En su punto
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M.A. Reinares / Astorga
La Asociación de Vecinos de Rectivía se convirtió un año más en el huevo de la tortilla, en el ingrendiente que ensambló a los vecinos. Los residentes del extrarradio se reunieron esta tarde entorno a 34 tortillas, dos de 90 centímetros de diámetro y 32 más pequeñas de 60 centímetros, que laboriosamente cocinaron los miembros del colectivo vecinal. Nueve años después de que recuperaran la tradición del Domingo Tortillero, los vecinos disfrutaron de esta jornada festiva con la música de fondo del toque maragato del tamborín y las castañuelas.
En esta ocasión no les falló ni la intermediación de San Pedro. El cancerbero del paraíso atendió las súplicas de los organizadores para que el sol acompañara la degustación de las viandas que, con mimo, comenzó a preparar la asociación el día anterior. Patata a patata pelaron los 150 kilos que sirvieron de base del manjar colectivo, con lágrimas en los ojos se aplicaron con los 15 kilos de cebollas, y el 'salero' de los 'cocinillas' le dio el garbo suficiente para batir las 60 docenas de huevos que unieron las materias primas de la merienda de hermandad.
"Nunca hemos dejado de hacer el Domingo Tortillero", señala el responsable de la asociación, Manuel Hilario Dinis. Durante los primeros años la fiesta se celebró en el Mayuelo, pero ahora el lugar de la reunión es la sede del colectivo. Las escuelas de Rectivía ofrecen la comodidad suficiente para el trajín de sartenes, paelleras..., "la hemos trasladado aquí porque es más cómodo y tenemos todo a mano". Dinis relata orgulloso que la primera tortilla estaba preparada a las 10,30 horas. A partir de ese momento, y entre vuelta y vuelta, fueron saliendo el resto. No faltó el roscón elaborado por las Hermanas Estigmatinas. Como manda la tradición, son ellas las depositarias de la primera tortilla, la segunda tiene como destino la casa don Patricio, el párroco de Rectivía.
A la cita no faltó Magdalena que con sus 85 años, acude siempre a esta celebración, que hunde sus raíces en la relajación de los rigores de la Cuaresma siete días antes del Domingo de Ramos.
Momentos de la fiesta
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M.A. Reinares / Astorga
La Asociación de Vecinos de Rectivía se convirtió un año más en el huevo de la tortilla, en el ingrendiente que ensambló a los vecinos. Los residentes del extrarradio se reunieron esta tarde entorno a 34 tortillas, dos de 90 centímetros de diámetro y 32 más pequeñas de 60 centímetros, que laboriosamente cocinaron los miembros del colectivo vecinal. Nueve años después de que recuperaran la tradición del Domingo Tortillero, los vecinos disfrutaron de esta jornada festiva con la música de fondo del toque maragato del tamborín y las castañuelas.
En esta ocasión no les falló ni la intermediación de San Pedro. El cancerbero del paraíso atendió las súplicas de los organizadores para que el sol acompañara la degustación de las viandas que, con mimo, comenzó a preparar la asociación el día anterior. Patata a patata pelaron los 150 kilos que sirvieron de base del manjar colectivo, con lágrimas en los ojos se aplicaron con los 15 kilos de cebollas, y el 'salero' de los 'cocinillas' le dio el garbo suficiente para batir las 60 docenas de huevos que unieron las materias primas de la merienda de hermandad.
"Nunca hemos dejado de hacer el Domingo Tortillero", señala el responsable de la asociación, Manuel Hilario Dinis. Durante los primeros años la fiesta se celebró en el Mayuelo, pero ahora el lugar de la reunión es la sede del colectivo. Las escuelas de Rectivía ofrecen la comodidad suficiente para el trajín de sartenes, paelleras..., "la hemos trasladado aquí porque es más cómodo y tenemos todo a mano". Dinis relata orgulloso que la primera tortilla estaba preparada a las 10,30 horas. A partir de ese momento, y entre vuelta y vuelta, fueron saliendo el resto. No faltó el roscón elaborado por las Hermanas Estigmatinas. Como manda la tradición, son ellas las depositarias de la primera tortilla, la segunda tiene como destino la casa don Patricio, el párroco de Rectivía.
A la cita no faltó Magdalena que con sus 85 años, acude siempre a esta celebración, que hunde sus raíces en la relajación de los rigores de la Cuaresma siete días antes del Domingo de Ramos.
Momentos de la fiesta
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