Madrugada Viernes Santo: "Vela el Hombre desde su cruz, mientras los hombres sueñan"
En la madrugada, la Silente Procesión Penitencial del Clavamiento de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Confalón salía de la capilla, portando el Cristo Yacente articulado, camino de la capilla de San Esteban para el Acto del Clavamiento entre sonidos de los tambores 'sordos', matracas y carracas. Finalizaba la procesión repartiendo la tradicional bolla a todos los hermanos participantes.
![[Img #58112]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1842_1_dsc8611.jpg)
Miguel de Unamuno dedicó un impresionante poema a Cristo en la cruz, inspirado en el cuadro de Velázquez.
EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (fragmento). Miguel de Unamuno
¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno. Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dio toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa. (…)
![[Img #58108]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/3076_1_dsc8570.jpg)
![[Img #58103]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1654_1_dsc8489.jpg)
![[Img #58104]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1957_1_dsc8511.jpg)
![[Img #58106]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/878_1_dsc8526.jpg)
Oración final
Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este valle de lágrimas. Clamamos
a Ti, Cristo Jesús, desde la sima
de nuestro abismo de miseria humana,
y Tú, de humanidad la blanca cumbre,
danos las aguas de tus nieves. Águila
blanca que abarcas al volar el cielo,
te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,
el vino que consuela al embriagarnos;
a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre
que en la noche nos dice que el Sol vive
y nos espera; a Ti, columna fuerte,
sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,
te pedimos el pan de nuestro viaje
por Dios, como limosna; te pedimos a
a Ti, Cordero del Señor que lavas
los pecados del mundo, el vellocino
del oro de tu sangre; te pedimos
a Ti, la rosa del zarzal bravío,
la luz que no se gasta, la que enseña
cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora
del divino licor, que el néctar pongas
de eternidad en nuestros corazones.
………………………………….
¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,
que es el reino de Dios reino del Hombre!
Danos vida, Jesús, que es llamarada
que calienta y alumbra y que al pábulo
en vasija encerrado se sujeta;
vida que es llama, que en el tiempo vive
y en ondas, como el río, se sucede.
![[Img #58111]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/9930_1_dsc8598.jpg)
![[Img #58109]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/5067_1_dsc8588.jpg)
![[Img #58113]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/8137_1_dsc8628.jpg)
![[Img #58114]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/771_1_dsc8624.jpg)
![[Img #58105]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1110_1_dsc8517.jpg)
![[Img #58107]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/7493_1_dsc8579.jpg)
![[Img #58112]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1842_1_dsc8611.jpg)
Miguel de Unamuno dedicó un impresionante poema a Cristo en la cruz, inspirado en el cuadro de Velázquez.
EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (fragmento). Miguel de Unamuno
¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno. Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dio toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa. (…)
![[Img #58108]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/3076_1_dsc8570.jpg)
![[Img #58103]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1654_1_dsc8489.jpg)
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![[Img #58106]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/878_1_dsc8526.jpg)
Oración final
Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este valle de lágrimas. Clamamos
a Ti, Cristo Jesús, desde la sima
de nuestro abismo de miseria humana,
y Tú, de humanidad la blanca cumbre,
danos las aguas de tus nieves. Águila
blanca que abarcas al volar el cielo,
te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,
el vino que consuela al embriagarnos;
a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre
que en la noche nos dice que el Sol vive
y nos espera; a Ti, columna fuerte,
sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,
te pedimos el pan de nuestro viaje
por Dios, como limosna; te pedimos a
a Ti, Cordero del Señor que lavas
los pecados del mundo, el vellocino
del oro de tu sangre; te pedimos
a Ti, la rosa del zarzal bravío,
la luz que no se gasta, la que enseña
cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora
del divino licor, que el néctar pongas
de eternidad en nuestros corazones.………………………………….
¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,
que es el reino de Dios reino del Hombre!
Danos vida, Jesús, que es llamarada
que calienta y alumbra y que al pábulo
en vasija encerrado se sujeta;
vida que es llama, que en el tiempo vive
y en ondas, como el río, se sucede.
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![[Img #58113]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/8137_1_dsc8628.jpg)
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![[Img #58105]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/1110_1_dsc8517.jpg)
![[Img #58107]](https://astorgaredaccion.com/upload/images/04_2022/7493_1_dsc8579.jpg)






