuestión, ¿La estructura montada, tan innecesaria como absurda, quién la abonará? Aunque se pague como alquilada el precio será de riñón. Por la rapidez con la que se hizo la obra no parecía municipal, pero lo era y el alquiler, con la de pólizas que habrá que poner, puede demorarse años. Tómese como ejemplo el asfaltado del Parque de Melgar, que, aunque se hizo mal e incompleto, omitiendo la parte más compleja, costosa y esencial de la obra, los coches no pudieron aparcar allí durante más de un año. O la Plaza de Gaudí, que, tras más de tres años y dos Corporaciones, sigue inconclusa. O la de la Calle Correos. Iniciada en el funesto 2020 del Covid-19 ¿puede asegurarse que quedará concluida antes de que concluya la pandemia?
La verdad es que lo que se ha pretendido con la desafortunada operación estética facial de la Plaza Mayor, ha sido como matar a la paloma de la paz a cañonazos. No se la ha matado, no porque no se emplearan obuses del máximo calibre, sino por un problema de puntería, de la que el sargento de turno, que comandaba la batería, carecía. Déjese saber al menos quién o quiénes han sido los irresponsables del engendro, para que al menos, sin ganas, nos riamos.
Cabe una posibilidad salvadora. Presentar la obra al premio de arquitectura de Castilla y León. Aunque sea la única realizada en el año en la ciudad bien podría llevárselo, incluso el nacional de arquitectura. La estructura montada muy bien podría entrar en el Guinness como la más grande jamás montada para sostener una lona. Todo es posible porque la ambición de los autores no tiene límite y pueden ver blanco lo que es negro, pero hay algo permanente en ese viejo refrán de que lo que mal comienza mal acaba.






