César F. Buitrón / sportleon.com
Domingo, 22 de Junio de 2014

Sagrario González: el éxito de un modelo

Sagrario González, el secreto de un club que rescató de la desaparición el 30 de junio de 2010. Sólo cuatro años separan aquella asamblea en la que se iba a disolver el club del ascenso contra el Laredo. Cuatro años en los que aquel club moribundo ha resucitado y subido al cielo del fútbol. Sagrario González lo ha conseguido con un modelo empresarial y familiar a la vez. Casi paternal. Un caso a estudiar

[Img #10218]

 

No quedan muchos días para que se cumplan cuatro años desde aquel 30 de junio de 2010 en el que Sagrario González tuvo que acudir al rescate de un club moribundo. Recién recuperada la Tercera División, pero en una situación económica penosa y sin el respaldo social que una década atrás habían tenido los de La Eragudina, el Atlético Astorga, el mismo que ahora ilusiona a toda una comarca, se debatía entre la vida y la muerte, muy cerca de esta última.

 

A Sagrario González recurrieron entonces como última esperanza de vida. La directiva anterior cumplió su mandato y nadie se presentó a la reelección. A ella habían acudido para que buscara alguien que pudiera ser el presidente en la Asociación de Empresarios de Astorga. Nadie se atrevió y aquella asamblea de socios era para disolver el equipo y acabar con muchos años de historia de un club querido en toda la provincia que había rozado el ascenso a segunda División B años atrás con Miguel Ángel Álvarez Tomé en el banquillo, pero que después de unas temporadas caminando hacia el abismo sólo le faltaba un pequeño paso al frente para caer despeñado.

 

La relación de Sagrario González con el fútbol no pasaba de la que puede tener una madre cuyo hijo jugó en el equipo juvenil del Atlético Astorga y de su amistad con otros empresarios astorganos. Cuando vio que nadie daba el paso al frente y que se empezaba a nombrar una junta gestora para liquidar el club, algo dentro de Sagrario se revolvió. Buscó con la mirada a los más cercanos de aquella sala, padres de compañeros de su hijo en el equipo juvenil, y en un gesto casi de inconsciencia la hostelera maragata evitó in extremis que se diese la extrema unción al club.

 

Aquel equipo que se conformaba con pelear la permanencia hasta el final no era el ideal de Sagrario González, una pujante empresaria hostelera acostumbrada a ser ambiciosa en todo lo que acomete.

 

Se rodeó de consejeros con conocimiento de fútbol y decidió que quería un modelo de club como el que le había llevado a triunfar en los negocios. Familiar, casi paternal, pero muy profesional, jugadores de la provincia y entrenadores de prestigio. Con Simón al frente el equipo dio el primer salto de calidad. Quizás por eso nadie la entendió cuando prescindió del entrenador berciano al final de una buena temporada y, menos aún cuando cometió el que quizás ha sido el único error grueso de sus años al frente del club, la contratación de Gallego que tuvo que despedir mediada la temporada para traer a Tornadijo cuando ya era tarde para recomponerse del desastre en aquella campaña.

 

Cada vez más fuertes y con un equipo más poderoso que mantenía cada año el bloque con dos o tres retoques que lo potenciaba aún más. Así se llegó al arranque de la pretemporada. Tornadijo ya le había demostrado que era el entrenador que deseaba. La mayoría de la plantilla también. Con la llegada de Puente y Lago desde Bembibre y del defensa Antonio el equipo olía a algo grande desde el principio. Como, además, la Eragudina hacía ya tiempo que había vuelto a ser lo que era, todo fue rodando en el camino deseado por mucho que de puertas a fuera la presidenta hablara de pelear por estar en la fase de ascenso como único objetivo.

 

[Img #10219]

 

Sin dispendios porque como ella explica, en el club es aún más cuidadosa con el dinero que en su empresa porque en ésta el dinero es suyo y en el club administra el dinero de muchas personas, además del sentimiento de toda una ciudad, Pagando al día y buscando cada euro casi puerta a puerta el equipo de Tornajido peleó toda la temporada por la primera plaza que finalmente fue para el Valladolid B. Ni siquiera eso importó, el equipo maragato acabó segundo y superó sin apuros al Binnissalem en la primera eliminatoria.

 

Todo pareció torcerse tras el aciago 4-0 encajado en La Palma ante el Mensajero. Pero ni siquiera ahí se rindieron. Apretaron los dientes y tuvieron la pizca de suerte que se necesita para ascender. Remontaron, se impusieron en los penaltis y llegaron al duelo decisivo ante el Laredo.

 

Derrota 2-1 en Cantabria y remontada con el 1-0 en casa. A Segunda División B. Sólo cuatro años después de aquel día que nadie quería sentarse en el palco de la Eragudina, el equipo está más arriba que nunca. En la tercera categoría del fútbol español. Codo con codo con el Oviedo, el Real Madrid B, el Jaén, la Cultural y tantos otros equipos que suenan a otra categoría, pero que ahora comparten la suya con el Astorga.

 

El éxito de un modelo, el que debería ser habitual, pero no lo es tanto. El de una empresa o el de una familia. El de gastar lo que se tiene. Así de simple. Cuatro años para pasar del cero al infinito antes de convocar una nueva asamblea de socios que tendrá lugar a principios de este próximo mes de junio. Como aquella de 2010. La diferencia es que ahora nadie teme por la desaparición del club. Entonces buscaron a Sagrario como última opción. Ahora la buscarán para suplicarle que siga al frente del club, para que continúa disfrutando y sufriendo detrás del banquillo porque al palco tiene claro que no volverá. Le bastó con aquella vez en el Reino de León. Quiere dejar que trasluzcan sus sentimientos. Porque ella es así. Y si no le ha ido mal, ¿por qué cambiar?

 

Más información:

sportleon.com

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.