Santa Colomba de Somoza, paisajes que encierran los misterios de Maragatería
![[Img #13112]](upload/img/periodico/img_13112.jpg)
Santa Colomba de Somoza es el municipio de Maragatería con la oferta turística más atractiva. En sus 16 pedanías se pueden encontrar minas de oro, caserones arrieros de factura extraordinaria ligados al desarrollo de la arriería entre los siglos XVI-XIX, hitos del Camino de Santiago como la Cruz de Ferro o paisajes que encierran los misterios de la Somoza.
![[Img #13111]](upload/img/periodico/img_13111.jpg)
Estas tierras bañadas por el río Turienzo exhalan historia por cada uno de sus rincones. Fuertemente romanizadas, es muy probable que llegaran a Santa Colomba los fenicios. Fue el arqueólogo astorgano, Julio Carro, y su mujer, Pura Agosti, quienes descubrieron los restos de 'Factoría', la villa romana con más de cuarenta estancias, entre ellas el cementerio privado donde se guardaban las cenizas de los antepasados, un caldarium o un hipocasto. A pesar de la espectacularidad del hallazgo, lo mejor se encontraba bajo los cimientos de Villa Factoría, Carro y su esposa descubrieron una necrópolis fenicia con tres pequeñas esculturas del dios fenicio Baal.
Prácticamente en cada uno de los pueblos del municipio existen vestigios de las minas de oro a cielo abierto. En estos parajes se pueden visitar las partes en que se dividían las explotaciones auríferas, podemos encontrar desde fucaronas, hasta lagunas de drenaje y pequeñas médulas, en un recorrido bien señalizado que forma parte de la Ruta del Oro.
![[Img #13113]](upload/img/periodico/img_13113.jpg)
Vertebrado por el Camino de Santiago, con Rabanal como final de etapa para el peregrino, el municipio está conectado por numerosas sendas que engarzan los valles del Duerna y el Turienzo. El origen de estos caminos, ideales para practicar senderimos, se remonta a la estancia de los romanos incluso a la época de la Conquista. La red de vías confluye en Foncebadón y Andiñuela.
![[Img #13114]](upload/img/periodico/img_13114.jpg)
Entre los lugares que merece la pena visitar se encuentra Turienzo de los Caballeros, la villa que fue cabeza de concejo y residencia del Conde Trastámara, Altamira, los Marqueses de Astorga y los Caballeros del Temple, y Prada de la Sierra, un pueblo deshabitado en el que desde hace tres años vuelve a correr la vida tímidamente por sus calles con los nuevos pobladores.
Para más información:
'En la enigmática Maragatería', de Julio Carro
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Santa Colomba de Somoza es el municipio de Maragatería con la oferta turística más atractiva. En sus 16 pedanías se pueden encontrar minas de oro, caserones arrieros de factura extraordinaria ligados al desarrollo de la arriería entre los siglos XVI-XIX, hitos del Camino de Santiago como la Cruz de Ferro o paisajes que encierran los misterios de la Somoza.
![[Img #13111]](upload/img/periodico/img_13111.jpg)
Estas tierras bañadas por el río Turienzo exhalan historia por cada uno de sus rincones. Fuertemente romanizadas, es muy probable que llegaran a Santa Colomba los fenicios. Fue el arqueólogo astorgano, Julio Carro, y su mujer, Pura Agosti, quienes descubrieron los restos de 'Factoría', la villa romana con más de cuarenta estancias, entre ellas el cementerio privado donde se guardaban las cenizas de los antepasados, un caldarium o un hipocasto. A pesar de la espectacularidad del hallazgo, lo mejor se encontraba bajo los cimientos de Villa Factoría, Carro y su esposa descubrieron una necrópolis fenicia con tres pequeñas esculturas del dios fenicio Baal.
Prácticamente en cada uno de los pueblos del municipio existen vestigios de las minas de oro a cielo abierto. En estos parajes se pueden visitar las partes en que se dividían las explotaciones auríferas, podemos encontrar desde fucaronas, hasta lagunas de drenaje y pequeñas médulas, en un recorrido bien señalizado que forma parte de la Ruta del Oro.
![[Img #13113]](upload/img/periodico/img_13113.jpg)
Vertebrado por el Camino de Santiago, con Rabanal como final de etapa para el peregrino, el municipio está conectado por numerosas sendas que engarzan los valles del Duerna y el Turienzo. El origen de estos caminos, ideales para practicar senderimos, se remonta a la estancia de los romanos incluso a la época de la Conquista. La red de vías confluye en Foncebadón y Andiñuela.
![[Img #13114]](upload/img/periodico/img_13114.jpg)
Entre los lugares que merece la pena visitar se encuentra Turienzo de los Caballeros, la villa que fue cabeza de concejo y residencia del Conde Trastámara, Altamira, los Marqueses de Astorga y los Caballeros del Temple, y Prada de la Sierra, un pueblo deshabitado en el que desde hace tres años vuelve a correr la vida tímidamente por sus calles con los nuevos pobladores.
Para más información:
'En la enigmática Maragatería', de Julio Carro





