Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 17/10/2017
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Tomás Valle Villalibre
12/11/2015

Partidos con sobredosis

Estamos metidos de lleno en las elecciones generales. Ya se ha dado el pistoletazo de salida para que los partidos políticos  pongan todo su empeño en mentirnos hasta la saciedad, intentando situarse en La Moncloa y desde allí desatar toda su furia para “arreglar el país”, el país de todos los españoles (perdonen los independentistas catalanes). La aparición de partidos emergentes con ansias de sabiduría, abría nuevos horizontes. Sus dirigentes parecían ser aspirantes responsables nada menos que para dirigir nuestro destino dentro del contexto mundial, hasta lograron que personalmente me sintiera especialmente enternecido, pero en el transcurrir del tiempo se ha  podido comprobar cómo algunos han entrado en la contradicción protagonizando chabacanos espectáculos, risibles por ridículos, cuando no incendiarios; indignos de un posible gobernante que debe representarnos a todos y no solo a sus seguidores. Lástima que en tan poco espacio de tiempo hayan logrado que algunos hayamos encontrado en ellos el desencanto.

 

La agitada convulsión de estos partidos políticos ensalzados por sobredosis de publicidad en tertulias de televisión, les hicieron lograr hazañas importantes consiguiendo situarse en el Parlamento Europeo, donde están demostrando día tras día que no podemos fiarnos de ellos, ya que solo piensan en su puesta en escena, protagonizando espectáculos propios de  los Hermanos Tonnety (con todo mi respeto a estos inolvidables payasos).

 

La saturación en las pantallas de televisión con los discursos, que al principio parecían nuevos y convincentes, de estos predicadores con coleta trasnochada y camisa de cuadros; junto con la prepotencia y descaro que proyectan, ya producen cierto cansancio en los espectadores que a mayores perciben su defensa de causas imposibles y apoyos a políticos opresores, como Nicolás Maduro. En un artículo que leí no hace mucho, el columnista se refería a estos políticos y su declive diciendo que “les pasaba como a las marcas de detergente para lavadoras. Necesitan sobredosis de publicidad para vender. Si no se hacen campaña desaparecen del imaginario del consumidor”.

 

Ahora su discurso apenas interesa, su pedantería, el fervor por la imagen y la apariencia tampoco. Las encuestas que fueron tozudas en el ascenso de valoración  de estos partidos, empiezan a reflejar su declive. Se necesitan políticos serios, tranquilos y modestos, que fomenten la unión y no hagan políticas desde la retroprogresía y la división.

 

 Falta mes y medio aproximado para las elecciones y a estas subespecies políticas, sin publicidad en las tertulias televisivas, les puede pasar como a Tamara y a Margarita seis dedos, que los espectadores se han olvidado de ellas por sobredosis. Pero no preocuparse ya empezamos a divisar en las pantallas afines a estos líderes horteras y groseros, que quieren hacernos creer su entrega “desinteresada” las veinticuatro horas del día, a la defensa de la justicia social. Algo difícil de creer si nos fijamos en el tipo de políticas que están haciendo los que salieron elegidos en los últimos comicios y que se encaminan  hacia las que gustan a sus aplaudidores (tipo Willy Toledo), obviando al resto de los ciudadanos. Miedo me dan si me paro a pensar y visualizo la casta del enchufismo, que a la hora de elegir un puesto de confianza muy bien remunerado escogen a su sobrino, a su marido o a su papá. Perdónenme si no logro ver sus cualidades políticas, pero ahora que siento cierto desahogo y desde la meditación y el respeto que requiere la cuestión, he llegado a la conclusión que no me interesan este tipo de políticos, cambiantes frecuentemente de opinión y que bajo mi criterio, no aportarían nada  bueno a nuestro país.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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