Esteban Carro Celada
Sábado, 06 de Junio de 2015

El entorno familiar del Maragato Cordero ( V )

 

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En el mes de Julio de este año Santiago Cordero ha cambiado su residencia del exilio portugués por el del francés en Burdeos.

 

Desde Salas de la Ribera el padre adoptivo Ramón Vázquez escribe una carta a las dos hijas de Cordero, a las dos de la primera mujer. Les concreta que están en Burdeos y que allí anda Santiago, aunque solo se le nombre como papá. Pero es igual, tenemos otro detalle de su exilio aunque sea en esta forma indirecta:

 

“Queridas mías: cuánta satisfacción he tenido con vuestra tierna y dulce carta, 19 del corriente, fechada en Burdeos; sí adoptivas y amantes hijas me han enajenado ya por tener vivos deseos de saber de vosotras, de la cariñosa mamá, de los angelitos, hermanitos, así como del buen Santiaguito y tío Don Gabriel, a los que retornaréis mi especial cariño y cordial afecto con el de Joaquina que hace ocho días está conmigo aquí tomando las aguas. ¿Vais queridas hijas mías a abrazar al entrañable papá a más distancia de la que esperabais? ¡Justo deber! Pues abrazadle, abrazadle tiernas y cariñosas y acepto también en mi nombre, porque le amo también como vosotras. Ahora que tan grande gloria habréis tenido ya al veros entre los brazos del papá más dulce y tierno, es preciso, queridas mías se le mime, se le consuele por las hijas que tanto le adoran, y no se le ocasione el más leve disgusto en todo el tiempo que estéis a su lado, así como a mamá que tan condescendiente ha sido para todo. Por hoy nada más os digo sino el reiteraros que abracéis en mi nombre y el de Joaquina a los idolatrados papás, con besos mil a los niños y finos recuerdos a tío Don Gabriel y Santiaguito de los que tanto os quieren y abrazan, Ramón Vázquez y Joaquina”.

 

El cuatro de agosto Cordero estaba en Londres. Y aquí debieron de venir a verle sus hijas. Hizo compras en la 46, Cannon Street, en un establecimiento frecuentado por la reina Victoria y Adelaida. Sus patentes son originales tanto para ‘pins’ como ‘needles’ y ‘fish hooks’.

 

 

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Allá en Londres tenía estudiando un sobrino. Santiaguito Franco Alonso está en el colegio de Hammermith. Es hermano de Luis, el marido de María Antonia y a su cuñadita escribe el 21 de agosto de este año de 1846:

“Mi querida y estimada hermana: Hoy he tenido el disgusto de saber por Federico que me vino a ver al colegio, que me vino a ver al colegio, que habíais tenido una avería en vuestro corto viaje, aun cuando me dijo que, escribías, no había sido cosa de cuidado (gracias a Dios), pues solo había producido mareo en las dos hermanas. Celebraré no haya sido cosa de entidad, y me alegraré hayáis hecho el demás viaje con el arribo a esa con toda felicidad. Yo, como te digo arriba, me encuentro en un colegio a dos millas de Londres, donde solo se habla inglés. Figúrate si estaré divertido. Los niños están en otro que está a una milla de este.
“Dile a tu tío que si fuese a casa de Aguirre Bengoa haga el favor de hacerle presente mis finos recuerdos, diciéndole que he usado de su firma, tomándole cierta cantidad, de lo que creo habrá ya tenido aviso y hecho tocar a su fin.
“A Victoria la dices que se divierta y aproveche el tiempo; ella no está en colegio, todavía puede hacerlo. Esto es extensivo a ti.
“Adiós, mi querida hermana, haz presentes mis finos afectos a tu señor tío y hermana, y no dejes de escribirme de cuando en cuando noticias vuestras, segura del placer con que las recibiré. Santiago Franco Alonso”.

 

El tío a quien se refiere es Gabriel Rodríguez, buen financiero que acompañó a sus sobrinas en el viaje por Francia e Inglaterra y que tenía una poderosa casa de cambio en Santander.

 

 

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A finales de agosto vuelven a Madrid, según se desprende de la carta que la condesa Morales de los Ríos, Micaela Chavarri de Santibáñez escribe a la hija de Cordero cuando esta le escribe todavía desde Francia.
Parece que en este momento es cuando vuelve Santiago Alonso Cordero, pues en estas condiciones es admitido a Diputado a Cortes por el distrito de Astorga en la legislatura que va del 31 de diciembre de 1846 al cinco de octubre de 1847.


La carta de la Marquesa a la hija mayor de Cordero está fechada el 28 de agosto de 1846 en Madrid:

“Mi cariñosa y excelente amiga Antonia Alonso de Franco: Con el mayor placer he leído su grata del 21, pues en ella veo disfrutan ustedes de buena salud y que se aproximaban a regresar a nuestra tan querida como desgraciada patria; anhelando llegue el día de ver a ustedes, para que me cuenten tantas y tan buenas cosas como habrán visto en su largo viaje. Ya por fin vamos despidiendo los fuertes y continuados calores que nos han atormentado extraordinariamente y que han ocasionado infinidad de enfermedades peligrosas que han arrebatado unos cuantos centenares de víctimas, siendo la mayor parte niños, contra los que se ha estrellado cruelmente la inexorable parca; admírese usted, amiga mía, en los meses de junio y julio, 3540 de estos han dejado de existir. Gracias al cielo, el mío no ha tenido la más pequeña novedad, y está cada día más interesante.
Cuídeme usted mucho las manzanas, pues todo lo que dimana del sujeto que se las dio a usted es para mí del mayor aprecio y doblemente siendo custodiadas por tan buena amiga.
“Micaelita marcha mañana a Illescas a pasar seis días en la Feria de aquel pueblo; bajan mulas de casa y va un dependiente y una amiguita de toda confianza; me encarga exprese a usted sus cariñosos recuerdos, como también a toda su amable familia. Cadiñanos agradece infinito sus recuerdos y se los devuelve muy duplicados y sinceros. Una usted a todos estos los míos, repitiéndose de todos ustedes reconocidísima amiga, Micaela Chavarri de Santibáñez”.


De quien trae el presente de las manzanas es del amigo de ambas casas, Juan Álvarez y Mendizábal. Siempre galante y ‘public-relations’.

 

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