El largo trayecto de dolor
Martes Santo
![[Img #15265]](upload/img/periodico/img_15265.jpg)
Desde los cuatro puntos cardinales se aproximan a la Plaza Mayor todas las cofradías de la ciudad, que a diferentes horas han partido previamente de sus capillas.
Una tras otra van entrando en el foro, la Farola (1909), con Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad, las Farolas de la Pasión (1952) con la Hermandad de Caballeros del Silencio, el Atado a la Columna (1666) con la Santa Vera Cruz, el Cristo del Amor y del Perdón (1995) con la Entrada de Jesús en Jerusalén, la Virgen de la Piedad (S. XVI) con las Damas de la Piedad, y la Cruz del Sudario (1991) con el Bendito Cristo.
![[Img #15268]](upload/img/periodico/img_15268.jpg)
Todos en unión, todas en comunidad, hoy todos los colores son uno solo. La gente de la bimilenaria ciudad contempla la Pasión de Nuestro Señor, desde la traición de Judas a la Crucifixión.
En la S.A.I. Catedral, los pasos descansan durante el ejercicio del Vía Crucis. Son éstos, instantes para recordar el sufrimiento que padeció el Nazareno. Flagelación, tres caídas, el encuentro con su madre, crucificado… Largo trayecto de dolor, hasta confiarse en las manos del Padre y descansar en el sepulcro.
![[Img #15267]](upload/img/periodico/img_15267.jpg)
El oficio ha finalizado y los braceros acuden de nuevo a sus tronos. Salen todos con honores del interior del Templo, pero es el precioso Cristo del Amor y del Perdón quien destaca por encima de todos. Con el rostro sereno de un Cristo inerte, escultural en sus proporciones y clavado con cuatro inmensos clavos en cada una de sus extremidades, se alza majestuoso en la oscura noche.
Al igual que hubo una unión, ahora se produce un desgarro, y cada una escoge un camino para regresar a su sede.
![[Img #15269]](upload/img/periodico/img_15269.jpg)
![[Img #15266]](upload/img/periodico/img_15266.jpg)
Martes Santo
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Desde los cuatro puntos cardinales se aproximan a la Plaza Mayor todas las cofradías de la ciudad, que a diferentes horas han partido previamente de sus capillas.
Una tras otra van entrando en el foro, la Farola (1909), con Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad, las Farolas de la Pasión (1952) con la Hermandad de Caballeros del Silencio, el Atado a la Columna (1666) con la Santa Vera Cruz, el Cristo del Amor y del Perdón (1995) con la Entrada de Jesús en Jerusalén, la Virgen de la Piedad (S. XVI) con las Damas de la Piedad, y la Cruz del Sudario (1991) con el Bendito Cristo.
![[Img #15268]](upload/img/periodico/img_15268.jpg)
Todos en unión, todas en comunidad, hoy todos los colores son uno solo. La gente de la bimilenaria ciudad contempla la Pasión de Nuestro Señor, desde la traición de Judas a la Crucifixión.
En la S.A.I. Catedral, los pasos descansan durante el ejercicio del Vía Crucis. Son éstos, instantes para recordar el sufrimiento que padeció el Nazareno. Flagelación, tres caídas, el encuentro con su madre, crucificado… Largo trayecto de dolor, hasta confiarse en las manos del Padre y descansar en el sepulcro.
![[Img #15267]](upload/img/periodico/img_15267.jpg)
El oficio ha finalizado y los braceros acuden de nuevo a sus tronos. Salen todos con honores del interior del Templo, pero es el precioso Cristo del Amor y del Perdón quien destaca por encima de todos. Con el rostro sereno de un Cristo inerte, escultural en sus proporciones y clavado con cuatro inmensos clavos en cada una de sus extremidades, se alza majestuoso en la oscura noche.
Al igual que hubo una unión, ahora se produce un desgarro, y cada una escoge un camino para regresar a su sede.
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