Eloy Rubio
Sábado, 21 de Agosto de 2021

El libro donde "las cosas" de Valdespino de Somoza "tienen ya su lugar en los papeles de la historia"

Valdespino de Somoza vivía este viernes una tarde de fiesta con la presentación del libro ‘Valdespino de Somoza. Maragatería. Regreso al pasado' de Antonio Pacios, "maragato con media alma del Páramo, que nos ha congregado para invitarnos a huir de la desmemoria", comenzaba señalando en la presentación la conductora del acto, María Antonia Reinares.

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Como se destacaba al comienzo de la presentación de  ‘Valdespino de Somoza. Maragatería. Regreso al pasado', la tarde de este viernes estuvo "cargada de emociones y de agradecimiento profundo a Antonio por las horas y horas que ha pasado recogiendo testimonios, investigando y leyendo las actas de la Junta Vecinal, con el fin de contarnos quiénes somos y de dónde partimos quienes nos sentimos íntimamente ligados a este pueblo de la Somoza”. De esta manera agradecía María Antonia Reinares, en nombre de todo el pueblo, a Pacios, por ser, además, ‘el guardián de la memoria’ que quedará escrita para las generaciones más jóvenes y para quienes no habiendo nacido en Valdespino, lo sienten y lo quieren como un ‘valdespinense’ más.

 

En el libro se plasma “toda una labor de recuperación de la memoria colectiva -decía María Antonia- que hoy has querido que esté representada en estos venerables ancianos sentados en la mesa presidencial: Conce, María, Benso, Alfredo y Pepe el herrero, que no puede estar".

 

 

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A continuación, la conductora presentaba al primer interviniente, el escritor Adolfo Alonso Ares, quien comenzaba su intervención poniendo de relieve que “la Maragatería nos la hacía ver Antonio Pacios como la tierra de la honradez y la tierra del espíritu emprendedor". En el libro, “Antonio ha sabido plasmar su amor a la Maragatería, ha sabido transmitirlo de manera emocional, pero contenida”, y añadía que el autor ”era un gran escritor, pero sobre todo un gran artesano que ha sabido cincelar las cosas que hemos heredado desde siempre”. “Has labrado -le decía- este libro como quien labra un hito que se emociona y que forma parte de nosotros mismos. Has hecho el libro de las particularidades. El libro universal de las particularidades”, que se "nutre de cultura ancestral, de nuestro silencio y hoy nuestro silencio tiene miles de palabras. Yo creo que es un libro que va a ser importante para que nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestras casas y nuestros pueblos permanezcan”.

 

 

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El siguiente en intervenir fue el editor de Lobo Sapiens, José Antonio Reñones, que manifestaba que el libro iba a traspasar las fronteras de Valdespino, y describía que la obra consta de dos partes: “En la primera el autor se adentra en el tema de la tierra y de los habitantes de esta tierra, Maragatería. Y lo hace con la idea de restarle algo del enigma, quitándole hierro y mitos. Pero algo tiene lo maragato de Midas que todo lo que va contra los maragatos acaba fortaleciéndolo”.

 

La segunda parte del libro "se corresponde con sus vivencias del  Valdespino, la niñez sobre todo”, aunque para Reñones “lo que es más sustancial de la obra es que está tratado con cariño. Antonio deja ahí este libro para sus nietos directos de sangre, pero para también para todos los nietos que somos los demás. Con claridad pedagógica, pues es un maestro, y con la amenidad de una vida tranquila, reposada y feliz”.

 

 

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Destacaba el editor que en la obra existe información, "pero sobre todo lo que hay es mucho amor. Amor a todos sus vecinos, amor a la tierra, amor al enigma maragato y amor a la familia, en una medida desmedida. Hoy queremos ser todos parte de tu familia.”

 

El último en intervenir fue el autor, quien confesó encontrarse entre amigos. “Queridos paisanos de Valdespino felicidades porque hoy nuestras cosas tienen ya su lugar en los papeles de la historia. Tenemos un libro que habla de Valdespino y por eso podemos estar contentos”.  

 

Junto a la mesa de los intervinientes se colocó ‘la mesa de honor’: “una mesa en representación de los trabajos amasados con penas, goces, amor, mucho amor a la tierra. Mesa de gente afincada en estos lares, que no hubo vendaval capaz de moverla de sus raíces y se han constituido en el mejor referente y representación de nuestro mundo maragato”. En esa mesa estaban los más ancianos del pueblo: Florencio Seco, Alfredo Frade, María Pérez y Concepción Vidales. “Están a la mesa en representación de los que permanecieron aquí para guardar las reservas heredadas, para vigilar la pureza de los orígenes de nuestras peculiaridades o diferencias. En ellos, representantes del Valdespino de siempre, queremos volcar nuestro agradecimiento y afecto”.

 

 

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A ellos dedicó públicamente el libro ‘Valdespino de Somoza Maragatería, regreso al pasado’ "en el que quiero ver a todos nuestros nietos de Valdespino. Pero el objetivo fundamental es dejar constancia de esta herencia como reconocimiento agradecido en la voluntad del ingenio y los sacrificios que vosotros y nuestros antepasados a lo largo del tiempo habéis puesto a disposición del progreso bajo el sencillo lema “lo necesitamos a por ello”.

 

La presentación estuvo adobada con intervenciones musicales por parte de su hijo Antonio, a la guitarra, y su nieta Laura, al violín. Además hubo lecturas de documentos diversos, como un extracto del acta de la Junta Vecinal donde se cuenta la construcción de la escuela, así como un pasaje de la misa de Navidad y la crónica escrita por el señor Aurelio sobre el Teleclub.

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