Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 26/09/2017
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Fernando García Crespo
10/11/2015

Automatismos

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La Comunidad de Vecinos, del edificio en el que vivo, ha dado quiebra y ya nadie está dispuesto a soltar un céntimo a modo de derrama. Parece mentira, hace unos años nos llovían los ingresos por los arrendamientos de los locales comerciales, y ahora nos diluvian los gastos.


Desde hace seis meses el ascensor no funciona. Así que diariamente me toca subir y bajar los noventa y seis escalones que separan el portal de entrada del rellano de mi apartamento.

 

Los primeros días, pensando que sería algo eventual, era un auténtico fastidio; ya sabes, la falta de costumbre y la falta de ganas de acostumbrarse a subir y bajar andando.

 

Con los meses no es que la molestia haya disminuido, simplemente se ha normalizado, ya está integrada en la vida del edificio.

 

Como algunos habrán deducido, vivo en un sexto. Afortunadamente, como no como en casa no suelo subir cargado con las bolsas de la compra. Pero subir y bajar me toca todos los días.

 

Lo curioso es que ahora la escalera rezuma vida, un espacio antes ignorado ahora es algo así como un zoco magrebí, hay de todo y de todo te puede pasar mientras transitas verticalmente por él.

 

Me explico: El vecino del 5º B ha montado una consulta quiromántica. Por un módico precio te lee la mano, los posos del té, la factura de la luz o lo que haga falta; y, si es necesario y alegas mucha prisa, es capaz de acompañarte escalera abajo o arriba, según corresponda, mientras te alerta de desgracias venideras. Antes era agente inmobiliario, así que no inspira mucha confianza en sus labores de predecir futuros ajenos.

 

La vecina del 4º D se pasa el día barriendo y fregando los descansillos, y sus escalones correspondientes, que van desde el 3º al 5º. No vende nada, pero tiene un discurso extraño que según la hora del día o de la noche te inquieta más o menos. Su monólogo viene a decir, más o menos, que Dios es Amor, y que lo que no es Amor es miedo. Que si toda creación divina es Amor, el miedo no existe más allá de nuestras cabezas, porque nosotros, como obra divina que somos, no tenemos capacidad creadora más allá de nuestro cerebro. El caso es que la mujer lo dice con una voz muy monocorde y siempre repite lo mismo (o eso parece). Hay días, y noches, en los que su soliloquio me acompaña hasta la puerta de mi casa y me cuesta dormir acompañado por los miedos que fabrico.

 

En el 3º no hay nada, ni nadie, y esto sí que acongoja.

 

En el 2º ha surgido espontáneamente, como los champiñones silvestres, un mercadillo de segunda mano en el que también puedes coger algo de comer; nada elaborado, pero suficiente para quitar el hambre durante un rato. Lo gestionan entre una familia de búlgaros y una pareja de ancianos peruanos a los que sus hijos abandonaron al principio de la crisis. Un mundo exótico.

 

En el 1º…, todo son rumores sobre el primero. Yo no sé qué pensar, es más, no quiero pensar sobre ello. Es cierto que han sustituido las luces habituales de los rellanos por otras de color rojo, pero de eso a decir que aquello es un p_t_c_u_. No sé, de momento prefiero no saber.

 

Yo siempre he estado en contra de los automatismos y las tecnologías que desvirtúan el alma humana, pero desde hace un mes no hago más que rezar para que no se me estropee el mando a distancia de la tele. Yo soy un tipo moderno, disconforme, pero moderno. Y esto de andar subiendo escaleras debería ser cosa del pasado. ¡Que no, que a mí eso del Vintage no me va más allá de la lencería fina! ¿A ver si voy a ser un clásico? ¡¡Oh cielos!!
 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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